CÓMIC PARA TODOS

‘Insecto’, de María Llovet

01248000501_gEditorial: Norma.

Guión: María Llovet.

Dibujo: María Llovet.

Páginas: 144.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Mayo 2016.

El sexo es polémico. El sexo, cuando se sale de los cánones más socialmente aceptado, es todavía más polémico. María Llovet lo sabe y aún así se ha lanzado de cabeza en Insecto a contar una historia turbia y adulta sobre la relación que mantienen dos hermanos adolescentes, en pleno despertar sexual, un marco que se antoja todavía más polémico. Y sí, algo de provocador hay en el tema escogido por la autora, eso es evidente, pero al mismo tiempo hay una sensibilidad brutal, salvaje, casi hiriente, que hace que su lectura sea una constante apelación a la sensibilidad de quien recibe la historia. Puede repeler, pero engancha. Puede fascinar, y así el poder hipnótico de las imágenes de Llovet es todavía más intenso. Insecto, maravilloso título por cierto que encuentra su justificación en el interior, es una constante apelación sensorial, que busca el cosquilleo desde la primera secuencia y la sensación de lo prohibido desde la segunda, una escena en la que se siente la tensión, la familiar y la sexual, y que no para de crecer desde ese punto hasta un final contundente que termina de redondear un tebeo que funciona en todos sus detalles. También en la forma en la que agita la polémica, por supuesto, porque eso es algo inevitable cuando se opta por una historia de estas características, pero sobre todo en sus objetivos más sensoriales.

Lo fácil, de hecho, sería quedarse en la polémica. Insecto sería así una obra que busca atención por su tema. Pero precisamente el éxito de Llovet está en que trasciende el escándalo para contar una historia espléndida, para definir unos personajes creíbles, más de carne y hueso que nunca precisamente por la arriesgada temática que ha escogido. Y siendo la atracción sexual un eje tan crucial para entender Insecto, parece evidente que lo mejor de la novela gráfica está en que la autora consigue disparar las pulsaciones, hacer que el lector viva con Lucas y Lea ese sabor prohibido de la relación que mantienen, ese riesgo permanente a que la sociedad la descubra, esa forma en la que intentan moverse en los terrenos más habituales de un adolescente, también el de sus primeros amores, y cómo afecta eso a la necesidad que sienten el uno por el otro. Más que sexo, aunque lo hay, Insecto habla de atracción, de deseo, de dependencia, incluso de perversión, y no sólo por el hecho de la misma relación incestuosa que retrata. Y cuando todo eso está mostrado con tanta sensibilidad, aprovechando los silencios para que sea el lector el que imagine los sonidos de una relación así, cuando se adentra con tanta facilidad en el terreno de la fantasía carnal y también en el de la onírica, es difícil que una obra no alcance las cumbres a las que pretende llegar.

Siendo una obra eminentemente sensorial, es obvio que el dibujo es parte esencial de su éxito. Llovet firma en Incesto algunas de sus mejores páginas, logrando que sea una obra madura, fina y con mucho estilo, la prueba más evidente de que no es la polémica el motor que mueve su narración, sino el deseo de mostrar algo impactante, emocionante y que sea capaz de acelerar el latido del corazón del lector. Llovet supura deseo cada vez que la narración se coloca en el punto de vista de Lucas, cuando este mira a través de una cerradura o cuando el contacto físico con su hermana se hace inevitable. Impresiona lo mucho que consigue con esos primeros planos de los labios de Lea o con la forma en que acelera la narración, al ritmo del sexo más pasional, multiplicando las viñetas de la página, o cómo juega con las fantasías y las ensoñaciones con bellísimas splash pages que invitan a sumergirse en ellas, incluso, y hay que insistir en ello, aunque la sensación que despierte en el lector sea la del rechazo. Porque eso es posible. Es una opción bastante factible que haya algo de repulsión e incomprensión. Pero es que Insecto no busca aceptación. Busca el impacto y la emoción. Que el deseo traspase la página y se sienta fuera de ella. Y como eso lo hace, con su historia y con la forma en que lo ha plasmado, Llovet puede darse por satisfecha porque ha conseguido atrapar sin remedio.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 22 junio, 2016 por en Cómic, María Llovet, Norma y etiquetada con , .

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