CÓMIC PARA TODOS

‘Swordquest’, de Roy Thomas, Gerry Conway y George Pérez

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Roy Thomas, Gerry Conway.

Dibujo: George Pérez.

Páginas: 184.

Precio: 20 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2019.

Si obras como Swordquest quedan inconclusas, indudablemente podemos trasladar al mundo del cómic aquella frase hecha de que la vida no es justa. Aunque no sea uno de esos títulos imprescindibles que hacen historia, no, no es justo que Roy Thomas, Terry Conway, George Pérez y Dick Giordano, ¡menudo equipazo! nos tuvieran que dejar con la miel en los labios, como sucedió también con el videojuego en el que se basó sin el capítulo final de esta tremendamente entretenida odisea de fantasía que, en su momento, plasmaba en papel el reinado del género en el mundo del que procedía el título. Entonces, este tipo de historias tenían una relevancia superior a la que tienen hoy en día. Entonces no teníamos unos gráficos realistas, unas portentosas animaciones, unos presupuestos millonarios y un trabajo de diseño minucioso. Como mucho, teníamos una portada atractiva (¡cuánto sabía de esto el añorado Alfonso Azpiri!) y, ahí está la clave, mucha imaginación. Lo que leemos en Swordquest es justo eso, pura imaginación, un deleite para la vista y para lector y jugador, al que se respeta manteniendo esa base de plataformas, los distintos mundos en los que se mueven los gemelos protagonistas, Torr y Tara, en los que tienen que ir consiguiendo trofeos que les acerquen al éxito final… que el cómic tampoco pudo enseñarnos. De verdad que la vida no es justa.

Hoy puede resultar más o menos sencillo desarrollar un cómic a partir del argumento de un videojuego, pero Thomas y Conway se enfrentaron a una tarea más complicada. Swordquest tiene una trama, desde luego, pero el grueso de la misma y sobre todo su expansión la crean ellos. Y para ello lo principal es hacer que los diálogos de la historia se ajusten a sus propósitos. De esta manera, Torr y Tara dejan de ser solo unas figuras atractivas en su diseño, o malvadas en el caso de sus enemigos, para convertirse en algo más. Es obvio que se juega con la base del arquetipo que tan bien funciona en este tipo de historias, pero Thomas y Conway les dan vida, saben coger lo mejor de la ciencia ficción aventurera de Star Wars, de la épica de fantasía de Elric o de la espada y brujería de Conan, más la del cómic que la las películas de los años 80, y crear un muy entretenido conglomerado de referencias e ideas locas del que solo se puede extraer la mencionada pega de que quedar sin terminar, dejando a nuestros héroes a un mundo de distancia de su objetivo. Qué lástima, porque cada una de sus misiones, cargadas de esa ingenuidad ochentera que la narrativa parece haber perdido hoy en casi todas sus manifestaciones, iban construyendo un viaje completo y espléndido, uno narrado con mucho oficio a pesar de que, lógicamente, siempre se espere pasar al siguiente nivel.

Con el dibujo, Pérez y Giordano nos llevan a otra dimensión, en muchos sentidos y para tener una referencia clara la misma que se exploraba en su etapa de Wonder Woman (aquí, reseña de su primer libro), pero no porque haya copia de diseños o puesta en escena, en absoluto, sino por espíritu. Pérez tiene una cualidad única, y es la de sumergirnos en el mundo que quiera con una categoría apabullante. Da igual que veamos barcos piratas de cristal, anillos demoníacos, criaturas de agua o manifestaciones antropomórficas de los signos del zodiaco, todo es creíble cuando lo dibuja Pérez, y cada página está pensada para el disfrute visual. Cada viñeta despierta esas sensaciones. A simple vista, Swordquest puede parecer un viaje para lectores que sean felices inmersos en ese mundo nostálgico de fantasía y videojuegos de los años 80, pero es que en ese cajón hay obras maravillosas, de esas que divierten, entretienen y fascinan. Todavía lo hacen, y eso es mérito de unos autores maravillosos que, incluso sabiendo de sus limitaciones argumentales, pusieron en su trabajo todo lo que tenían, sin pensar en que podían ser obras menores o que, como esta, no llegarían a terminarse. Aún sin su capítulo final, Swordquest es una pequeña gozada clásica para disfrutar del talento de un equipo artístico formidable en una fantasía que nunca dejará de ser apetecible.

Atari publicó los cómics de Sworquest con cada uno de los videojuegos, en octubre de 1982, febrero de 1983 y febrero de 1984. El único contenido extra son las cubiertas originales de George Pérez.

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Esta entrada fue publicada en 18 julio, 2019 por en George Pérez, Gerry Conway, Planeta DeAgostini, Roy Thomas, Uncategorized y etiquetada con , , , .

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