CÓMIC PARA TODOS

‘Este del oeste’ 8, de Jonathan Hickman y Nick Dragotta

Editorial: Norma.

Guión: Jonathan Hickman.

Dibujo: Nick Dragotta.

Páginas: 136.

Precio: 17 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Marzo 2019.

Jonathan Hickman es un escritor peculiar, es de esos capaces de enamorar con sus historias de superhéroes tanto como con sus creaciones más personales, pero es a la vez uno que pone tanto empeño en el largo plazo que corre muchos riesgos en el camino. Es valiente, de eso no hay duda, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en un mundo de inmediatez, en el que demandamos mucho y lo hacemos ya, ahora, sin esperas. Y la cuestión es que su forma de escribir triunfa. Viene todo esto a cuento de que estamos en el octavo volumen de Este del oeste y todavía podemos decir con claridad que las piezas se están colocando. Sí, todavía. Pero lo mejor de todo es que no por ello la intriga o el entretenimiento son menores, ni mucho menos. Por eso Hickman está entre los elegidos a los que podemos seguir sin miedo a que nos defraude, por mucho que esquive esa satisfacción de consumo rápido que parece predominar en la industria del entretenimiento. No, hay grandes resoluciones en esta entrega, en la que seguimos viendo a casi todos los personajes protagonistas que nos quedan colocándose para una posición teóricamente final, anticipando un clímax grandioso que bien podría llegar en el siguiente volumen o dentro de unos cuantos más. Así es Hickman, y así hemos aprendido a entrar en los casi siempre muy ambiciosos juegos que propone.

Este del oeste sigue siendo ambiciosa y atractiva en este punto, y eso se ve ya desde la espléndida introducción protagonizada por los particulares jinetes del apocalipsis de Hickman. Esa escena es la muestra perfecta de lo que está inventando el autor, un camino lento y pausado, en el que cada diálogo cumple con las funciones de enseñarnos el ahora con precisión y anticipar el futuro con sutileza, y en el que cada escena logra que sigamos avanzando en este juego de tronos en el que no parece haber personajes que podamos calificar como héroes. Este del oeste no convence por empatía, porque sus protagonistas están todos ávidos de poder o de venganza, no tienen objetivos nobles y no se clasifican en categorías de buenos y malos. No, Hickman no suele necesitar algo así cuando escribe fuera de las franquicias más populares, y esta serie ha sido un ejemplo perfecto desde el principio. También de ese continuo tono de que está a punto de pasar algo que no termina de llegar cuando cerramos el correspondiente volumen. No es una excepción este octavo, pero al finalizarlo tampoco podríamos decir que estamos ante un relleno. Ni mucho menos. Pasan muchas cosas y hay unas cuantas muy trascendentes. ¿Pero un clímax clásico? No, decididamente eso no va con Este del oeste, al menos por ahora.

El deleite definitorio del momento que tanto le gusta esquivar a Hickman, aunque sepa perfectamente que nos está convenciendo en cada escena, es el propósito del dibujo de un Nick Dragotta que sigue en estado de gracia. Ya desde el principio era fácil destacar que su trazo agresivo era perfecto para una serie de esta naturaleza, y que el diseño de personajes, artefactos y escenarios se bastaba para que la serie tuviera un aspecto formidable con el que resulta muy fácil conectar. Pero quizá se insiste menos en la puesta en escena y en las cualidades como narrador de Dragotta, que sabes expresar en cada secuencia exactamente lo que necesita el guion de Hickman. El dibujo hace que lo que el escritor imagina como amenazador, vengativo o doliente luzca de esa precisa manera, que las sensaciones se transmitan desde el primer vistazo a las viñetas, incluso sin empezar a leer los magníficos diálogos del escritor. Y eso es algo brillante, porque sirve para que el ritmo sea el menor de los problemas. Sí, quizá estemos en muchos sentidos en un punto no demasiado distante del que nos dejó el anterior volumen de Este del oeste (aquí, su reseña), o del anterior del anterior, pero no podemos despegarnos ni alejarnos de un relato magnético, eficaz y que mantiene intactas todas sus posibilidades.

El volumen incluye los números 35 a 38 de East of West, publicados originalmente por Image Comics entre noviembre de 2017 y julio de 2018. El único contenido extra son las portadas originales de Nick Dragotta.

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Esta entrada fue publicada en 24 mayo, 2019 por en Image, Jonathan Hickman, Nick Dragotta, Norma y etiquetada con , , .

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