CÓMIC PARA TODOS

‘Cielos radiantes’, de Jiro Taniguchi

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guion: Jiro Taniguchi.

Dibujo: Jiro Taniguchi.

Páginas: 308.

Precio: 20 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Septiembre 2021.

Lo que busca Cielos radiantes es algo muy difícil de contener en una cubierta. No nos dejemos llevar, por tanto, por la ilustración de portada que nos ofrece Juro Taniguchi como primer reclamo de esta obra, y adentrémonos en lo que se propone realmente el autor. La suya es una historia de una intensidad emocional bastante notable, y no desvelamos nada que no está en la sinopsis de la obra si decimos que todo parte de un accidente de tráfico en el que se ven envueltos un joven motorista y un padre de familia de mediana edad. A partir de aquí sí que nos vamos a guardar todo lo que ofrece Taniguchi, porque lo que nos muestra merece la pena que se descubra durante la lectura. Sí que podemos decir que los sentimientos y las emociones son tan protagonistas como los dos personajes a los que seguimos. Y ahí, con un ritmo pausado, tranquilo, sosegado, cuenta su historia de una manera bastante directa, consiguiendo lo que se propone. Pasa de puntillas sobre el dilema moral que plantea, incluso por los elementos fantásticos que tiene la trama, porque lo que le importa es la emoción. Cielos radiantes va sobre despedidas y segundas oportunidades, sobre relaciones familiares y afectivas, sobre lo que es importante en la vida y lo que no tendría que serlo para ninguno de nosotros. Y ahí, la verdad, emociona bastante.

Taniguchi no se anda con rodeos, y arranca su relato precisamente con la secuencia del accidente. Tiene su riesgo, porque no nos da margen para encariñarnos con los personajes antes de que se sobrevenga la tragedia, pero acaba siendo una fórmula bastante útil a los propósitos del autor, porque todo lo que necesitamos saber lo vamos descubriendo sobre la marcha, cuando corresponde, para que la situación por la que pasan los dos protagonistas nos sea algo más cercana, para que tengamos también esa sensación de confusión que se antoja imprescindible para entrar en el juego que propone Taniguchi. No es una situación sencilla la que pone sobre la mesa, y quizá por eso es tan importante que nos creamos a todos los personajes y el papel que juegan en esta red de relaciones casi impuesta por el tráfico acontecimiento del que partimos. Al final, el autor apuesta por un mensaje optimista y hermoso, pero no se puede perder de vista que estamos ante una historia dramática y de enorme resonancia emocional. Y ahí funciona, muy bien de hecho, porque la pretensión de Cielos radiantes no es pontificar, sino exponer. Se trata de contar una historia, de ponernos la piel de gallina, de hacernos que sintamos que está sucediendo algo extraordinario y que, aunque sea por un momento, pensemos qué haríamos nosotros mismos.

Esa conexión emocional nace en la misma historia, pero tiene un apoyo fundamental en su dibujo. La expresividad que tienen todos los personajes es sobresaliente, y es algo necesario para que la historia funcione. Taniguchi logra que cada personaje transmita de una manera intensa en cada secuencia. Hay una cierta sencillez en el diseño que ayuda bastante a que entendamos que la historia es cotidiana, cercana y sensible. La puesta en escena, además, se mueve acorde a ese planteamiento. No exagera sin necesidad, no busca emocionar artificialmente por la vía visual, porque la historia ya tiene todo lo necesario para hacerlo. Si Taniguchi fuera director de cine, diríamos que sabe colocar la cámara sin molestar, y deja todas las pretensiones de crear algo más que no esté en el guion para las secuencias oníricas y, sobre todo, para la secuencia final, la previa al epílogo. Las tonalidades claras de su blanco y negro son un delicado acompañamiento para un viaje espiritual, emocional y vital que funciona francamente bien. No es un libro corto, llega a las 300 páginas, pero aún así tiene un ritmo considerable, más aún teniendo en cuenta su temática, y se lee bastante bien, lo que deja mucho margen para la conexión con la historia y con sus personajes. Con eso, Cielos radiantes se convierte en un manga francamente emocionante.

Papier publicó originalmente Hareyuku Sora en 2005. El único contenido extra es un epílogo de Jiro Taniguchi.

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Esta entrada fue publicada en 3 noviembre, 2021 por en Catarata, Jiro Taniguchi, Manga, Ponent Mon y etiquetada con , .

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