CÓMIC PARA TODOS

‘La gente honrada’, de Jean-Pierre Gibrat y Christian Durieux

Editorial: Norma.

Guión: Jean-Pierre Gibrat.

Dibujo: Christian Durieux.

Páginas: 296.

Precio: 39,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2019.

Si hay algo que se puede mantener acerca de La gente honrada antes, durante y después de su lectura es que se trata de un trabajo hecho con mimo y cariño. Puede no convencer a todo el mundo una historia que pasa por momentos rocambolescos, algunos lindantes incluso con un surrealismo cotidiano bastante peculiar, después de haberse iniciado con el más realista de los golpes, el que recibe Philippe cuando es despedido el mismo día en el que cumple 53 años. Eso sería lícito, desde luego, hay que hay razones sólidas para apreciar el trabajo de Jean-Pierre Gibrat y Christian Durieux. Lo que no se puede negar es que hay mucho amor a los personajes, a las situaciones, al vino, a la literatura, a los escenarios, a la vida, que es lo que retrata de una manera ejemplar La gente honrada. La vida, eso tan extraño que nos pasa todos los días y que tiene las suficientes trazas de realidad como para que los autores hayan puesto mucho de sí mismos en esta larga obra de cuatro álbumes y ocho años, como dicen ellos, que se agradece leída también en este volumen integral porque permite entenderla de una manera diferente. Al fin y al cabo, se trata de ver todo lo que le pasa a Philippe a partir del momento en el que se derrumba su vida. Y hay cosas tremendamente bonitas incluso después de una desgracia de ese calibre. Ese es el mensaje.

Y eso que no es nada facil clasificar La gente honrada. El extremo realismo con el que arranca da pie a situaciones inverosímiles, a un cambio radical en la forma de afrontar la vida que Gibrat va identificando con las estaciones del año. Hay momentos para la lástima, escenas que nos alejan de Philippe de una manera evidente y que descartan la empatía como motor del relato, otras en las que le daríamos un abrazo y compartiríamos con él este viaje, y un grupo de personajes a los que resulta imposible no ir cogiéndoles el mismo cariño que evidencia sentir por ellos el escritor. De ese se trata en La gente honrada, de ir moviéndonos en esa montaña rusa que es la vida, y encontrar fuerzas en momentos muy diversos. Da igual que sea apostando por el inverosímil negocio de una peluquería en un tren o con una librería-vinoteca, enamorándose de quien sirve en la cafetería de ese mismo tren o lidiando con los problemas de un hijo adolescente. Hay tantas situaciones extrañas que al final resulta imposible no disfrutar con todo lo que plantea el escritor, también con esas pinceladas literarias que apuntalan el buen humor que tiene el libro. Hay mucho que ver y que vivir en La gente honrada. Y sí, hay que reconocer que es un pedazo en la vida de Philippe de lo más inverosímil, y eso puede alejar a algún lector. Pero tiene mucha gracia.

Sobre todo, tiene también una evidente cercanía en todo lo que se cuenta, y tiene mérito sentirlo así si tenemos en cuenta ese grado de irrealismo del que hablamos. El dibujo de Durieux es clave en ese sentido, porque precisa busca la empatía con cada personaje desde el principio, incluso cuando más difícil resulta entenderlos. Eso sucede con Philippe, pero aún así el dibujo nos recuerda que es una persona de carne y hueso. Una, además, que cambia mucho en el tiempo que dura el relato. Ese es, probablemente, el mayor reto al que se enfrenta Durieux, que sabe amoldarse a cada instante modificando el aspecto de Philippe, dejado y con barba para sus momentos depresivos, con el pelo perfectamente cortado cuando alcanza la felicidad. Combina muy bien, además, los momentos más realistas con esas deliciosas ensoñaciones eróticas, aptas para todos los públicos, y con una narración muy elegante cuando se trata de dejar claro lo que está sucediendo aunque esté fuera de plano o en una viñeta en negro. Hay en La gente honrada muchos elementos que disparan la sensación de estar leyendo algo muy agradable. Puede que su ambición sea algo superior al resultado que ofrece, pero se aprecia el gran trabajo que tiene y la manera en la que, desde lo más absurdo incluso, los autores han sabido capturar un realismo tremendo.

El volumen incluye los cuatro álbumes de Les gens honnêtes, publicados originalmente por Dupuis en agosto de 2008, el mismo mes de 2010, marzo de 2014 y enero de 2016. El único contenido extra son las notas finales de los autores.

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Esta entrada fue publicada en 11 julio, 2019 por en Christian Durieux, Dupuis, Jean-Pierre Gibrat, Norma y etiquetada con , , .

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