CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Batman Ninja’, de Junpei Mizusaki

Título original: Batman Ninja.

Director: Junpei Misuzaki.

Reparto: Roger Craig Smith, Tony Hale, Grey Griffin, Tara Strong, Adam Croasdell, Fred Tatasciore, Yuri Lowenthal, Will Friedle, Eric Bauza, Tom Kenny, Kenta Miyake, Matthew Yang KingAnna Mugiho, Juri Nagatsuma.

Guión: Kazuki Nakashima.

Música: Yugo Kanno.

Duración: 85 minutos.

Distribuidora: Warner.

Estreno: 24 de abril de 2018 (Estados Unidos, digital), 15 de junio de 2018 (Japón, digital).

En el eterno debate entre fondo y forma a veces aparecen propuestas como Batman Ninja que sirven para explicar de una forma clara sus detalles. La película es un sindiós de tal calibre que es imposible no decir que su única justificación está en la forma. Visualmente espléndida y original, con una animación que además se sale de los cánones más recientes y que apuesta por diseños locos y arriesgados, la cinta tiene un guion que, literalmente, no hay por dónde cogerlo. No se sostiene ni como una de esas aventuras en el tiempo que se vez en cuando sufren todos los personajes populares, tampoco como el enfrentamiento definitivo y esencial entre Batman y el Joker que quiere ser, ni mucho menos como una forma de reinterpretar el cuantioso catálogo de villanos de Gotham City… trasladados aquí al Japón feudal sin que se sepa realmente para qué, porque muchos de ellos no tienen más que un papel tan testimonial que roza lo ridículo. No funciona de ninguna de las maneras y la única forma de encontrar algo de disfrute en esta rocambolesca historia es dejándose llevar, incluso desde la carcajada que en más de un momento resulta imposible reprimir ante una historia delirante, ante unos personajes sin personalidad alguna y ante unos diálogos tópicos y sin recursos. Solo el Joker parece escapar levemente de estos males. Claro, es el Joker. ¿Quién sabe más de locuras?

Batman Ninja no es una historia alternativa, ha de quedar claro desde el principio que no es un Otros mundos, sino un viaje en el tiempo producto de un maquiavélico plan de Grodd que acaba con los principales inquilinos de Arkham y toda la Batfamilia (que nadie se pierda la gloriosa explicación por la que hasta Alfred se encuentra también en el pasado) luchando en el Japón de algún siglo hace mucho tiempo. El objetivo de los villanos, porque sí, es dominar este tiempo. Además, el objetivo de todos a una, como en Fuenteovejuna. El de los buenos se supone que es impedirlo, aunque nos cuentan que ha pasado mucho tiempo antes de que Batman llegara a este lugar sin que sepamos en qué lo han estado empleando Robin, Red Robin y Nightwing, quienes, eso sí, han hecho amistad con un mono. Todo lo que pasa en la película tiene este mismo nivel de intrascendencia. La revolución industrial que acometen quienes no temen por cambiar el curso de la historia es la guinda que le falta a la historia antes de, claro que sí, caer en el típico enfrentamiento de anime entre robots gigantes. No podía faltar ese clímax para completar el gigantesco sinsentido narrativo en que se convierte la película, que en todo momento da la sensación de estar construyéndose como si el único deseo fuera el de incorporar cosas que la gente no pueda creer que está viendo.

Podemos por tanto olvidarnos de la manera en la que el Joker pierde la memoria o Grodd dice ser bueno, o de que Batman se crea las dos cosas como si fuera el novato del año, y centrarnos en el goce visual que proporciona el filme porque es lo mejor a lo que uno se puede agarrar. Retomando el argumento inicial, pocas veces se pueden encontrar ejemplos de fondo y forma tan descompensados. Algunos diseños pueden parecer exagerados y hasta ilógicos, pero funcionan dentro de este absurdo planteamiento. El aburrimiento se puede haber apoderado del espectador en ese punto, pero es innegable que el combate final entre Batman y el Joker tiene un atractivo visual inmediato. Como las gigantescas construcciones niponas que vemos, o el sexy duelo, inevitable, entre Catwoman y Harley Quinn. En el fondo, todo lo bueno que hay en el diseño de la película, por delirante que pueda ser, es un motivo adicional por el que da todavía más rabia el desastre absoluto que supone su historia, imposible de tomar en serio ni tampoco de apreciar como una locura. Es evidente que la misma propuesta invita a ser algo benevolente en su juicio, pero el resultado final pide demasiada ingenuidad como para recibir el beneplácito no ya de un aficionado de Batman sino de cualquier espectador. Hay demasiado sinsentido como para pasarlo por alto.

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Esta entrada fue publicada en 23 noviembre, 2018 por en Batman, Cine, Warner y etiquetada con , .

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