CÓMIC PARA TODOS

‘Las aventuras de Victor Billetdoux’, de Pierre Wininger

Editorial: Ponent Mon.

Guión: Pierre Wininger.

Dibujo: Pierre Wininger.

Páginas: 176.

Precio: 38 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2020.

En este mundo tan dado a las comparaciones, puede resultar inevitable trazar una entre Las aventuras de Victor Billetdoux, la obra en tres actos de Pierre Wininger, con Las aventuras de Tintín, de Hergé, pero hay muchas más diferencias que semejanzas. Hay, eso sí, una conexión bastante evidente en el componente detectivesco e investigador que hay en sus tramas, pero lo que nos ofrece Wininger es una aventura contenida en estos tres actos, de una gravedad mayor que la de Hergé, de una seriedad si se quiere mucho más intensa, y con un claro interés por una única mitología, la del antiguo Egipto. Por esos sus protagonistas son el periodista que da título a la obra y su compañero, un egiptólogo llamado Charles Hippolyte-Constant, y por eso su escenario está claramente circunscrito al comienzo del siglo XX que tanto le gustaba a su autor, y eso nos lleva a pensar en un folletín de la época más incluso que en un cómic francobelga de cualquier época. El resultado es un trabajo que se nota en constante evolución visual, lástima que no tuviera más prolongación para ver hasta dónde podía llevarnos Wininger y si esto podría haber superado a otras ficciones con inspiración en la historia del antiguo Egipto, también muy comunes en su ámbito editorial y en general en bastantes campos de la ficción popular del siglo XX.

Hay luces y sombras en la narración de Wininger, y quizá eso tenga mucho que ver con el hecho de que esta era la primera historia más o menos larga de su trayectoria, y que la división de los episodios pueda parecer algo aleatoria si se piensa en el conjunto, pero sus méritos están en lo bien que sabe usar la base. Le gusta la época, le gusta la mitología egipcia y le gusta el tono de investigación que sus personajes principales le permiten dar al relato, y juega bien con las armas de las que se dota, con todas ellas, para que estemos ante un relato trepidante y en el que no paran de suceder cosas. Eso elimina por completo la posibilidad del aburrimiento, aunque sí es cierto que en algunos momentos hay más tensión que explicación, una máscara utilizada con habilidad para que el relato disfrute de una extensión mayor de la que podría haber tenido. Se agradece y mucho que la fantasía no haga caer la historia en una comedia que habría resultado facilona pero que no encaja en el tono ni tampoco en las pretensiones del autor. Estamos, por tanto, ante un buen thriller, competente y eficaz porque coordina bien todos sus elementos, los personajes que hace entrar y salir en la trama y el ritmo del que dota a una historia que se podría haber contado de muchas maneras pero que seguramente es en esta donde encuentra sus mejores posibilidades.

En lo visual se pueden trazar bastantes similitudes que hacen que esta obra se escape de una manera mucho más clara a la esfera de Hergé y donde se pueden encontrar muchos más referentes. Pero ciñámonos aquí a lo que nos presenta Wininger porque es obvio que hay mucha tela que cortar. Si nos fijamos en su trazo en el primer álbum del libro, La pirámide olvidada, y en el último, La noche del Horus rojo, se ven claras diferencias. El autor madura, evoluciona, se hace mucho más completo con el paso de las páginas. Si su puesta en escena es más o menos constante, resulta claro que al final tiene un dominio más absoluto de todo lo que compone su dibujo, con una línea más definida, con unas luces más potentes y con unos personajes mucho más expresivos. Las aventuras de Victor Billetdoux son, en ese sentido, un auténtico máster para el autor, que entra con ciertas dudas y sale muy seguro de sí mismo, haciendo del dibujo otro elemento por el que da cierta pena no haber vuelto a ver a su protagonista en los años venideros. Quizá por un lado tenga más empaque como historia única y cerrada, eso también es cierto, pero había una muy buena base para que se pudiera haber extendido su periplo a través de nuevas aventuras. Puede que Egipto, que es lo que le dio vida, fuera su límite real. Con todo, una delicia recuperar esta obra.

El volumen incluye los tres álbumes de Victor Billetdoux, La pyramide oubliée, Les ombres de nulle part y La nuite del Horus rouge, publicados originalmente por Glénat en enero de 1978, noviembre de 1979 y septiembre de 1982.

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Esta entrada fue publicada en 4 junio, 2020 por en Glénat, Pierre Wininger, Ponent Mon y etiquetada con , , .

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