CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Astérix en los Juegos Olímpicos’, de Frédéric Forestier y Thomas Langmann

Título original: Asterix aux Jeux Olimpics.

Director: Frédéric Forestier, Thomas Langmann.

Reparto: Clovis Cornillac, Gérard Depardieu, Stéphane Rousseau, Vanessa Hesler, Benoît Poolvorde, Alain Delon, Santiago Segura.

Guión: Thierry Arbogast, Olivier Dazat.

Música: Frédéric Talgorn.

Duración: 120 minutos.

Distribuidora: TriPictures.

Estreno: 30 de enero de 2008 (Francia), 8 de febrero de 2008 (España).

La tercera de las películas de acción real de los personajes de Goscinny y Uderzo fue Asterix en los Juegos Olímpicos. Y sacamos a colación ya desde el principio los nombres de los creadores de la irreductible aldea gala porque el error de la película está, precisamente, en lo mal que adapta el filme a su protagonista. Astérix en los Juegos Olímpicos no da el papel principal al más conocido de los galos, sino que le relega a un rincón secundario, oculto bajo una historia de amor que no estaba en el álbum en el que se basa y detrás de una larga serie de cameos que alargan la película de una manera bastante artificial y superflua, sobre todo en su escena final. Parece durante demasiados momentos del metraje que Astérix y Obélix son una sencilla excusa para otras cosas que se alejan mucho del espíritu de los tebeos originales y que pueden componer una comedia más o menos graciosa, por desgracia no demasiado en general, pero no tanto una película en la que disfrutemos de verdad con los míticos personajes que nos habría gustado ver. La relativa fidelidad final al álbum en el que se basa y la trepidante carrera de cuadrigas, de tan obvio referente que es hasta irrelevante citarlo por si acaso, el Ben-Hur de William Wyler con Charlton Heston) salva la película del fracaso, pero mira al éxito desde una distancia muy amplia.

Las claves las podemos encontrar en los personajes protagonistas. Clovis Cornillac cumple pero no consigue ponerse del todo las botas de Astérix. Obviamente, le perjudica el guion del filme, pero aún así tampoco logra darle la vuelta a las dificultades. Hasta el Obélix de Gérard Depardieu, que pareciendo siempre la mejor elección para el personaje tampoco es capaz del todo de asumir el rol escogido, parece más sagaz que Astérix, y eso es algo difícil de asimilar. Si del lado de los héroes no se puede sacar nada realmente carismático, mucho menos de la guapa pareja a enamorarse que forman Stéphane Rousseau y Vanessa Hessler (más que de su actuación, nos acordaremos de su tocado con ruedas de cuadrigas tratando de emular a la Princesa Leía). Y los villanos terminan de rematar las pretensiones de la película. Benoit Poelvoorde interpreta a Bruto, hijo de César y pretendiente de la mano de Irina y rival, por tanto, del galo Lunátix en los Juegos Olímpicos que decidirán quién se casa con la princesa griega. Y lo hace de una manera mucho más histriónica que divertida. César queda en manos de Alain Delon, y lo que podría haber sido una muy jugosa interpretación del mito del cine francés se queda en una triste caricatura que nada tiene que ver con el agudo retrato del emperador romano que hicieron Goscinny y Uderzo.

A Astérix en los Juegos Olímpicos le queda entonces para convencer su factura. Y esta no es mala, ni mucho menos. Se trata de recrear en acción real un tebeo juvenil de mucha comedia y acción disparatada y eso funciona bien, aunque sea con el recurso del dibujo animado más obvio en comparación con el efecto digital que busque la verosimilitud. Su director, Frédéric Forestier, sin mucho más relevante en su filmografía, ejecuta con corrección la única escena movida que tiene la película, la mencionada carrera, que convence también por las ganas de ver algo de acción, bastante ausente en el filme. En ella, por cierto, vemos el más notable de los cameos que tiene la película, uno que al menos puede tener explicación narrativa (el de Michael Schumacher y Jean Todt compitiendo en la carrera como si de la Fórmula 1 se tratara). Hay una diferencia notable entre este y los de Zidane o Tony Parker al final, que, realmente, no dice nada. La película, en general, dice poco, y no pasa de ser un sencillo divertimento para niños que no aporta gran cosa a los mitos de Astérix y que falla, sobre todo, en lo que intenta añadir a lo que ya vimos en un álbum que nació mucho años atrás y que era mucho más eficaz que está adaptación cinematográfica a la que le falta frescura, imaginación y, sobre todo, inteligencia para aprovechar lo que ya tenía ganado en las viñetas.

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Esta entrada fue publicada en 14 junio, 2019 por en Astérix, Cine, TriPictures y etiquetada con , .

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