CÓMIC PARA TODOS

‘Rey Carbón’, de Max

Editorial: La Cúpula.

Guión: Max.

Dibujo: Max.

Páginas: 160.

Precio: 16,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Diciembre 2018.

Hace ya mucho tiempo que Max se ha convertido en uno de esos autores que están más allá del bien y del mal. Y esto, lejos de endiosarle o llevarle a un punto de descuido en su trabajo, nos está ofreciendo una versión sobresaliente del autor, una audaz e inteligente. No es que antes no lo fuera, ni mucho menos, pero ampliando registros crece. Rey Carbón es su último trabajo, uno que, si no supiéramos lo difícil que es, nos dejaría con la sensación de que la narrativa gráfica es sencilla. No lo es, claro está, pero es tan intenso el dominio que Max exhibe con tan pocas líneas dibujadas, con formas tan elementales y con sólo dos colores, que casi lo parece. La mejor definición de lo que es Rey Carbón la ofrece la contracubierta del libro, es un flujo visual libre. Ni llega a ser una historia clásica ni tampoco deriva en una sucesión de dibujos inconexos. Es, en ese sentido, puro Max, tanto en su narrativa como en su diseño. Y esto, en este punto de la carrera de un autor tan versátil y certero, es todo un elogio. No es exactamente el mismo Max de siempre, pero sí uno que ejercita la misma libertad que tiene su trazo. Creador y obra se funden así de una manera tremenda en un abrazo en el que el lector también cabe, atraído por la línea y por toda una sucesión de artificios narrativos que completan un libro que tiene mucha más ambición que tiempo de lectura.

Porque tiempo se necesita poco. Al menos, en un primer vistazo. Max prescinde por completo de las palabras y busca una conexión sensorial inmediata y férrea. Esa es la herramienta con la que dinamita todas las barreras que pueda tener la narración gráfica. No sólo rompe las viñetas, también las páginas y hasta los planos. Max divide Rey Carbón, título enigmático que justifica con una juguetona rima que abre el libro, en cuatro segmentos. Y todos ellos encajan con el autor que redescubrimos en Vapor (aquí, su reseña). El significado inmediato es evidente, porque una obra tan eminentemente visual como esta aspira a que se comprenda en ese primer vistazo, pero lo que implica a niveles filosóficos y humanos es algo en lo que Max elude pontificar y deja en manos del lector la interpretación definitiva. Eso, en una obra casi figurativa, resulta decisivo para que Rey Carbón alcance el nivel que alcanza. Puede frustrar o emocionar, pero la indiferencia no es una opción y responde de una manera natural al esfuerzo intelectual que Max pone en el desarrollo de cada una de las ideas, numerosas e inteligentes, que se esconde detrás de las pequeñas y sencillas anécdotas de las que parte cada uno de los segmentos del libro. Muchas puertas abiertas que se cuelan entre las líneas negras y los blancos que las rodean.

Y es que Max, una vez más, apuesta por el blanco y negro. O, quizá, por un negro que a veces es forma y otra vez es límite. Con un divertido juego de líneas y sombras que hacen que un dibujo de aparente sencillez alcance una complejidad narrativa que ya quisiera el más realista y detallista de los autores. Lógicamente, Rey Carbón, al igual que la obra en general de Max, aspira a que el lector ponga de su parte para interpretar lo que está viendo. Eso es parte del juego. Crear ovillos con las líneas, hacer que el dibujo interior de un personaje inunde la página hasta apabullar al lector o que hasta el peso de los protagonistas dictamine la línea de lectura de la narración son logros tremendos. Y todo eso y mucho más caracteriza a Max, como autor desde hace años y como responsable de este libro aparentemente pequeño pero que resulta casi imposible borrar de la memoria. Decíamos que Max está ya por encima del bien y del mal, y bendita sea esa escapatoria si permite que tengamos obras arriesgadas como esta, valientes en su forma y en su contenido y con mucho más que rascar de lo que evidencia su presentación. Max. Sabiendo que su discurso tiene también algo de elitista y moviéndose muy a gusto en esa esfera, está en plena forma. Disfrutemos con él lo que se nota que él está disfrutando con sus rotuladores.

El volumen no tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 10 enero, 2019 por en La Cúpula, Max y etiquetada con , .

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