CÓMIC PARA TODOS

‘Drácula de Bram Stoker’, de Roy Thomas y Mike Mignola

Editorial: Norma.

Guión: Roy Thomas.

Dibujo: Mike Mignola.

Páginas: 136.

Precio: 24,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2019.

Hace algunas décadas, toda película que se preciara debía tener su adaptación al cómic, presentada por escritores y dibujantes punteros en muchos casos. Hoy es algo que ya solo se hace con títulos muy puntuales, como por ejemplo los de Star Wars, y suelen quedar en manos de artistas con aspiraciones. Pero antes eran los nombres punteros los que se encargaban de estos trabajos. Así pudimos admirar este Drácula de Bram Stoker, la traslación a las viñetas de la formidable película de Francis Ford Coppola, escrito por Roy Thomas y dibujado por Mike Mignola, dos pesos pesados que nos dejaron un tebeo tan hipnótico como la película de la que parte. Dadas las características tan especiales del filme, la última gran obra enteramente artesanal en un mundo ya entregado a lo digital, y la personalidad tan marcada de los autores del cómic, no es fácil evaluar su impacto real. Hay imágenes que parecen calcadas de los planos de Coppola, convirtiendo a novela gráfica en un complemento formidable. Pero Mignola hace arte incluso sin pensarlo, más aún con Thomas escribiendo incluso algunas escenas que no se vieron en la película. Nos confesamos atrapados por la mirada de este Drácula, sabiendo que el mérito arranca de la excelsa interpretación de Coppola, pero admitiendo la genialidad que Thomas y Mignola aportan al proyecto.

Hay que tener en cuenta que Thomas no es ajeno a este mundo y, de hecho, escribió la formidable Vlad Drácula (aquí, su reseña) para que la dibujara el no menos sensacional Esteban Maroto. Aquel tebeo es casi la precuela de este Drácula de Bram Stoker si le quitáramos la primera secuencia, tan trascendental en la película como aquí en el cómic para entender cómo interpreta Mignola la mirada del cineasta. Por tanto, de Thomas hay que esperar justo lo que ofrece, un respeto casi reverencial por todos los referentes, por el personaje desde cualquiera de sus interpretaciones, por la novela de Bram Stoker y también, obviamente, por la película de Coppola. Y esto último tiene un especial mérito, porque el filme tiene un fortísimo componente visual, para muchos lo más especial que ofrece. Trasladar eso que tiene que ver con lo visual al guion de un cómic no es nada sencillo, pero Thomas es de esos escritores que, con oficio y categoría, cumplen con ese tópico de hacer fácil lo difícil. Al margen de las sensaciones y de las escenas añadidas, casi como si estuviéramos ante el contenido extra de la versión doméstica de la película, Thomas sigue de una manera muy fiel el libreto de la película. No hay muchas razones para alterarlo, más allá de la necesaria adaptación al lenguaje del cómic.

Y ahí es donde entra en juego Mignola. La primera secuencia nos invita a pensar que el creador de Hellboy ha sido incluso una influencia para Coppola y sus sombras chinescas, porque nadie como Mignola para dominar las siluetas de las sombras. El cómic deja alguna sensación contradictoria, la que proviene de la libertad que el ilustrador se toma para perfilar a los personajes sin sentirse para nada preso de del parecido con los actores, sí de los diseños más espectaculares, los de Drácula, que recrea con una belleza impresionante, pero al mismo tiempo del hecho de que algunos planos parezcan copiados del propio filme. No es que no haya lógica en esa decisión, pero de Mignola siempre se espera la excelencia. La da, no obstante, en muchos momentos de este Drácula de Bram Stoker, aunque él mismo tenga en la cabeza la película de referencia para dar vida a sus viñetas. Aún así, su dominio del blanco y negro, con las magníficas tintas de John Nyverg, suponen el complemento perfecto ara la experiencia colorista y de diseño que supone el filme. Es la misma historia, la que conocemos, pero aún así deslumbra también desde el lenguaje del cómic. Por algo será, y no sólo por los méritos heredados por Thomas y Mignola, que saben lo que hacen también en su faceta de adaptadores.

Topps publicó originalmente Bram Stoker’s Dracula en 1993. IDW publicó esta nueva edición en agosto de 2018. El contenido extra es un portafolio de páginas a lápiz de Mike Mignola.

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Esta entrada fue publicada en 16 julio, 2019 por en IDW, Mike Mignola, Norma, Roy Thomas y etiquetada con , , , .

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