CÓMIC PARA TODOS

‘Livewire’ 2 y 3, de Vita Ayala, Raúl Allén y Patricia Martín

Editorial: Medusa.

Guion: Vita Ayala.

Dibujo: Raúl Allén, Patricia Martín.

Páginas: 28 cada uno.

Precio: 2,50 euros cada uno.

Presentación: Grapa.

Publicación: Mayo / Junio 2019.

Uno de los aspectos en los que el género de superhéroes evolucionó de una manera radical a partir de los años 80 fue el paso de las acciones heroicas como centro absoluto de los relatos al sufrimiento del héroe, en solitario o de manera grupal como forma de entender su mundo personal y en el que le rodeaba. Mientras lo primero se resiste a morir pese a la teórica madurez del género, entendida esta como lectura para adultos, y se agradece que haya valientes que mantengan este toque clásico, esto segundo todavía es algo que está en movimiento y puede seguir sorprendiendo. Livewire está siendo un ejemplo perfecto. La presentación de la serie (aquí, su reseña) dejó muy claro que Harbinger Wars II (aquí, reseña de su número final) iba a dejar consecuencias, en Livewire y en otros muchos personajes. Lo que vemos en estos dos números es que Vita Ayala no ha llegado ni mucho menos al final del sufrimiento de Amanda McKee, que prolonga, extiende y lo hace incluso más intenso por momentos, jugando con su dolor físico primero y emocional después, haciendo que se tambalean sus creencias y las razones de sus actos. Y eso, que encaja muy bien en la mencionada evolución del género, es algo que pocas veces se ve con una superheroína. Livewire no es pionera, pero sí una muestra notable de cómo llevar a cabo esa escalada.

Ayala está siguiendo una estructura bastante interesante para ir arrebatando poco a poco todo lo que da a Livewire un aura de personaje poderoso. Recogió la pérdida de confianza de la sociedad que deja Harbinger Wars II y la elevó al máximo en el primer número, a la esfera personal, la de que aquellos a los que Amanda estaba protegiendo. Después le arrebató la libertad, y ahora juega con robarle sus poderes, su seguridad física y su estado emocional. Casi nada. La pregunta, fascinante, que nos está formulando Ayala, es que le queda a una superheroína para seguir luchando si ha perdido ya todo esto. Y la respuesta no la veremos por lo menos hasta el próximo número, lo que implica un muy buen uso del cliffhanger para que la serie se convierta en una escalada continua de la que se puede seguir esperando mucho. No debería pasar desapercibido el valiente ejercicio que hay en estos números, sobre todo porque da la sensación de que, como esta misma serie hizo valer a través de Harbinger Wars II, se intuye que va a haber consecuencias, y Livewire, por tanto, va a salir de este arco argumental siendo un personaje diferente, sin grandes campañas de publicidad pero con muchos aciertos narrativos. De otro modo, Ayala nos estaría engañando un poco y, la verdad, no da esa sensación leyendo estos primeros números de la serie.

En el apartado visual, una vez más hay que hablar de la notable contribución de Raúl Allén y Patricia Martín para que la historia fluya con admirable facilidad. Se trata de destruir a un personaje al que se nota que adoran ya desde que le sacaron tanto partido en Secret Weapons (aquí, su reseña), y por eso es tan interesante ver que también hay una lucha entre esa visión romántica de la heroína (a la que incluso colocan en una emblemática viñeta replicando una de las imágenes más poderosas del feminismo, toda una declaración de intenciones) y lo que realmente nos está contando Ayala, ese castigo continuo del que hablábamos. Son números más de personaje que de escenario, de instantes más íntimos que épicos, en los que la heroína lucha contra sus propios pensamientos o contra un único oponente (siempre masculino, lo que añade algo de mensaje reivindicativo a la historia), y sin embargo la puesta en escena es notable, con el habitual trabajo de contextualización que da el uso de colores intensos, rojizos y morados, para dar aún más fuerza a las escenas. Livewire prolonga así su estado de gracia y muestra una historia muy interesante y analizable que, ahora mismo, tiene el potencial de convertirse en una piedra angular del futuro no solo de Livewire sino de todo el universo Valiant en general.

Valiant publicó originalmente los números 2 y 3 de Livewire en enero y febrero de 2019. No tienen contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 17 junio, 2019 por en Medusa, Patricia Martín, Raúl Allén, Valiant, Vita Ayala y etiquetada con , , , .

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