CÓMIC PARA TODOS

‘Historias absurdas 1. Un gato’, de Rie Arai

Editorial: Fandogamia.

Guion: Rie Arai.

Dibujo: Rie Arai.

Páginas: 188.

Precio: 8 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Septiembre 2020.

Contrario y opuesto a la razón, que no tiene sentido. Extravagante, irregular. Chocante, contradictoria. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado. Estas cuatro son las definiciones de absurdo que nos propone la Real Academia de la Lengua y cualquiera de ellas vale para referirnos a las Historias absurdas que nos propone Rie Arai en este primer volumen que se titula Un gato pero que va más allá de ese gato, gata en realidad para empezar con los absurdos que nos anuncia. Absurdos, por cierto, que son bastante hilarantes, que nadie vaya a pensar que se utiliza aquí el término para denostar el trabajo de Arai, desde luego que no. Y tenemos una gata, sí, pero también a una paloma doméstica, sí, doméstica, que tiene una fijación extraordinaria con la nueva novia de su amo. O también a una joven esposa continuamente aleccionada por su suegra. O a un kappa errante demasiado guapo para ser real. ¿Real un kappa? Absurdo, ¿no? Pues eso. Arai nos presenta una delirante colección de sketches que no hay por donde cogerlos… ¡ni falta que hace! No esperéis un final a las historias, porque no lo hay, ni tampoco que haya un gran plan maestro que una los distintos relatos, aunque por momentos parece que sí se van a cruzar las historias y quién sabe lo que pasará en el futuro. Esperad solo risas absurdas. De esas hay muchas.

El absurdo es, claro está, la mayor virtud de esta propuesta. Y lo curioso, lo gracioso, es que es un absurdo que tiene cierta lógica o, al menos, alguna dosis de realismo imaginado. Es decir, ¿quién no se ha planteado qué se le pasa por la cabeza a ese gato callejero que en un momento dado se te queda mirando? ¿Quién no ha intentando sacar lógica de las conversaciones entre una nuera o una suegra? Y seguro que hay gente que ha tenido serios problemas con las mascotas de sus parejas, mucho más adolescentes que viven con la presión de casarse. Pues de todo eso saca gags Arai. Luego, claro, llega el enorme ejercicio de imaginación de poner palabras o reacciones a todo eso, de convertir a una paloma en una agresiva mascota que no deja de atacar de una forma sibilina a la chica que solo intenta ser feliz con su novio y que llega a una situación de pánico cada vez que ve a este animal, pretendido símbolo de la paz. Y lo hace todo, además, con ritmos muy distintos. Si con la dichosa paloma se quiere acercar a una suerte de terror cómico, con la gata muestra un ritmo totalmente diferente, mucho más tranquilo, un cinismo pausado sorprendente. Y eso choca a su vez con el dinamismo de los diálogos entre las dos maneras de entender el matrimonio y sus tareas aparejadas que tienen suegra y nuera.

Como el absurdo es la base de todo, el dibujo tiene que estar a la altura de dicho absurdo. Y lo está. Es francamente divertido. Arai saca incluso personalidad de una palmea. Inescrutable, cierto, cuando la vemos de forma aséptica, pero muy intencionado todo cuando se ve la situación a través de los ojos de su enemiga. Si consigue esto, mucho más fácil lo tiene con los personajes humanos, que encajan dentro del estereotipo al que pertenecen de una manera muy fluida y natural. La quietud de la gata es el maravilloso contraste con las expresiones humanas que exagera a su antojo. Y todo consigue lo que busca: carcajadas. Absurdas, sin duda, lo que queda meridianamente claro es que el humor de este tomo está por delante de cualquier otra consideración, y como sucede siempre en la comedia hay que entenderlo para meterse de lleno en lo que se nos propone. Quizá sea un hándicap de la comedia, porque se autoimpone unos límites que en otros géneros son mucho más laxos y amplios, pero al mismo tiempo habla de una autora más versátil de lo que el propio género que aborda podría hacernos pensar y que nos presenta un libro que se guarda unas cuantas sorpresas delirantes, muchas risas locas y nerviosas y situaciones que, sí, es obvio, traspasan sin problemas los límites del absurdo que propone.

Shogakukan comenzó a publicar originalmente Yotabanashi en 2012. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 11 noviembre, 2020 por en Fandogamia, Manga, Rie Arai, Shogakukan, Uncategorized y etiquetada con , .

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