CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Justicia ciega’, de Sam Hamm y Denys Cowan

Editorial: ECC.

Guión: Sam Hamm.

Dibujo: Denys Cowan.

Páginas: 160.

Precio: 16,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2019.

Quién sabe cómo habrían sido las tres últimas décadas en la historia de Batman de no haber mediado el descomunal éxito mediático y social de la película de 1989 dirigida por Tim Burton (aquí, su crítica). En lo esencial, probablemente no muy distintas, pero en los detalles sí habría habido cambios. Por ejemplo, Justicia ciega no habría existido, porque su fundamental razón de ser, como se nos recuerda en la portada, es que se trata de un cómic “del guionista de la película Batman” y que se publicó antes incluso del estreno del filme. Al margen por tanto de lo más o menos que gustase la película, por aquel entonces era todo un acontecimiento que un escritor de éxito en Hollywood se asomara al todavía emergente medio de las viñetas y los tres números de Detective Comics que forman este relato lograron por ello cierta repercusión. Quizá, con la perspectiva que dan estos treinta años que han pasado desde entonces, se pueda pensar que la historia se ha quedado algo atrás, y que abusa del tono cinematográfico de tener que dejarlo todo resuelto y además de una manera que tendría que trastocar para siempre los mitos del Caballero Oscuro, aunque nunca más hayamos oído hablar de algunos de los personajes que sustentan el relato. Pero es un producto muy digno, notable por momentos, que arriesga y que tiene un cierto carácter premonitorio.

Sin ánimo de reventar ninguno de los elementos esenciales del relato, sí podemos decir que Hamm anticipa algunos de los detalles que después sirvieron para construir Batman. La caída del Caballero Oscuro (aquí, reseña de su primer volumen). Eso le sirve para dibujar un escenario en el que Bruce Wayne tiene tanta o más importancia que Batman, exactamente como sucedía en la película que Hamm escribió, y para encontrar una historia en la que ambos tienen que implicarse de una manera muy personal. El principal hallazgo de Justicia ciega, no obstante, y el único que realmente ha perdurado con fuerza, es el uso que hace de Henri Ducard, uno de los mentores de ese viaje que Bruce hace por todo el mundo buscando el adiestramiento que le permitió convertirse en Batman y del que pocas veces se ha hablado tanto como en estas páginas. Es un movimiento inteligente convertir ese período de la vida de Wayne en el motor del relato, porque la presencia social de Bruce parece incompatible con un secreto de esa magnitud y este es un tema que apenas se ha tratado en la historia del personaje. Tirar de guerra fría y de un elemento tan arraigado en la cultura norteamericana, aunque sea de una manera un tanto atemporal, es un acierto y contribuye a que el relato tenga cierta solidez que su parte más fantástica tarda en encontrar.

Denys Cowan es el encargado de dibujar el relato, y lo hace con un trazo sucio que recuerda en algunos momentos al de Klaus Janson, por ejemplo en Gótico (aquí, su reseña). Es un ilustrador peculiar a la hora de mostrar el movimiento, sobre todo de personajes más abiertamente irreales como es el Quebrantahuesos, con pesados hombros y musculaturas contundentes, pero que al final va generando un encanto bastante singular en la historia a base de buenas páginas. Puede que no sea excesivamente espectacular en escenas que sí permiten ese tipo de lucimiento, pero lo compensa con creces con la impactante forma en la que dibuja los sueños de Bruce, su representación de Batman en el primero de ellos, en su forma menos pesadillesca, es de las que se quedan grabadas en la memoria. Hay en Justicia ciega muchas razones que hacen disfrutable su recuperación, razones que además van más allá del reclamo esencial con el que empezábamos estas líneas y que en nuestros días se han generalizado casi de una manera excesiva. Al margen de eso, lo que hacen Hamm y Cowan es un valiente intento de crear una suerte de historia definitiva que aguante el ritmo de su salto al cine que no tenía por qué darse pero que en su escritura ponía todos los elementos para que pudiera hacerse realidad.

El volumen incluye los números 598 a 600 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre febrero de 1989 y abril de 1989. El contenido extra lo forman una introducción de Sam Hamm, las cubiertas originales de Denys Cowan y un portafolio de ilustraciones de Neal Adams, Kyle Baker, Norm Breyfogle, Howard Chaykin, Mike Mignola, Walt SImonson y David Mazzuchelli.

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Esta entrada fue publicada en 22 abril, 2019 por en Batman, DC, Denys Cowan, ECC, Sam Hamm y etiquetada con , , , .

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