CÓMIC PARA TODOS

‘Los Hombrecitos (1976-1978)’, de Mittéï y Pierre Seron

hombrecitos-5-portada1Editorial: Dolmen.

Guión: Mittéï.

Dibujo: Pierre Seron.

Páginas: 188.

Precio: 29,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2016.

Es bastante obvio que una serie llamada Los hombrecitos y que está protagonizada por un pueblo repleto de personas de reducido tamaño y que tiene una tecnología espléndida para la época está enmarcada en el marco de la ciencia ficción y la fantasía, pero es igualmente evidente que la entrega a estos géneros no fue tan absoluto como en las historias que componen este quinto álbum de la serie, el que comprende los títulos que vieron la luz entre 1976 y 1978. Mittéï, autor de los guiones de las dos historias cortas, Un ángel pasó por Eslapión y El infierno verde, como de los tres álbumes largos, Las zarzas del samurái, El triángulo del diablo y El pueblo de las profundidades, suponen un giro bastante acusado en cuanto al género y el tono. Siguen siendo Los hombrecitos que tan bien dibuja Pierre Seron, pero no se puede negar que hay un tono exageradamente alocado en la fantasía que preside estas páginas hasta el punto de que los mismos hombrecitos pierden bastante protagonismo, sobre todo en el díptico de álbumes que Mittéï y Seron basaron en los mitos del triángulo de las Bermudas. En realidad, todo forma parte de una evolución bastante natural dentro de la serie y del gusto siempre cambiante de escenario, pero no parece que estas sean las mejores aventuras de Los hombrecitos.

Este cambio de tercio es mucho más obvio en El triángulo del diablo y El pueblo de las profundidades, porque hablamos de un escenario mucho más exótico e inverosímil. Hasta ahora, dando pasos en la ciencia ficción, Los hombrecitos tenía un cierto anclaje en la realidad. Con la divertida locura, pero muy loca y exagerada, de Las zarzas del samurái y el salto al vacío de esos dos álbumes, que incluso olvidan que parte de la magia de Los hombrecitos está en el hecho de que es una sociedad diminuta escondida de los ojos el hombre cotidiano, Mittéï lleva la serie a otro punto. No demasiado diferente, pero sí progresivamente alejado de sus comienzos, sobre todo porque Eslapión, centro absoluto de las aventuras de estos personajes no tiene gran importancia en ninguno de los álbumes. Su vida cotidiana sí se ve en los relatos cortos, pero no en las aventuras más extensas, que buscan lugares más exóticos y llamativos, quizá pensando en que de esta manera se podía conquistar a otros públicos. Eso, en realidad, no surte el efecto deseado, al menos no con los ojos de un lector actual, porque Los hombrecitos tenía unos códigos que aquí no están tan claros. Sigue siendo divertido, sigue siendo original, sigue disfrutándose del gag y de la deliciosa construcción de ciencia ficción que hace en este caso Mittéï, pero no es exactamente el mismo disfrute.

Si se mantiene la magia, que se mantiene, es esencialmente porque Seron sigue disfrutando y haciendo disfrutar con su dibujo. Su caricatura con los personajes y con los elementos más fantásticos, como esas plantas carnívoras de Las zarzas del samurái que parecen sacadas del clásico comecocos, combina francamente bien con un diseño de escenarios y accesorios bastante espectacular y complejo. Gracias a Seron, los álbumes de estos años no se despegan tanto de lo que hizo crecer a la serie. De hecho, con sus lápices esta deriva fantástica es como se hace verdaderamente natural, porque es en el dibujo donde se hacer creíble todo lo que en los guiones puede parecer inverosímil. Seron se maneja muy bien en la caricatura, en el slapstick y en el gag más directo y caricaturesco, con lo que sabe encontrar las mejores soluciones para que los chistes de Mittéï funcionen con soltura. Hay mucho riesgo en estas historias, precisamente porque pone en tela de juicio la misma base de la serie, la que convenció a muchísimos lectores, y siempre da la sensación de que Seron sale más airoso que Mittéï de la apuesta. Por eso, este volumen de Los hombrecitos no es de los que pasará a la historia. ¿Pero quién se resiste a continuar con la serie teniendo en cuenta el entretenimiento que ha proporcionado hasta ahora?

El libro contiene historias publicadas originalmente en la revista Spirou entre diciembre de 1976 y febrero de 1978, y en álbum por Dupuis entre 1978 y 1980. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Pierre Seron, artículos sobre la serie y muchas ilustraciones y fotografías promocionales.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 6 octubre, 2016 por en Cómic, Dolmen, Dupuis, Mittéi, Pierre Seron y etiquetada con , , .

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