CÓMIC PARA TODOS

‘Vlad Drácula’, de Roy Thomas y Esteban Maroto

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Roy Thomas.

Dibujo: Esteban Maroto.

Páginas: 96.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2019.

Tres nombres. Eso es todo lo que hace falta en la cubierta de este libro para que las expectativas se pongan por las nubes, se haya leído o no anteriormente su contenido. Dos de los nombres son los de sus autores, Roy Thomas y Esteban Maroto, dos auténticos clásicos del cómic americano, por mucho que el segundo de ellos tengamos que contarle con orgullo entre los nuestros, entre los maestros que en los años 70 dieron el salto a la industria norteamericana de una manera muy distinta a como se hace hoy en día. Y el tercer nombre es el del protagonista, que da título al cómic: Vlad Drácula. Con eso ya podemos tener una idea clara de que no estamos ante una historia sobre el vampiro más famoso de la ficción popular ni tampoco ante una adaptación de la inolvidable novela de Bram Stoker, sino ante el relato sobre la vida del personaje que inspiró al escritor para crear a Drácula. Thomas y Maroto nos cuentan su vida de una forma brutal, desgarradora y violenta, convirtiendo este cómic en un sensacional prólogo al libro de Stoker. Es un auténtico lujo explorar estas páginas restauradas, tantos años después de su publicación original y en el blanco y negro en el que fueron concebidas. Y aunque todo el mundo crea conocer a Drácula, hay en estas páginas muchas sorpresas incluso para los más versados en esta historia.

Thomas sabe articular este tipo de relatos, y lo ha hecho en fantasías de toda naturaleza y condición desde hace ya unas cuantas décadas. Con Maroto, por ejemplo, para dar vida de una manera maravillosa a Red Sonja, y hace nada tuvimos un formidable revival de esa colaboración en La balada de la diosa roja (aquí, su reseña). Y aunque aquí no hay brujería hasta el final, porque Vlad Drácula acaba precisamente con su transformación en vampiro, una que seguramente se escapa de las previsiones de los aficionados, sí que hay mucha espada. Antes de que Juego de tronos invadiera sin remedio el imaginario popular del género, autores como Thomas ya sabían manejar este tipo de relatos con una gran maestría. Y convirtiendo además al propio Vlad en el narrador de este viaje, lo que añade un tono ominoso a la lectura, que hacemos conociendo sobradamente el final del relato y por tanto el comienzo del mito. De eso se trata en realidad, de comprender por qué Drácula es el ser más terrorífico de la creación fantástica, de entender por qué el odio impregna su corazón de no muerto y de dónde surge su sed de sangre. Thomas crea así un relato fascinante y bestial, sin concesiones a la misericordia y plagado de escenas de una violencia que impresiona en la misma medida por lo que vemos y por lo que se nos sugiere.

Porque así es como Maroto sabe construir sus relatos. Su dibujo es formidablemente clásico y genera nostalgia y sensaciones que hoy pueden parecer olvidadas desde el primer vistazo, pero hay además construcciones que ya quisieran firmar autores contemporáneos. Sus figuras impresionan, tienen un carisma desbordante, y lo cierto es que no necesitan el color para clavarse en la mente del lector con firmeza. Maroto es de esos escasos autores que son capaces de hacer arte incluso en la más pequeña de sus viñetas, y este Maroto en concreto estaba en su apogeo como ilustrador. Es maravilloso ver como construye la leyenda de Drácula de una manera tan precisa y violenta, con sus acciones desde luego, y tiempo hay de que rinda homenaje a su apodo de El Empalador con tenebrosas y cruentas ilustraciones, pero también con sus simples gestos, con la soberbia con la que habla, se planta y se mueve. Es sensacional el trabajo que hace Maroto. Vlad Drácula es una de esas obras cuya recuperación es una necesidad, un acto de justicia a una época dorada del cómic de terror, el que nacía al amparo de las revistas y que no tenía miedo de interpretar obras o personajes clásicos como en este caso. Una maravilla que da gusto tener en la estantería y que no tiene pinta de que vaya a quedarse antigua nunca, por muchos años que pasen.

El volumen incluye los tres números de Vlad Dracula The Impaller, publicados originalmente por Topps en 1993. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 30 abril, 2019 por en Esteban Maroto, Planeta DeAgostini, Roy Thomas y etiquetada con , , , .

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