CÓMIC PARA TODOS

‘Balas perdidas 5. Hazañas y travesuras’, de David Lapham

Editorial: La Cúpula.

Guion: David Lapham.

Dibujo: David Lapham.

Páginas: 268.

Precio: 19,90 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Junio 2018.

Si hay algo que Balas perdidas demuestra es que hay grandes obras que no son hijas de su tiempo. Llegando ya al quinto volumen de la serie, hay dos razones fundamentales para ver así esta creación de David Lapham. Por un lado, nació hace dos décadas, y ya entonces mostraba una narrativa bastante atemporal, que encajaba con los 80 y con el nuevo milenio mucho mejor que con el mainstream de los 90, al que en realidad nunca perteneció lo por la forma en la que vio la luz, en una pequeña editorial recién creada por el propio Lapham y su esposa Maria. Por otro, el contenido de este quinto volumen, Hazañas y travesuras, no se publicó de continuo, sino que se interrumpió durante algunos años, tiempo en el que Lapham se dedicó a obras más lucrativas y menos personales. Lo bueno se hace desear, pensarán algunos, y en el caso de Balas perdidas es muy cierto. Pero llegó, y Hazañas y travesuras se convirtió en una realidad de la que debemos alegrarnos. Este quinto libro de la serie es una nueva confirmación de la brutal mirada que Lapham lanza a la realidad para mostrarnos un mundo lleno de violencia y desprovisto de héroes, en el que las situaciones más angustiosas y crueles se asumen como parte de una realidad más cercana de lo que parece. Si algo es el noir moderno, desde luego ese algo se parece mucho a Balas perdidas.

Lapham siempre ha querido crear un universo en el que sus personajes interactúen incluso sin saberlo, eso es algo que se ve desde el primer volumen de la serie (aquí, su reseña). En esta entrega esa interacción es mucho más directa. En torno a un instituto y un suburbio de Baltimore se desarrolla toda la historia de Hazañas y travesuras, haciendo especial hincapié en esa frontera de edad en la que lo que apunta el título pasa a convertirse en delitos. La manera en la que Lapham juega con los límites de lo justo honra su manera de tratar a los personajes. Ninguno es bueno y puro. No hay víctimas en Balas perdidas, y menos aún héroes. Y si eso es algo que se ve claro con todos los personajes, mucho más cada vez que nos damos cuenta de que, en el fondo, sus protagonistas son chavales. Es ahí donde Lapham pone toda la carne en el asador y los describe con una precisión asombrosa, separando claramente a los que tienen mundo de los que aún mantienen una ingenuidad increíble. Y sobre todo, haciendo verosímil lo que en nuestra vida cotidiana seguramente nos parece imposible. Hay un interludio casi alucinógeno y que nos lleva a la cultura japonesa de una forma difícil de encajar en este mundo, un sorprendente añadido que desde luego descoloca, pero el resto del conjunto es tan brutal y desgarrador como Lapham pretendía.

Y con un dibujo soberbio. El uso de las tintas, las sombras y el blanco y negro es brutal, un reflejo claro y vívido de la violencia que emana de cada escena, de cada situación, de las decisiones que adopta cada personaje para sobrevivir. A Lapham no le tiembla el pulso a la hora de plasmar en la página cada salvajada que ha imaginado, pero lo hace sin que el tebeo resulte repulsivo. La atracción de la violencia, podría decirse, o quizá no sea más que un deseo compulsivo de saber qué va a suceder a continuación, pero lo cierto es que el dibujo fascina tanto como la historia y se convierte en la manera indiscutible de contar lo que estamos leyendo. Con trazo claro y personajes bien definidos es más sencillo entender todo lo que está sucediendo, incluso las peleas, las más sucias y barriobajeras que probablemente hayamos visto nunca en un cómic y sin atender a la condición de género o edad. Hazañas y travesuras confirma de esta manera que Balas perdidas sigue en plena forma, que Lapham es uno de los autores que mejor ha entendido el noir en nuestros tiempos y que su universo no tiene límites. Si es capaz de montar una historia con semejante nivel de odio, violencia y depreciación protagonizada fundamentalmente por chavales, asusta lo que puede llegar a salir de su imaginación.

El volumen recoge los números 31 a , publicados originalmente entre abril de 2003 y marzo de 2014. No tiene contenido extra.

 

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Esta entrada fue publicada en 9 octubre, 2018 por en David Lapham, Image, La Cúpula y etiquetada con , .

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