CÓMIC PARA TODOS

‘Papyrus’ (1978-1982), de Lucien de Gieter

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Editorial: Dolmen.

Guion: Lucien de Gieter.

Dibujo: Lucien de Gieter.

Páginas: 160.

Precio: 29,90 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2021.

Las primeras aventuras de Papyrus (aquí, su reseña) ya dejaron claro el gusto de Lucien de Gieter por el antiguo Egipto y la facilidad con la que utilizó un escenario que no se había usado demasiado en el cómic francobelga cuando el autor creó la serie. Y sobre todo lo bien que supo mezclar historia con mitología para crear unas aventuras fantásticas con un joven protagonista con el que se pudieran identificarlos lectores. Cuando despliega a Teti-Sheri, y sobre todo cuando le da un aire sensual absolutamente apabullante, nos quedamos con las ganas de saber qué habría sucedido si De Gieter se hubiera atrevido a darle un papel todavía más central a este personaje en una historia seguramente de corte más adulto, pero eso no significa que lo que nos pone en la página no tenga sus muchos méritos. Los grandes aciertos de Papyrus se ven de una manera clara en el primero de los álbumes que contiene este segundo libro recopilatorio de la serie, La tumba del faraón, que de hecho engancha la aventura donde acabó el primer libro. Al autor le gusta los escenarios que saben mezclar cuestiones muy adultas, incluso plasmando castigos de muerte o maldiciones de enorme trascendencia, con un ritmo ideal para lectores de todas las edades, algo lógico pensando en que este es un cómic teóricamente pensado para los más pequeños.

Incidamos en lo de teóricamente, porque Papyrus tiene un tono bastante poco ortodoxo, en el que se mezclan situaciones y personajes que encajan en lo más propio de la lectura para niños, secundarios muy agradables como los que aparecen en El egipcio blanco o Los cuatro dedos del Dios de la Luna, que son los que proporcionan los alivios cómicos, pero a la vez gravedad en muy buenas dosis, como la que se entresaca del salto en el tiempo de La tumba del faraón, los cambios físicos que sufre el propio Papyrus en El egipcio blanco o las amenazas continuas a la vida del Faraón que vemos, por ejemplo, en el álbum final de este libro. Quizá esa doble apuesta para satisfacer a públicos muy diferentes es lo que le da a Papyrus un aire bastante singular, que por momentos le convierte en una lectura ligera y divertida en un escenario exótico que siempre va a llamar la atención de lectores de cualquier generación, pero en otros adquiere una gravedad que casi parece incompatible con lo anterior. De alguna manera, la mezcla funciona. Y es obvio que eso es un mérito de De Gieter, que controla a su criatura con un despliegue enorme de imaginación, con un buen trabajo de documentación para que la mitología que nos muestra sea coherente, sobre todo con sus propias reglas más que con las del legado histórico que aprovecha.

Decíamos en el primer volumen que se notaba que la obra de De Gieter, en lo que se refiere a lo visual, estaba en movimiento y en constante evolución, y es cierto. Pero quizá es más adecuado decir que el autor sabía ajustarse a lo que necesitaba cada una de las secuencias que imaginaba. El mejor ejemplo, la portada. Paypurs tiene ahí un aire de héroe juvenil que por estilo se acerca a los modelos de la serie de dibujos de Érase una vez… Teti-Sheri, en cambio, tiene una postura más real, más carnal, más adulta si se quiere, igual en la secuencia de baile de Los cuatro dedos del Dios de la Luna, que crea unos efectos mucho más maduros, en formas, movimientos e intenciones, y que ya había mostrado el autor en el primer libro. Esas mismas sensaciones de la cubierta se trasladan a las historias, porque hay en ellas una amalgama de géneros que invita a tratar las distintas secuencias de manera diferente. Nada que ver tiene la relación de Papyrus con un joven ladrón del que se hace amigo con la amenaza de una serpiente mortalmente venenosa que le acecha cuando está atado de pies y manos sobre la fría arena del desierto por la noche. Papyrus es, también en esto, una fusión de elementos francamente curiosa que a estas alturas sigue meriendo la pena que revisemos o descubramos.

El volumen incluye material de los números 2.108 a 2.315 de la revista Spirou, publicados originalmente entre septiembre de 1978 y agosto de 1982. El contenido extra lo forman las portadas originales, una entrevista con Lucien de Gieter e ilustraciones varias.

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