Cómic para todos

‘Diario de una Femen’, de Michel Dufrane y Séverine Lefebvre

01203454601_gEditorial: Norma.

Guión: Michel Dufrane.

Dibujo: Séverine Lefebvre.

Páginas: 128.

Precio: 19,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2016.

Viendo la portada y el título de Diario de una Femen, casi cabe esperar una historia militante y parcial, una que hable de las bondades de este grupo organizado de mujeres que, según dice la web oficial del movimiento tiene como objetivo “la victoria total sobre el patriarcado” y que defiende el “sextremismo”, el ateísmo y el feminismo. Pero el acierto de Michel Dufraine es el que él mismo expone en la introducción del libro, haber expuesto un trocito de la realidad que nos rodea en una narración ficticia. Diario de una Femen no es un folleto propagandístico de las Femen aunque se cuenten sus ideologías y sus métodos. Tampoco es exactamente una muestra de ese cómic periodístico que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos. Es, en realidad, una historia humana con un marco realista de fondo, con un claro tono de denuncia ante las situaciones cotidianas que hacen que la mujer sea mucho menos de lo que tendría que ser en todos los entornos posibles, el personal, el familiar o el laboral entre ellos. Y sí, en un retrato que utiliza la simpatía con la protagonista y su ideario como arma narrativa. Pero es sobre todo eso, un retrato. Creíble, realista, duro en muchos momentos, pero un retrato que se puede ver en la sociedad que nos rodea. Ese es, efectivamente, el acierto de Dufraine con el sensacional dibujo de Séverine Lefebvre, mirar a la realidad y contárnosla.

Aunque la razón haya que buscarla en la cercanía por el hecho de ser autores franceses, el hecho de situar la acción en el país galo y no en el origen de las Femen es otro acierto. Eso explica que Dufraine vea una situación social y quiera profundizar en ella, y que en cambio no quiera hacer proselitismo. El cómic definitivo de las Femen habría sido una historia de origen del movimiento. Este, en cambio, quiere ser y de hecho es la historia de Steph, una joven de 24 años, que tiene miedo e inquietudes que decide canalizar a través de la protesta de las Femen. Hay una diferencia radical entre lo que es y lo que seguramente muchos piensen que es viendo su portada. Por supuesto, leer el tebeo sirve para lograr una idea detallada de lo que son las Femen, de lo que proponen, de cómic protestan, de sus métodos y de su ideario. Pero Steph, transformada en Apolline para salvaguardar su identidad, es el vehículo perfecto para ver el movimiento desde una mirada con convicciones pero también con dudas. Más que las protestas de las Femen, que es lo que ha hecho famoso al movimiento en los medios por colocar sus desnudos con proclamas y ante autoridades de alto nivel, Dufraine documenta la formación y las consecuencias de una Femen. Y eso lo con precisión, sin esquivar las lágrimas y sin glorificar ninguna forma de protesta o activismo.

En ese sentido, es curioso como un tono cuasi documental, que no llega a tenerse de forma completa por lo anteriormente mencionado, ve su plasmación más perfecta en un dibujo que remite mucho más a cánones del diseño gráfico que a la ilustración hiperrealista que a veces se busca en este tipo de historias. Lefebvre tiene un trazo que encaja a la perfección en el arte publicitario, sensación a la que también contribuye el color del álbum. Sus mujeres, bellísimas desde todos los puntos de vista (y no necesariamente desde las medidas perfectas que imponen la publicidad y la moda), se basan por supuesto en las formas, en las curvas, en los cuerpos, pero si por algo convence instantáneamente es por sus miradas, por unos ojos y unas expresiones faciales que hablan por sí solas, que muestran el miedo, las dudas, la ilusión y la ira de una manera formidable. Diario de una Femen es una exposición completa e interesante de un movimiento que está en nuestra sociedad. Dufraine y Lefebvre han conseguido que la lectura de este cómic no sea un acto de reafirmación o rechazo hacia el ideario de las Femen. Sería un error creer que la obra está pensada para convencidas, por mucho que algunos de sus personajes sí muestren ese convencimiento. Y sería bueno que dejáramos de ver el mundo como una confrontación radical y admiráramos grises como los de estas páginas.

Lombard publicó originalmente Journal d’une Femen en septiembre de 2014. El único contenido extra es una introducción de Michel Dufrane.

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Esta entrada fue publicada en 1 marzo, 2016 por en Cómic, Lombard, Michel Dufrane, Norma, Séverine Lefebvre y etiquetada con , , , .

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