CÓMIC PARA TODOS

‘La novia era un chico’, de Chii

Editorial: Fandogamia.

Guión: Chii.

Dibujo: Chii.

Páginas: 152.

Precio: 10 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Octubre 2019.

Es curioso que lo que Chii nos cuenta en La novia era un chico suponga una historia en principio cerrada en su temática y pensada para un público concreto, pero al final acaba convirtiéndose en toda una experiencia vital que, sabiendo lo compleja que es por lo que nos explican y por lo que cualquiera puede intuir, resulta divertida de leer. Es también bastante obvio que es un manga que apela directamente a un lector LGTB, y actúa en muchos sentidos casi como un manual transgénero contado con enorme simpatía, pero es justo por esa vía, por la de la simpátia, por donde se puede ganar a un público más amplio. Chii comenzó La novia era un chico como web cómic que hablara de las peculiares circunstancias de su vida y su éxito permitió que diera el salto al libro impreso, y aunque se nota su origen eso no impide que el desarrollo del volumen sea muy fluido, gracias a que Chii acierta al hilar la historia en segmentos muy bien definidos y con complementos que pueden resultar muy útiles pasa quienes estén pasando por situaciones parecidas y a pesar de que en cuestiones legales y médicas estemos hablando siempre de lo que sucede en Japón y no todo sea extrapolable. Y aun con ciertas limitaciones en la historia que cuenta, que pretende ser una personal y autobiográfica, no por eso deja de tener gracia, simpatía y mucha personalidad.

Al hablar de las limitaciones, estamos hablando por encima de todo del tono. Chii lo llega a mencionar en algunos momentos, su decisión de llevar a lo físico su condición de mujer no sorprende en su familia y su pasado no afecta en nada a su relación con su futuro marido. Todo le va sobre ruedas en un proceso que tiene mucho de complejo. Es decir, el drama está contenido por una historia que salió bien y sin excesivos obstáculos. Chii, por tanto, nos cuenta un proceso complejo de una manera amable, que seguramente contrastará con la tantas veces complicada salida del armario que habrán experimentado incontables miembros del colectivo LGTB. Dentro de esa limitación, que realmente suena auténtica y sincera y no como un intento de edulcorar la realidad, hace que el mérito de la historia esté en lo autobiográfico. No es una denuncia, sino una experiencia, y como tal hay que disfrutarla porque Chii, la verdad, nos cuenta todo el viaje de una manera muy completa, muy emocional y cubriendo prácticamente todos los aspectos posibles de la aventura, desde su despertar sexual hasta la emoción del matrimonio, pasando por todos los trámites médicos y burocráticos por los que hay que pasar para que todo cumple con la legalidad. Lo mejor es que todo eso lo hace sin perder la sonrisa y sin dejar que el lector deje de percibir optimismo.

Eso mismo, ese toque alegre y jovial, se nota tambien en el dibujo. Chii es tan sencilla en el diseño que lo más sorprendente está en lo bien que sabe diferenciar a cada uno de los personajes. Todo desborda simpatía, lo pretendidamente realista y también las divertidas exageraciones que permite el manga. Sin esas cualidades, habría sido difícil mantener la atención en los pasajes en los que Chii apuesta por incluir mucho texto y mucha información. También resulta divertido ver cómo le gusta transmitir distintas emociones. Con la sorpresa lo tiene fácil, pero cuando hablamos de cosas realmente personales es cuando el manga cambia ligeramente el paso y consigue emocionar no solo por lo que sucede sino también por la manera en la que lo está contando. Y sí, hablamos lógicamente de la emoción de la novia en el momento del matrimonio por encima de cualquier otra secuencia. Con momentos como ese, La novia era un chico sabe mostrarse como un manga divertido y abierto, que nos demuestra que no hay temas que tengan que estar necesariamente recluidos en un nicho de lectores concreto y que, en cambio, lo que importa es que haya algo interesante que contar. Si además tiene una labor social y sirve de ayuda a personas que no puedan expresarse en libertad, que en este caso es obvio que la tiene, mejor que mejor.

Asukashinsha publicó originalmente Hanayome wa motodanshi en 2016. El contenido extra lo forman unas notas finales de la autora y su marido y una bibliografía sobre el tema.

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Esta entrada fue publicada en 29 noviembre, 2019 por en Asukashinsha, Chii, Fandogamia, Manga y etiquetada con , .

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