CÓMIC PARA TODOS

‘Una aventura de Spirou por… Diario de un ingenuo’, de Émile Bravo

Editorial: Dibbuks.

Guion: Émile Bravo.

Dibujo: Émile Bravo.

Páginas: 80.

Precio: 20 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2019.

Cada nueva entrega de Una aventura de Spirou por… confirma que aquí tenemos un reducto de genialidad que no podemos dejar pasar, conozcamos en profundidad o no al personaje. En esta ocasión, en Diario de un ingenuo, es Émile Bravo quien toma las tiendas de las aventuras del botones más famoso del cómic europeo y, dentro de ese cambio de escenario continuo de este sello, nos lleva a uno más o menos conocido si recordamos El botones de verde caqui (aquí, su reseña). A diferencia de lo que hicieron en aquel álbum Yann y Olivier Schwartz, Bravo nos coloca en una situación de preguerra en la Bruselas de 1939. Lo que vemos, no deja de ser curioso, es el origen de Spirou, de su nombre, de su uniforme (y trabajo) de botones, de su amistad con Fantasio. Y vemos todo eso en medio de un enredo burocrático en el que intervienen los enviados de los países europeos que negocian un acuerdo que evite la guerra y con un primer amor de Spirou de por medio. La sencillez con la que aborda Bravo al personaje y su mundo no impide que la historia se vaya complicando de una manera natural, fluida y siempre muy divertida, hasta el punto de que se convierte en una oda a la ingenuidad que se cita en el título, la que en realidad forma parte de la esencia es Spirou, y en uno de los mejores títulos de esta serie.

Bravo tiene una cualidad difícil de encontrar y probablemente menos apreciada de lo que merece, y es la atemporalidad. Diario de un ingenuo podría haberse creado en la segunda década del siglo XX, tiempo que vio efectivamente su nacimiento, como hace treinta años, y sus aciertos habrían sido igual de sobresalientes. Eso, aquí y ahora, implica que su Spirou es ideal para lectores de todas las edades, para quienes lleven años leyendo sus aventuras y para quienes estén asomándose a ellas por primera vez. Atemporalidad, sí, pero también genialidad. Porque esta historia reúne todo lo que hace de Spirou un personaje fascinante y que no pasa de moda. La forma en la que Bravo entiende la comedia reúne la ingenuidad del título, el slapstick de la época y las características que diferencian a los personajes entre sí, especialmente a Spirou y Fantasio, cuyo encuentro y posterior relación de amistad están escritos de una manera brillante y muy divertida, pero también a los demás integrantes de este microuniverso, desde esos niños perdidos dickensianos con los que Spirou juega al fútbol hasta esa misteriosa chica de la que se enamora, pasando por el encargado del hotel y sus rudas maneras para con el muchacho o las celebridades que pasan por el hotel y que Spirou va conociendo.

Nada falla porque Bravo le presta atención a todo, también con el dibujo. Spirou requiere las mismas dosis de sencillez que de talento, y Diario de un ingenuo tiene las dos cosas. Spirou, a diferencia de Tintín (qué divertidas son las alusiones al personaje de Hergé que hay en este álbum), ha presentado un aspecto cambiante a lo largo de la historia, supeditado a los matices personales de cada autor que ha asumido sus tebeos. La visión de Bravo es, en ese sentido, muy acertada. Su línea, de manera más o menos inconsciente, nos mete de lleno en la época en la que tiene lugar el relato. La forma en la que simplifica los rostros no les resta ni un ápice de personalidad, y hay mucha más atención al detalle de lo que podría parecer a simple vista. La comedia visual funciona francamente bien y también el movimiento de todos los actores. Y sí, con línea clara y trazo sencillo, pero con la sensación de que este es un álbum que requiere mucho trabajo técnico. Pocos agujeros se pueden encontrar en un tebeo muy bien llevado, que saca del lector las risas por las situaciones y la preocupación por el bueno de Spirou, y que encuentra un doble marco perfecto, el más amplio, el político, y el más contenido, el del microuniverso del hotel en el que trabaja Spirou. Una delicia, de esas que se tienen que sacar de vez en cuando de las estanterías para degustarlas de nuevo.

Dupuis publicó originalmente Le journal d’un ingénu en abril de 2008. No tiene contenido extra.

Diario-de-un-ingenuo-Page-4

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Información

Esta entrada fue publicada en 18 marzo, 2019 por en Émile Bravo, Dibbuks, Dupuis, Spirou y etiquetada con , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 323 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: