CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Conan el bárbaro’, de John Milius

Conan_el_Barbaro_(Car1)Título original: Conan the Barbarian.

Director: John Milius.

Reparto: Arnold Schwarzenegger, Sandahl Bergman, James Earl Jones, Gerry López, Max von Sydow, Mako, William Smith, Sven-Ole Thorsen, Ben Davidson, Cassandra Gava, Valerie Quennessen, Jorge Sanz, Nadiuska.

Guión: John Milius y Oliver Stone.

Música: Basil Poledouris.

Duración: 125 minutos.

Distribuidora: 20th Century Fox.

Estreno: 14 de mayo de 1982 (Estados Unidos), 16 de marzo de 1982 (España).

Conan no nació en las páginas del cómic, pero es imposible disociar su éxito en las viñetas, en las series publicadas por Marvel y que alcanzaron su cenit gracias a Roy Thomas y John Buscema, del salto que dio el personaje al cine en 1982. Es igualmente imposible desvincular al película de las maravillosas ilustraciones de Frank Frazzetta, y más aún si tenemos en cuenta que los tres papeles principales recayeron en un culturista, Arnold Schwarzenegger, una bailarina, Sandahl Bergman, y un surfista, Gerry López, precisamente porque encajaban física y visualmente en los personajes que representaban. Pero incluso con las limitaciones que eso conlleva, y asumiendo que no estamos ante la más fiel representación del universo creado por Robert E. Howard, Conan el bárbaro ha quedado, en muchos aspectos, como la encarnación cinematográfica definitiva del salvaje cimmerio, con indudables aciertos también desde su reparto pero sobre todo por la brutal inmersión que propone en la era hyboria gracias a sus escenarios (la película se rodó en España, y entre otras localizaciones es muy reconocible la Ciudad Encantada de Cuenca), su diseño de producción y, con mención especial, la portentosa banda sonora de Basil Poledouris, su mejor trabajo personal y una de las mejores partituras que se han escrito nunca para el cine.

Partiendo de un guión de Oliver Stone que reescribió casi por completo John Milius, Conan el bárbaro arranca en la niñez del protagonista, justo antes de que sus padres y su gente sean masacrados en un despiadado ataque lanzado un grupo de guerreros identificados con un estandarte formado por dos serpientes opuestas. Esa visión se convertirá en una obsesión para el joven Conan hasta que por fin, siendo ya adulto, tendrá la posibilidad de vengarse del asesino de sus padres. No era el Conan de Howard un personaje basado en la venganza, y quizá ahí esté la principal diferencia entre el Conan literarario (o el del cómic) y el cinematográfico. Tampoco era un personaje tan taciturno, sino que el cimmerio siempre ha sido lenguaraz y atrevido, pero el hecho de contar con un actor de tan marcado acento austriaco y, por aquel entonces, mínima experiencia interpretativa, fue una invitación en toda regla a reducir drásticamente sus diálogos. Eso y la incorporación de personajes como Subotai (López), más propios del cine de Akira Kurosawa que de las leyendas de Conan, adoptar como personaje principal femenino a Valeria cuando en realidad su carácter y su aparición final es la de Bêlit y mezclar a Thulsa Doom y Toth Amon para dar vida al villano son las otras grandes diferencias en el paso de esta mitología al cine.

La película consigue establecer una mitología más que solvente para Conan, desde su niñez (interpretado por un Jorge Sanz que no pronuncia una sola palabra) hasta que busca cobrarse venganza sobre Thulsa Doom. Schwarzenegger hace suyo el personaje, por mucho que se note su inexperiencia, y cuando se le ve espada en mano se siente con fuerza la sensación de estar ante un feroz guerrero. Esa sensación se repite con todo, incluso aunque la película haya envejecido bastante y necesite de una cierta ingenuidad para ser asimilada, como en la aparición de la serpiente gigante o los espectros contra los que forcejea Valeria por la vida de su amado Conan. Incluso con las escenas de combate, coreografías que han quedado ya ampliamente superadas en el cine, pero que en su momento eran perfecta para describir la fortaleza de Conan con la espada. Todo eso son detalles menores, porque el filme de Milius tiene una gran fortaleza en su ambientación, tanto en los aspectos más propios de ladrones y guerreros como también en ese culto de reminiscencias hippies que adora ciegamente a Thulsa Doom y que deja momentos deslumbrantes gracias a la hipnótica interpretación de James Earl Jones, cuyas confrontaciones con Schwarzenegger, a priori la antítesis de la fantasía heroica por ser momentos de quietud, son épicas.

Ahí está el enorme mérito de Conan el bárbaro, pieza esencial de la espada y brujería del cine de los años 80 sin necesidad de depender de grandes piezas de acción (aunque en realidad hay tres, cuya fuerza crece con el potente score de Poledouris, bien repartidas en cada uno de los actos) y sí en lo que transmiten sus personajes, dando una pizca de pretendida erudición con el misterio del acero que alumbra las enseñanzas del joven más joven y contraponiéndolo con el poder de la carne que propugna Thulsa Doom. El filme resume a la perfección las bondades de la fantasía de aventuras, con un reparto equilibrado, escenarios exóticos y elementos que pueden entretener a públicos de muy diferentes edades. Milius, a pesar de que tuvo que recortar la violencia de su película, trazó un camino a seguir en el género y dio a Schwarzenegger el impulso inicial para convertirse en un icono. Lástima que el género cuajara mucho más en la serie B y hasta en la Z que en el cine de gran presupuesto y que la película de Milius no encontrara continuaciones a su altura, porque Conan el bárbaro podría haber el primer episodio de una serie tan longeva como se hubiera querido. Y ante cualquier duda que pueda suscitar la película, con dejarse llevar por la portentosa e irrepetible banda sonora es más que suficiente para vivir con intensidad las aventuras de Conan.

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2 comentarios el “Cine – ‘Conan el bárbaro’, de John Milius

  1. Koniec
    15 abril, 2016

    “Conan el bárbaro ha quedado, en muchos aspectos, como la encarnación cinematográfica definitiva del salvaje cimmerio”.

    Por desgracia.

    • juanrmillan
      17 abril, 2016

      Amigo Koniec, en algunos casos estamos contigo. Conan no es exactamente el que nos mostró Milius, pero la película convence como tal. Como adaptación, tiene sus lagunas, pero no se puede negar su influencia en los mitos del personaje.

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

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Esta entrada fue publicada en 15 abril, 2016 por en 20th Century Fox, Cine, Conan y etiquetada con , , , .

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