CÓMIC PARA TODOS

‘Manicomio. Una historia real’, de Montse Batalla y Xevidom

Editorial: La Cúpula.

Guión: Montse Batalla.

Dibujo: Xevidom.

Páginas: 132.

Precio: 16 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Enero 2019.

Por muchos intentos de normalización que haya, y todos son muy bienvenidos, sobre las enfermedades mentales sigue pesando un tabú muy contundente. Por eso resulta evidente que hay mucha valentía en los autores que deciden abordar esa temática desde un punto de vista realista, mucho más si tiene un componente autobiográfico como es el caso de Manicomio. Ya lo dice el subtitulo, es Una historia real, aunque lógicamente haya hechos ficcionados empezando por el nombre de la protagonista. Pero Montse Batalla, la escritora de este tebeo, habla de sí misma por mucho que su alter ego sea Clara, y crea un relato asfixiante y tenso, dramático por muchos motivos. Habla de la caída y del esfuerzo por levantarse, habla de lo mucho que complica la vida de las personas el hecho de que no reciban un diagnóstico adecuado y por tanto el tratamiento correspondiente, habla del aislamiento social, de las barreras que se crean y del poder de la mente, para bien y para mal. La concatenación de hechos que nos cuenta tiene una virtud por encima de todas, y es colocarnos en el mismo terreno de confusión en el que vive la protagonista. Manicomio es una obra contundente y arriesgada, y aunque no siempre logra sus objetivos sí que sale más que airosa del complicado escenario que escoge.

En ese sentido, la confusión es el mejor aliado y a la vez el mayor escollo con el que se enfrenta el cómic. Salta a la vista que esa es la forma que escoge Batalla para contar su odisea, se trata de que nos sintamos, como la protagonista, en el proceso de una enfermedad sin diagnosticar, sin nombre mencionado durante buena parte de su desarrollo, amenazando su propia cordura sin que en realidad sepa cuál es ese enemigo y cómo hacerle frente. Eso mismo hace que Manicomio se aparte, durante muchas páginas, de una estructura clásica. No hay un tiempo definido, no hay una transición cómoda entre escenas, no se siente una evolución confortable de una historia, ni es, por descontado, el relato de una curación, aunque sí aborda ese mensaje esperanzador en el tercio final del libro. Hay, en ese sentido, caos. Buscado o no, hay caos. Por la temática, da la sensación de que eso no funciona nada mal, aunque lógicamente hace que sea una lectura exigente, porque más que empatía lo que consigue Manicomio es pesar. Los pasajes más oníricos o imaginados están bien insertados en la historia, pero siempre manteniéndola en una esfera realista. Eso también es un punto a favor, porque la tentación de aportar elementos irreales para explicar las cosas de una manera accesible es muy fuerte. Así pide más del lector, pero el viaje es interesante en todo caso.

A eso contribuye la espléndida atmósfera que crea el dibujo de Xevidom, en el que resulta clave el muy buen uso de la tinta del que hace gala. Eso, aunque parezca una obviedad, es fundamental para que un cómic en blanco y negro funcione, más cuando se asoma a temáticas tan complicadas como la mente humana. La odisea de Clara necesitaba blancos, negros y también grises, necesitaba llevarnos a esa atmósfera opresiva y poco alentadora, incluso aunque Xevidom sepa colocar en ella a personajes con los que sí es fácil empatizar, con la propia Clara, y eso es algo que logra en momentos de cordura y en las escenas más complejas desde el punto de vista psicológico, o con sus compañeros de encierro psiquiátrico. Entre Batalla y Xevidom saben alejarse de referentes populares de historias de enfermedades mentales, de las que lo hay muchas pero si algunas destacadas, desde la película definitiva que supone Alguien voló sobre el nido del cuco a la variación de terror que El Torres ofreció en Camisa de fuerza (aquí, su reseña). Manicomio sobrecoge porque es realista, porque presenta un doble enemigo, la enfermedad y su mal diagnóstico, y porque aterra pensar en que esto puede afectar a la normalidad más cotidiana. Eso es lo que nos cuenta ese tebeo, esa es la horrenda espiral en la que nos atrapa y en la que consigue más aciertos que errores.

El único contenido extra es un epílogo de Montse Batalla.

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Esta entrada fue publicada en 20 febrero, 2019 por en La Cúpula, Montse Batalla, Xevidom y etiquetada con , , .

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