CÓMIC PARA TODOS

‘Cuarenta maneras de fornicar’, de Kim

Editorial: Dibbuks.

Guión: Anónimo.

Dibujo: Kim.

Páginas: 96.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2019.

Lo erótico y lo sexual siempre ha tenido un toque de subversión, y más cuando está tan abiertamente dedicado a “la clerecía de Francia” como lo está este Cuarenta maneras de fornicar que Kim ha convertido en un libro ilustrado, con láminas surgidas de su imaginación y los textos anónimos de esta bastante desconocida obra. Lo malo es que la provocación, para aquel que se quiera sentir provocado, tiene formas muy cambiantes a lo largo de la historia, y lo que estaba pensado para serlo a finales del siglo XVIII lógicamente tiene más complicado generar el mismo efecto cuando está a punto de acabar la segunda década del siglo XXI. Kim hace un notable esfuerzo para que el libro que tenemos entre manos sea algo nuevo y fresco, pero sus ilustraciones, acompañando lo que no deja de ser una colección de textos breves y sin demasiada complicación, rozan lo reiterativo y no terminan de lograr esa complicidad erótica con el lector que parece lógica desde el principio. El libro es el pequeño divertimento culpable (¿culpable por qué, en realidad?) qué tiene que ser, pero su trascendencia acaba ahí. Los textos tienen un sabor añejo que, más allá de la mera curiosidad, no ayudan a conectar con un público contemporáneo, a pesar de que siempre tiene su aquel comprobar cómo se las gastaban hace un par de siglos para referirse a las cuestiones sexuales.

Si el lenguaje es explícito, y lo es incluso hablando en términos relativamente igualitarios y modernos del placer del hombre y del de la mujer, las ilustraciones de Kim buscan jugar en la misma liga. Pero esto no es el Kamasutra. Estas Cuarenta maneras de fornicar dejan la sensación de que no son tantas, y que en el fondo muchas no dejan de ser variaciones de alguna anterior, lo que se lleva por delante algo de la frescura que una obras de estas características tendría que tener. Kim aporta una ilustración muy descriptiva de cada una de ellas, aunque evita sobrepasar algunos límites muy habituales en nuestros días y se conforma con puntos de vista bastante clásicos, como si fuera a asegurar el tiro para no desconcertar al lector, como si no quisiera salirse de los márgenes que le pone el texto anónimo. Da la sensación de que lo que busca es ilustrar el libro de una manera bastante fiel y cercana a lo que podría haber sido una primera edición de la obra, respetando el tono, el escenario, las ropas y los protagonistas. Ese es el principal punto de interés de este volumen, menos provocador de lo que podría haber sido, que cumple en cuanto a su deseo de satisfacción sensorial y que se convierte desde su propia concepción en una auténtica rareza, también dentro de la carrera de Kim.

El único contenido extra son unas notas finales de Kim.

Cuarenta-maneras-de-fornicar-Page-4

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Esta entrada fue publicada en 14 mayo, 2019 por en Dibbuks, Kim y etiquetada con , .

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