CÓMIC PARA TODOS

‘Horologiom. Integral’ 1, de Fabrice Lebeault

Editorial: Ponent Mon / Catarata.

Guión: Fabrice Lebeault.

Dibujo: Fabrice Lebeault.

Páginas: 244.

Precio: 44 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2020.

Lo que tenemos entre las manos en este primer volumen integral de Horologiom es una auténtica delicia por lo que es y por lo que supone. Es ciencia ficción tan pura que nos lleva a un universo construido con tanto amor por el detalle, la metáfora y el absurdo visual que resulta imposible no sentirse atrapado por su propuesta. Como tiene que hacer la buena ciencia ficción, Fabrice Lebault consigue conjugar con enorme acierto una propuesta sensorial apabullante, llena de extrañas formas, rocambolescas criaturas y llamativos colores con una historia que, desde el primer momento, es una crítica hacia la opresión, hacia los modelos sociales que cuestionan y persiguen lo diferente, hacia las mismas dictaduras. Todo ello por medio de un misterioso personaje que aparece dentro de ese mundo de juguete, literalmente, y que se caracteriza por no tener una llave que le dé cuerda y que al mismo tiempo no recuerda quién es. La ambición de Lebeault es enorme y se despliega de tal manera que, aunque lo pueda parecer, no hemos llegado al final del camino con los cinco álbumes que contiene este libro, una muestra más del enorme ingenio del autor, del brutal despliegue de imaginación que realiza y de la enorme cantidad de elementos con los que levante un precioso castillo de naipes que impacta a muchos niveles.

Centrémonos en los narrativos para empezar. Lebeault tiene una fijación, que es la de dar forma a un mundo imposible para que nos recuerde a nuestras sociedades, aquellas que conocemos, las que vivimos en nuestro presente y las que forman parte de nuestra historia, y lo consigue con una facilidad tremenda, creando dos bandos, uno establecido y totalitario, uno que nos convence hasta de que lo negro es blanco para sus propios intereses de perpetuarse en el poder. Da igual que su excusa sea tan difícil de sostener como la de este mismo mundo de juguete. Y la ventaja, el mayor acierto, es que las reglas de este universo no son nada difíciles de entender. Las figuras que van sumándose a la trama explican todo sin necesidad de detener la historia o de tener que cambiar el paso o sin que los personajes se desvirtúen. Hablar de lo real desde semejante nivel de ficción no es algo banal, hay que darle el mérito que tiene, y más cuando es una serie tan extensa que comprende tantos años de la vida de un creador. Es cierto que Lebeault pretende que las dobles lecturas y las metáforas tengan un gran protagonismo, y que eso puede retraer a quienes busquen una ciencia ficción algo más liviana y aventurera, pero aún así el ritmo que propone es bastante alto y el clímax de cada álbum alcanza una intensidad notable.

El dibujo es la pieza clave de este mundo. La propuesta sobre el papel es muy imaginativa, pero necesita ir acompañada de una plasmación visual que marque esa diferencia. Hay elementos en la historia que podemos emparentar con otras obras, pero lo que vemos es tan único que se convierte en una maravillosa máscara para el autor. Es tan delicioso el estudio de personajes, escenarios, arquitecturas y vestuario que podríamos perdernos en Horologiom solamente analizando lo que Lebeault lleva a sus páginas. Es un auténtico festival en el que encajan con enorme precisión personajes que buscan un claro realismo con otros confeccionados por la caricatura más evidente, y robots de extrañas formas que difícilmente podríamos llegar a ver en la vida real pero que a la vez no afectan en nada a la verosimilitud de lo que estamos leyendo. Eso, aunque parezca sencillo o improvisable, forma parte de un meticuloso plan, de un enorme esfuerzo de diseño y de un trabajo de dibujo tremendo. Horologiom es una joya visual que nos mete de lleno en la tradición de la ciencia ficción del cómic europeo y que, con todo el aire retro que se quiera, sigue sustentándose muy bien en nuestros días. Y es que las grandes obras no pueden pasar de moda, por muchos años que transcurran desde su publicación original.

El volumen incluye los cinco primeros álbumes de Horologiom, L’homme sans clef, L’instant du Damokle, Nahédig, La nuit du Requinqueur y Le grand rouage, publicados originalmente por Delcourt en septiembre de 1994, noviembre de 1995, mayo de 1997, enero de 1999 y noviembre de 2000. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 28 septiembre, 2020 por en Catarata, Delcourt, Fabrice Lebeault, Ponent Mon y etiquetada con , .

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