CÓMIC PARA TODOS

‘Mi vida sin rosa’, de Lizth Bianc

Editorial: Fandogamia.

Guion: Lizth Bianc.

Dibujo: Lizth Bianc.

Páginas: 144.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Septiembre 2022.

La autobiografía, o por ser más precisos el autoanálisis de unas vivencias concretas, es desde hace tiempo un material muy valioso para autores de cómic muy diversos, pero no por ello deja de ser apreciable la valentía que demuestran a la hora de ponerse frente a la hoja en blanco con la intención de desnudarse de una manera tan absoluta. Quizá, y no hay en absoluto intención de ser condescendiente o incluso machista, hay que darle aún más valor si lo hace una autora y para hablar de cuestiones tan personales como las que le sirven a Lizth Bianc para construir Mi vida sin rosa. Y es que este libro va sobre una mujer que siempre vio las ventajas de los hombres con respecto a ellas en casi todas las situaciones de la vida, las cotidianas y las trascendentes, desde la tierna mirada de una niña y desde experiencias traumáticas ya como mujer. Va sobre la propia Bianc, protagonista y narradora de un viaje tan intenso que desde el principio tiene que advertir que esta es su vida y nada más. No es un tratado, no es un libro de autoayuda, no es la negación de cualquier otra realidad. Bianc habla de ella misma, y lo hace con determinación, con firmeza y dejando la sensación de que, aún así, habla de cuestiones mucho más universales de lo que pueda parecer, aunque las vivencias a este lado de sus páginas no sean exactamente las mismas.

Quizá sea por ahí por donde La vida sin rosa encuentra su mejor razón de ser. Es innegable que hay un elemento catártico obvio y además muy potente, que alimenta de hecho la valentía de que sea esta manera tan pública la que escoge la autora para hablar de sí misma, pero es que el paso de las páginas va haciendo que el libro adquiera nuevas dimensiones. Lo que más destaca, desde luego, es la pasión del discurso. Es tanta que no resulta difícil entrar en él, y lo que seguramente nace como una obra más lineal, con las ideas y recuerdos que la propia autora tenga en la cabeza, se convierte en algo más universal, en una piedra angular para el debate y, por momento, la denuncia. El que nos propone Bianc es un viaje muy emocional, en el que la ingenuidad infantil da paso a una franqueza adulta que conmueve con mucha más facilidad de la que pudiera parecer a priori. Y la misma estructura de Mi vida sin rosa ayuda mucho. En algún instante puede dar la sensación de que está dando vueltas sobre un mismo tema sin llegar a puntos del todo culminantes, pero se trata de que el discurso suene natural y sincero. Y lo hace, gracias a esa ruptura de la cuarta pared y el hecho de que la autora nos esté mirando a los ojos mientras se sincera. Ese tono de confesión íntima y de confianza absoluta en la otra parte, la que representamos nosotros, hace el resto.

Bianc tiene además un dibujo agradable desde el primer momento, lo que permite entrar en la historia con mucha facilidad. Su estilo tiene una segunda ventaja, quizá la más destacable, y es que hace que bajemos la guardia. La vulnerabilidad de la protagonista acaba siendo la nuestra propia cuando el dibujo se asoma a unos escenarios crudos, psicológicamente duros, cuando cuerpo y mente se quiebran de una manera visualmente explícita y cuando los negros y los rincones oscuros, los de esos personajes sin rostro que tanto daño hacen con sus palabras y acciones, toman el protagonismo que acaba justificando todo el discurso de la obra. El hecho de ser un relato en primera persona que tampoco pretende ser algo más universal es lo que hace que pueda serlo en cierta medida. Su sinceridad suma. Y el hecho de que la influencia manga convierta a la autora y su álter ego virtual en alguien tan cercano eleva las apuestas. Puede parecer algo pequeño, personal, pero eso mismo es lo que convierte esta carta de presentación en un libro notable, por sí mismo, por las reflexiones que despierta y por servirnos para dar la bienvenida real a una autora de la que queremos saber más, en este registro que tanto se parece al que nos mostró Kabi Nagata en Mi experiencia lesbiana con la soledad (aquí, su reseña) y obras subsiguientes, pero también en otros.

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Esta entrada fue publicada en 14 noviembre, 2022 por en Fandogamia, Lizth Bianc y etiquetada con , .

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