CÓMIC PARA TODOS

‘Suero’, de Cyril Pedrosa y Nicolas Gaignard

Editorial: Norma.

Guión: Cyril Pedrosa.

Dibujo: Nicolas Gaignard.

Páginas: 152.

Precio: 32 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2019.

Uno de los problemas que siempre ha tenido la ciencia ficción es el tiempo. ¿Cuándo habrá viajes espaciales? ¿Cuándo veremos coches voladores? 2001. Una odisea del espacio, la antológica película de Stanley Kubrick basada en el libro de Arthur C. Clarke, confirmo que el optimismo de los autores daba una nueva dimensión al género cuando el escenario se colocara en años que el lector tendría que ver con relativa facilidad. Suero, efectivamente, nos coloca en un futuro cercano, en el año 2050, en un mundo de intrigas que se basan en la creación de ese suero del título, uno que obliga al sujeto tratado a decir siempre la verdad, de una manera sencilla y nada traumática. Lo que Cyril Pedrosa y Nicolas Gaignard nos cuentan, a pesar de ese escenario, es algo que suena cercano. Aterradoramente cercano. Es decir, saben moverse con habilidad en ese equilibrio en el que tiene que haber una novedad impactante y al mismo tiempo tener la sensación de que puede producirse en el lapso de tiempo propuesto. Con un ritmo pausado, y quizá sin que se llegue a ver todo lo que ambiciona Suero, sí que estamos ante una historia sugerente y muy bien construida, casi con la sensación de que supone un espléndido storyboard para una futura película, incluso aunque su ritmo pueda parecer en algún momento insuficiente para la gran pantalla.

A Pedrosa, siempre movido por escenarios llenos de desasosiego, le motiva la idea de que su mundo esté muy bien establecido, que sus bases sean sólidas. Eso pesa más que la propia historia de fondo, al menos en el arranque de la obra. De hecho, se puede decir que el escritor emplea prácticamente una tercera parte de la extensión total del tebeo solo para exponer protagonistas, temas, escenarios e intenciones. Eso, lógicamente, ralentiza el tempo de la narración. Pero lo hace, también hay que decirlo, dando personalidad a la obra. No es que Pedrosa no consiga llegar a contar lo que pretende, en absoluto, es que lo hace al ritmo que ha escogido. Y es una elección entendible, casi metafórica, cuando de lo que se trata es de ver a un sujeto huraño e individualista, que quiere el justo contacto social y que, al decir siempre la verdad, elimina buena parte de las posibilidades de conflicto que pueda haber en el trato con otros. Por eso, los diálogos son concisos y directos, se podría decir que hasta perfectos y con espléndidas manifestaciones como las conversaciones que tiene con una dama de compañía virtual, el elemento que le sirve a Pedrosa para humanizar un mundo que tiene sobradas razones para moverse en una frialdad tremenda. Falta, quizá, una base política más contundente que justifique la trama con la que se sustenta Suero, pero hay muchos elementos de interés.

El foco, no obstante y pese a su desarrollo, no es revolucionario, sino personalista, y así se entiende la portada de Gaignard, el retrato de Kader, el protagonista. Aunque pueda haber algún elemento de coincidencia, Gaignard no quiere mostrarnos un mundo a lo Blade Runner, pero tampoco quiere caer en la frialdad de THX 1138. Su apuesta es por un mundo que se pueda reconocer con facilidad desde nuestra óptica contemporánea, pero en el que a la vez se pueda considerar verosímil cada uno de los avances que se ven. Y lo logra, aunque con esa manera de contar la historia también se pueda perder algo de conexión con el protagonista. Más que perderse, se le ve de una manera diferente. Suero no es la historia de un héroe, y hay una cierta resistencia a que se vea como la de una víctima, aunque por momentos ese es el camino por el que opta el relato. Gaignard no necesita la espectacularidad habitual del género porque donde se mueve más a gusto es en las distancias cortas, en las secuencias en las que Kader habla con su familia o con el holograma, en las que es interrogado por las fuerzas de seguridad, en las que se muestra hosco con sus compañeros de trabajo. Suero crece ahí, en esos escenarios, que al final son los que de verdad sustentan el territorio de ciencia ficción que quiere explorar. Y con acierto, aunque sí puede que falte dar un paso más.

Delcourt publicó originalmente Sérum en octubre de 2017. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 18 julio, 2019 por en Cyril Pedrosa, Delcourt, Nicolas Gaignard, Norma y etiquetada con , , .

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