CÓMIC PARA TODOS

‘The Wicked + The Divine 4. Tensión dramática’, de Kieron Gillen y Jaime McKelvie

Editorial: Norma.

Guión: Kieron Gillen.

Dibujo: Jamie McKelvie.

Páginas: 168.

Precio: 18 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Julio 2018.

Ya hemos dicho en anteriores entregas de The Wicked + The Divine que su rasgo más identificable es precisamente lo imposible que resulta de encasillar, y que eso hace que tengamos la sensación de que tenemos entre manos una lectura grande sin que resulta fácil explicar el porqué. Cuatro volúmenes ya de esta historia de dioses postmodernos y decididamente humanos y la serie de Kieron Gillen y Jamie McKelvie sigue en ese punto. Pero, y ahí está una de sus genialidades, nunca inmóvil. El ritmo de la serie es altísimo. Pasan muchas cosas. Y el lector se mueve con ellas. No, no estamos ni por asomo en el mismo punto que hace uno o dos números, aunque las sensaciones sean análogas, y no son exactamente las mismas porque lo que leemos en cada libro tiene intenciones precisas y no intercambiables. ¿Está en este volumen la batalla definitiva entre estos dioses de influencia pop? Podríamos decir que sí, aún sabiendo que no es del todo verdad, porque el final abierto nos lleva a seguir anhelando lo que está por venir como otra pieza más de un puzle que engancha como la más adictiva de las drogas y en la que se reconoce una de esas historias que asombran desde la primera página sim necesidad de promesas futuras. Y eso que The Wicked + The Divine juega también a eso, y no deja de abrirnos puertas que todos sabemos que vamos a atravesar.

Gillen tiene la capacidad de convencer con lo inconcreto de una manera que muchos autores buscan y pocos encuentran. No se trata de dejar cabos sueltos, aunque lo hace. Tampoco de explotar personajes de calado a corto plazo, ni tampoco de jugar con conceptos que necesitan explicaciones que lo vamos a encontrar en un volumen concreto de la serie, ni aunque parezca siempre que estamos a una página de descubrir los secretos del universo. Lo que Gillen hace es algo desasosegante. Nos invita a disfrutar del momento, como si estuviéramos leyendo el cómic de superhéroes de moda, pero sabiendo que nos está engañando, dicho esto de la manera más elogiosa posible. Porque su engaño es una artimaña narrativa de primer nivel. Tampoco sería justo obviar que en Tensión dramática, que así se titula este volumen de una manera clarificadora, avanza en las explicaciones sobre este mundo. ¿Rompe eso la atmósfera de la serie? Ni mucho menos, sigue siendo ese atrevimiento de diseño que convence desde el arranque y que posee el alma del lector con la misma facilidad con la que satisface sus ansias más inmediatas. Podríamos decir que es uno de esos malditos tebeos que funcionan aunque no queramos. por mucho que queramos renegar de ellos, ahí están, martilleándonos y recordándonos que la magia narrativa es un prodigio que solo unos pocos dominan.

Y si eso podemos decirlo de la forma en la que escribe Gillen, lo mismo sucede con McKelvie cuando convierte esta locura en imágenes. Ya de nuevo recuperando el protagonismo absoluto en la parte visual de la serie, que para el tercer volumen (aquí, su reseña) se dividió entre varios ilustradores, lo que nos ofrece es la culminación del estilo de The Wicked + The Divine. Culminación por lo que nos cuenta la historia, por esa confrontación con aire de final que no lo es, pero también por las elecciones de McKelvie. Al ilustrador siempre le ha gustado contar esta historia de una manera diferente, jugando con las viñetas, con las herramientas narrativas, con los efectos de luz y color (espléndido el trabajo de Matthew Wilson en ese campo, superando las evidentes estridencias lumínicas para que todo tenga sentido en este universo), pero también haciendo que la acción y la puesta en escena formen parte ineludible de la historia. Qué difícil resulta ponerle un pero al trabajo de McKelvie en esta serie. Qué difícil, en realidad, supone encontrar flaqueza alguna en este tebeo, uno que no sólo tiene la ambición de asombrar al lector en cada paso, sino que tiene además la genialidad de responder a esas elevadas expectativas en cada número. Y cada uno de esos pasos que damos de la mano de Gillen y McKelvie nos reafirman en la brillantez de esta serie.

El volumen incluye los números 18 a 22 de The Wicked + The Divine, publicados originalmente por Image Comics entre abril y agosto de 2016. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Jamie McKelvie, Kris Anka, Jenny Frison, David Aja y Olly Moss, y un pequeño making of.

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Esta entrada fue publicada en 3 enero, 2019 por en Image, Jaimie McKelvie, Kieron Gillen, Norma y etiquetada con , , .

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