CÓMIC PARA TODOS

‘Érase una vez en el este’ 1, de Julie Birmant y Clément Oubrerie

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guion: Julie Birmant.

Dibujo: Clément Oubrerie.

Páginas: 152.

Precio: 32 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2021.

La figura de Isadora Duncan es fascinante y Érase una vez en el este es una hermosa reivindicación de la bailarina que decidió abrazar el comunismo siendo americana en el peor momento para hacerlo y que se trasladó a la Madre Rusía para abrir allí una academia de baile. Y es el baile, el baile que defendía, el que se lleva todo el protagonismo de este primer volumen de los dos que compondrán la obra. Isadora Duncan habla de libertad, de un cuerpo en movimiento, de un ritmo sublime, de unos arcos maravillosos, y todo eso lo plasma el cómic de una manera fascinante. De hecho, el trabajo de Julie Birmant y Clémente Oubrerie crece de manera exponencial cuando Isadora Duncan baila. Ahí es cuando la belleza del cómic es soberbia, por encima incluso de la misma historia que está contando. Su enfoque social está siempre muy presente, pero es la figura de su protagonista lo que sobresale por encima de todo. Eso mismo es quizá su mayor debilidad, porque cuando Isadora Duncan no está en escena se nota una cierta irregularidad en el cómic, un propósito algo desenfocado, un retrato algo más difuso. Pero cuando entra en juego todo cambia, todo crece, todo emociona a un nivel exquisito, y se entiende con facilidad el enorme carácter de una protagonista impresionante.

Estamos en los años 20 del siglo XX, y entender esa época es clave para disfrutar de Érase una vez en el este tal y como se la ha planteado la autora. Birmant hace un espléndido trabajo en ese sentido, y consigue que la singularidad de Isadora Duncan quede de manifiesto en lo que hace y en lo que dice. No era, ni mucho menos, una mujer ordinaria, y lo era aún menos en aquella época y en el que contexto en el que desarrollo su actividad, y es ahí donde este cómic encuentra su razón de ser más evidente. No es una biografía en sentido estricto, pero los hechos son los que hacen que las emociones tengan el refuerzo necesario y que así el baile encuentre un protagonismo que resulta esencial y al que Birmant da el espacio necesario para que hable de Isadora Duncan con la misma fuerza que su misma historia, dando un papel formidable al dibujo, sabiendo rendirse a la evidencia de su importancia narrativa. El escándalo es parte esencial también de la misma, y ahí la escritora también hace un trabajo sobresaliente. Hay mucho contexto que entender, pero su forma de contar la historia hace de todo este esfuerzo previo un apoyo imprescindible para que la lectura sea mucho más sencilla de lo que pudiera parecer en un primer vistazo con la abierta ambición que manifiesta Birmant con el periodo escogido y con la misma manera de contar la historia.

Decíamos que uno de los grandes aciertos de Birmant es dejar respirar al dibujo de Oubrerie, y su respuesta es sencillamente portentosa. Decíamos también que el baile de Isadora Duncan tiene una importancia salvaje, y por eso es apasionante observar la manera en la que el ilustrador plasma esos momentos del baile, cómo la libertad de su cuerpo se convierte en algo salvaje, como la belleza de la línea se convierte en el elemento definitorio de unas páginas lenas de magia, inolvidables, bellísimas, encantadoras e hipnóticas. Por eso decíamos que la misma esencia salvaje de Isadora Duncan está por encima de cualquier otro elemento que forma parte de Érase una vez en el este, porque verla bailar es algo único, y es ahí donde el trabajo de Oubrerie alcanza un nivel superlativo. Su apuesta sensorial es tan intensa que, sí, por momento, se come a la narrativa, y eso es algo que tendrá que compensar la segunda parte de este díptico para paliar las irregularidades que sí se pueden sentir en esta primera parte. Pero la forma en la que el movimiento se convierte en una realidad tan intensa de una forma tan contundente es un arma demasiado poderosa como para que no valoremos como merece la colaboración entre Birmant y Oubrerie, retrato de una mujer excepcional, con su determinación, su talento y sus imperfecciones.

Dargaud publicó originalmente el primer volumen de Il était une fois dans l’est, Les aventures d’Isadora Duncan, en noviembre de 2015.

Erase-una-vez-51

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en 25 octubre, 2021 por en Catarata, Clément Oubrerie, Dargaud, Julie Birmant, Ponent Mon y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a 381 seguidores más

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: