CÓMIC PARA TODOS

‘Alfa, Beta, Bronson’, de Ramón Rodríguez y José Ramón Grela

AlfaBeta-BronsonEditorial: La Cúpula.

Guión: Ramón Rodríguez.

Dibujo: José Ramón Grela.

Páginas: 130.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Mayo 2016.

Ramón Rodríguez ya mostró en Ausencias, su primera novela gráfica, un rincón de su vida. Con su segundo gran trabajo, Alfa, Beta, Bronson, incide algo más en sus gustos y aficiones pero alejándose de la historia autobiográfica. Al menos en principio, porque teniendo en cuenta que la historia se mueve entre tiendas de cómics, mujeres y la gira de un grupo de música, es fácil ver que el mundo sigue siendo el mismo para Rodríguez, The New Raemon como también se le conoce en la esfera musical. En el fondo, Alfa, Beta, Bronson es una novela gráfica costumbrista sobre las segundas oportunidades en la vida. Ese es su tema, y lo lleva hasta las últimas consecuencias y desde un punto de vista que va cambiando, desde la tristeza inicial de una vida todavía por definir a la esperanza final de un éxito vital forjado con buenas intenciones y algo de buena suerte y de casualidad, trufándolo además con incontables referencias sociales, culturales y cinematográficas que ayudan a que el relato se convierta en uno muy accesible y, por qué no decirlo, francamente positivo, que además apela al lector de una manera muy directa, con temas y situaciones en las que prácticamente cualquiera se puede ver identificado y que José Ramón Grela dibuja con la misma cercanía que luce el guión de Rodríguez.

Alfa, Beta, Bronson tiene elementos que son bastante tópicos de las historias del tipo chico-conoce-chica. O chicas, habría que decir, porque es clave para llevar la historia al terreno más realista el hecho de que haya tres mujeres y no sólo una. Eso es lo que permite a Rodríguez hablar de las relaciones emocionales en tres niveles muy diferentes, con una ex, una aspiración realista y feliz y un deseo más sexual que romántico. Eso, unido al confort de los escenarios que escoge el escritor, hace que la identificación con el protagonista, y también con algunos de los secundarios, sea muy sencilla. En realidad, lo que cuenta la novela gráfica es un viaje a la felicidad. Uno que no es fácil, uno en el que hay sinsabores y tropiezos, uno en el que pasamos por situaciones que están lejos de formar parte de nuestros sueños. Como la vida misma. Y ese es el valor de Alfa, Beta, Bronson, que encuentra raíces muy realistas para contar una historia divertida y con claros nexos de unión con el día a día de muchas personas. Así, hasta encajan elementos fantasiosos como la presencia de un Charles Bronson que casi parece la versión simpática del John Wayne del Predicador de Garth Ennis y Steve Dillon (aquí, reseña de su primer volumen) o las listas que desliza el autor y que tienen pinta de ser muy personales.

El dibujo de José Ramón Grela apuesta por un trazo muy sencillo y mucha tinta negra para conformar figuras y sobre todo escenarios. Eso es lo primero que llama la atención de Alfa, Beta, Bronson, pero lo que más importa es la sensación que queda al final. Incluso dentro de esa sencillez, Grela consigue que los personajes lleguen al lector, que se vea esa desazón vital que hay en el personaje protagonista, Chema, al comienzo del relato, y cómo la recuperación de la música y su éxito con el género opuesto hacen que le cambie por completo la cara. Si hablamos de una obra que se centra en las segundas oportunidades, ir constatando esas sensaciones a través del dibujo, y más teniendo en cuenta el estilo escogido para dar vida a esta novela gráfica, es otro de los motivos para valorar muy positivamente el resultado final. Sin necesidad de optar por un dibujo realista, el nexo de las viñetas con el mundo real está más que conseguido, y no sólo por el hecho de que siempre esté dando la sensación de que los escenarios sean del día a día de los autores sino sobre todo por la forma en que los personajes se van moviendo y hablando por la historia. Alfa, Beta, Bronson no tiene en realidad demasiadas pretensiones, pero las que tiene las satisface con bastante habilidad, con un slice of life, personal, musical y cultural que deja un muy buen sabor de boca.

El único contenido extra es un epílogo de Ricardo Vicente.

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Esta entrada fue publicada en 23 junio, 2016 por en Cómic, José Ramón Grela, La Cúpula, Ramón Rodríguez y etiquetada con , , .

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