CÓMIC PARA TODOS

‘Memoria’, de Jean-Paul Eid y Claude Paiement

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guión: Jean-Paul Eid, Claude Paiement.

Dibujo: Jean-Paul Eid.

Páginas: 128.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2020.

Esta edición de Memoria destaca la oportunidad de la obra. Se creó, como bien se dice, antes de que Matrix o eXistenZ cambiaran para el gran público algunos conceptos de la ciencia ficción, poco después de que Dark City se convirtiera en un pequeño clásico del género. Y eso le da un cierto carácter rompedor a la serie Jean-Paul Eid y Claude Paiement, al menos un puesto entre los títulos que habría que destacar. Y sí, Memoria es una espléndida historia de ciencia ficción que juega con conceptos hasta entonces poco explorados y que después se han convertido en claves para el desarrollo del género en el siglo XXI. Pero hay que incidir en que es, por encima de todo, esa espléndida historia de la que hablamos. Memoria está dispuesta en dos actos con un lapso temporal relativamente amplio entre ambas, y las dos funcionan con una eficacia sobresaliente. Es fácil quedarse con la primera, el impacto de la premisa tiene un influjo muy poderoso, pero hay que reconocer a los autores que saben darle una continuación más o menos tardía a su planteamiento y que el segundo álbum mantiene e incluso aumenta el ansia de pasar páginas y descubrir hasta dónde nos llevan. Es un cómic inteligente y agudo, con ideas magníficas, con buenos personajes y con un mundo futuro tremendamente accesible y con una narrativa por momentos soberbia.

No merece demasiado la pena extenderse en la sinopsis de la obra de Eid y Paiement, porque Memoria pide a gritos un salto de fe, leer sin saber realmente dónde nos estamos metiendo. Basta con saber que estamos dentro de un mundo distinto, con unas reglas diferentes, en el que pasan cosas fuera de lo normal y en el que se nota que hay muchos personajes que saben mucho más que el lector, que va recibiendo la información en pequeñas dosis, cuando toque, dejando que sea su asombro el que guíe el relato. Y así, la sensación es fantástica, envolvente y dinámica. No se echa en falta información porque cada secuencia está pensada para aportar, la manera en la que funciona el mundo está expuesta con precisión, sin saturar al lector con demasiada información que se coma la acción y sin dejar que esta limite las ambiciones de la historia, el salto entre el primer y el segundo álbum está muy bien dispuesto y lo que podría convertirse en una continuación algo forzada se transforma en una resolución brillante y frenética. Ese detalle es importante, porque el ritmo de Memoria es muy alto, está cargado de adrenalina, pero sin movimientos forzados, siempre da la sensación de ser una historia muy bien pensada y ejecutada con mucha soltura. Y, ojo, con muy buenos personajes, porque la ciencia ficción no puede vivir solo de conceptos.

Es precisamente con los personajes, además de con la ambientación, como Memoria se empieza a ganar al lector. Eid se toma tanto trabajo en pensar este mundo como en diseñarlo visualmente, y a eso añade el tercer trabajo, quizá el más importante para que la obra perdure: su narrativa. Esta es una historia que acontece en distintos mundos, que se mueven de diferente manera y con transiciones entre ellos. En ese sentido, nada de lo que vemos es casual. Brilla por la forma en la que damos el salto de uno a otro, también por las diferencias que hay entre sus planos, por la interacción que eso permite a los personajes, cargándose como un videojuego pretérito o con la fluidez que permite ignorar las leyes de la física. Juega con el color y el blanco y el negro, y con muchos más elementos que dan una sensación de espacio y multidimensionalidad que resulta asombrosa. Memoria es una pequeña gran joya visual porque aprovecha todo el potencial del medio y lo pone al servicio de la historia. Y luego el trazo es fantástico, las figuras se mueven con soltura y sus expresiones son cercanas. Han pasado dos décadas desde la publicación original de Memoria, sí, y a eso hay que darle valor, pero no olvidemos que las buenas historias tienen un contexto y también saben sobrevivir con nivel fuera del mismo. Esta, desde luego, lo hace.

El volumen incluye los dos álbumes de Le naufragé de Memoria, Scaphandre 8 y L’Abîme, publicados originalmente por Les 400 coups en octubre de 1999 y enero de 2004. No tiene contenido extra.

MEMORIA-74

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Esta entrada fue publicada en 16 diciembre, 2020 por en Catarata, Claude Paiement, Jean-Paul Eid, Les 400 coups, Ponent Mon y etiquetada con , , .

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