Cómic para todos

‘Point Blank’, de Ed Brubaker y Colin Wilson

point_blankEditorial: ECC.

Guión: Ed Brubaker.

Dibujo: Colin Wilson.

Páginas: 128.

Precio: 12,50 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Enero 2016.

Puede que muchos lectores conozcan Sleeper (aquí, reseña de su primer volumen) y no conozcan Point Blank. O puede que conozcan ambas y no hayan leído alguna de las dos. O puede, incluso, que no hayan oído hablar ni de una ni de la otra, a pesar de que el reputadísimo, y con razón, Ed Brubaker sea el primer nombre que aparece en la portada de ambos. Y sin embargo, Point Blank y Sleeper están tan íntimamente relacionadas que casi parece mentira que no fueran concebidas al mismo tiempo. O quizá Brubaker sí tenía ambas en su cabeza. El caso es que Point Blank da origen a Sleeper. Su historia da origen a la de la serie posterior, aunque no como secuela o precuela, que es lo que está de moda, sino de una forma mucho más atractiva, siendo sucesos simultáneos. Y sí, se pueden leer ambas series por separado. O leer una o no leer la otra. En ese caso, son lecturas más que satisfactorias, a pesar de que en Sleeper sí que hay unos altibajos propio de la extensión de la serie en dos temporadas que en Point Blank no se dan por su ritmo trepidante y su extensión más breve de cinco números. Pero leerlas juntas es una auténtica delicia, porque, al complementarse, demuestran una vez más que Brubaker es un escritor extraordinario, que ha sido capaz de imaginar en Sleeper la trama más compleja que apunta en este cómic como un macguffin.

Es verdad que su conexión con Sleeper hace que la valoración de Point Blank sea mucho más entusiasta después de haber leído las dos obras, pero no es menos cierto que el ritmo que tiene este tebeo en solitario y las grandes ideas que muestra esta historia de antihéroes no pueden caer en saco roto simplemente por la brillante idea editorial de prolongar este mundo con una nueva y más ambiciosa serie. A Brubaker le encanta los personajes caídos y Grifter, un mercenario más apto para disparar que para pensar, es perfecto en ese sentido, porque se convierte de una manera muy natural en el protagonista perfecto de un noir clásico en un escenario moderno e inteligente. Point Blank es Grifter y, al mismo tiempo, una puerta al mundo mucho más complejo que desarrolla en Sleeper. Brubaker sabe que la fuerza de la historia está casi más en lo que no se sabe que en lo que sí muestra, y juega con ello durante todo el relato con una precisión casi envidiable, construyéndolo además como un gran flashback que desarrolla en cuatro números y dejando uno más para cerrar la historia de forma magistral, respetando por completo el tono de la historia y los rincones oscuros que dan fuerza al mundo criminal que construye, en el que no hay héroes que salven el día ni intenciones altruistas, sólo egos personales y mucho misterio.

En su apartado gráfico, lo mejor de Point Blank es que, a pesar de llegar antes, resiste sin problemas la comparación con el probablemente más popular trabajo de Sean Phillips en Sleeper, lo que no es poca cosa en absoluto. Colin Wilson es un ilustrador que se maneja francamente bien en el mundo que describe Brubaker gracias a un trazo sucio, que marca mucho rasgos como la amargura o la violencia en los rostros de sus personajes y que a la vez sabe moverse en la suciedad urbana que necesita una historia de estas características. Wilson, apoyado en un gran trabajo de color de Janet Gale, crea sobre todo una atmósfera fantástica en la que encaja todo lo que contiene la historia, el relato detectivesco en el que se centra Brubaker pero también el entorno de héroes y villanos con superpoderes en el que está sutilmente enmarcado, y eso sin olvidar lo bien que sabe plasmar las escenas más violentas. Point Blank es, por encima de todo, un cómic inteligente. Brubaker y Wilson saben que sus bazas están tanto en lo que muestran como en lo que no, en el universo que ponen a la vista del lector y en lo que simplemente dejan a su imaginación, y por eso, incluso sin la referencia o la posterior continuación de Sleeper, es un tebeo que tiene una fluidez envidiable y que, con un espléndido final, provoca un merecido aplauso.

El volumen incluye los cinco números de Point Blank publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre octubre de 2002 y febrero de 2003. El contenido extra lo forman las portadas originales de Simon Bisley, un epílogo de Ed Brubaker y unos bocetos de Colin Wilson.

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Esta entrada fue publicada en 15 abril, 2016 por en Cómic, Colin Wilson, ECC, Ed Brubaker, Vertigo y etiquetada con , , , , .

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