CÓMIC PARA TODOS

‘Camaleón’, de Carlos García ‘Perro’

Editorial: La Cúpula.

Guion: Carlos García Perro.

Dibujo: Carlos García Perro.

Páginas: 100.

Precio: 13,50 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Octubre 2018.

Bienvenidos a las sensaciones contradictorias. Es una auténtica lástima que Camaleón acabe aquí. Y es auténtica delicia que este sea, a la vez, su comienzo. Dicho de otra manera, aquí tenemos lo que Carlos García Perro hizo en esta serie que es material perfecto para El Víbora y que, como dice Juanjo el Rápido en la introducción del libro, es una obra que llegó tarde. En el auge de la revista para adultos habría tenido opciones de convertirse en una serie longeva y prestigiosa. En su decadencia, cuando le tocó aparecer, fue un brillo por desgracia efímero. Tenemos demasiado poco de Camaleón para hacer efectivas las comparaciones con Torpedo 1936, Sin City, Balas perdidas (aquí, reseña de su primer número) o 100 balas (aquí, reseña de su primer número), pero sí queda claro que su apuesta va por esa línea, la de mostrarnos, con perdón, un mundo de mierda en el que mandan los fuertes y en el que la violencia está a la orden del día. Eso es Camaleón, eso es lo que Perro hizo en una decena de historias que nos hacen bajar a una sucia realidad de las formas más insospechadas, con una canción, con una frase, con un hecho concreto, y con un personaje del que en realidad no sabemos nada pero del que no necesitamos más para comprenderle en cada uno de los relatos que dan forma a su micromundo.

Perro se mueve muy a gusto en el relato corto y hace que esa sea la mejor manera de conocer su universo. Esa es, quizá, la gran diferencia con cualquier otra serie con la que se pueda comparar. Como la base es buena, seguro que el autor se las podría haber arreglado para crear historias más largas o las interconexiones necesarias para que haya, de hecho, un universo compartido. Pero aún así, da la sensación de que la brevedad es una baza de Camaleón, más incluso que una necesidad editorial para encajar en El Víbora. Lo puntual, lo episódico, la muestra, eso es lo que da vida a Camaleón de una manera bastante evidente. Y es la acumulación de pequeños sorbos lo que al final hace que el cocktail funcione de una manera sobresaliente. No emborracha, como no sea por su categoría, sino que deja sensación de querer más. Y ahí es donde se convierte en toda una lástima que no sepamos más de Camaleón, porque al finalizar el libro buscamos un “continuará” que no llega, una señal de que las puertas abiertas se van a cruzar de nuevo en el futuro. O quizá eso añada algo de magia a una serie que, por su breve extensión, siempre podría colgarse la etiqueta de culto. No resulta exagerada y sí, en cambio, más que adecuada a esta breve serie de Perro por género, narrativa y personajes.

El dibujo del autor contribuye a las buenas sensaciones. A ratos se puede tener una sensación de que su trazo sencillo se convierte en algo onírico, pero lo que busca es la realidad. Quiere que conectemos de una tan directa que hace funcionar viñetas que casi parecen inéditas en nuestra experiencia lectora. ¿Hemos visto alguna vez una escena de sexo que acabe con el hombre quitándose el preservativo? En Camaleón pasa, como otras muchas cosas que encuentran esa conexión con el lector con su potente blanco y negro, casi siempre el color que mejor le sienta al noir, aunque sea tan urbano y cercano en muchos aspectos como lo es la obra de Perro. El trazo grueso, a veces incluso con la sensación de estar a medio hacer, ayuda a meternos en la historia. Y da carisma, aunque narrativamente se pueda ver como algo sencilla en algunos momentos. Lo es, pero lo es porque quiere serlo, o al menos eso es lo que parece, que el objetivo es no distraernos de lo que estamos viendo. No es Taxi Driver, que es lo que seguro que nos evoca a muchos la ilustración de cubierta, mirando al espejo y simulando una pistola con la mano, pero lo sórdido, lo violento, todo eso sí está ahí, además con un camino propio que no tiene que imitar a nadie para seguir convenciendo después de tanto tiempo. Para quien la leyera en su día, un regreso gozoso. Para quien la descubra ahora, bienvenidos a un mundo especial.

El Víbora publicó originalmente Camaleón entre 1998 y 1999. El único contenido extra es una introducción de Hernán Migoya.

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Esta entrada fue publicada en 6 noviembre, 2018 por en Carlos García Perro, La Cúpula y etiquetada con , .

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