CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Juan José Ryp: “La gente me recuerda como dibujante de gore, de detalles o de lo que tú quieras, pero a mí lo que me gusta es contar historias”

Ya son unos cuantos años disfrutando con el dibujo de Juan José Ryp, ese tipo que ha trabajado con los más grandes y no le da importancia, ese que ha sabido moverse en lo que el llama el cómic de culo y teta, ese que nos ha dejado un estilo recargado y preciso, ese que dibuja mujeres con motosierra para El Torres con la misma facilidad que superhéroes para el que se los escriba. Y es un tipo genial, con el que podríamos estar conversando horas y horas para recordar todo lo que ha hecho, para saber todo lo que piensa y para que nos hable de todos los tebeos que ha hecho. Los ajustados tiempos de una convención hacen que durante la Heroes Comic Con, a la que vino invitado por Medusa Comics por su trabajo en Britannia junto a Peter Milligan (aquí, su reseña), solo pudiéramos extender esta charla por unos minutos que siempre se van a quedar cortos, pero en los que el ilustrador nos cuenta muchas cosas.

Entre todos los que trabajáis con Estados Unidos, se diría que hay toda una generación que se ha formado con los superhéroes. Pero en tu caso es un mundo totalmente distinto, el fanzine, Toutain… Háblame un poco de aquellos años…

Efectivamente, crecí leyendo los tebeos de Toutain, los primeros de Norma, los Cairo, los Cimoc, todos aquellos magazines, el tebeo europeo, el que hoy en día se ve como el clásico europeo, lo que ahora se llama bande desinée… Yo cuando dibujaba pensaba que ese era mi camino natural para haberme desarrollado profesionalmente. Pero uno no elige nunca el mercado, el mercado lo elige a él. Al menos es mi experiencia profesional.

¿Pero cómo te influye, cómo te marca como autor? Porque al final muchos autores recuerdan superhéroes en su formación…

Lo que más me marcaba eran esto, porque era donde veía que había un trabajo más realizado, más detallado. Tú veíais los Moebius, que Moebius es para mí dios, los Enki Bilal, los Totem de la época, los Metal Hurlant, toda esa pléyade de gente haciendo unos tebeos tan, tan trabajados, y yo decía “coño, ¿se puede llegar a estos límites?”. Yo venía como todos, de ver los tebeos de aquella época. No vamos a restarle calidad, pero los superhéroes de la época se hacían, como ahora, a machacamartillo y corre que están pagando. Y veías esa contraposición y pensaba “¿se puede hacer esto?, yo quiero hacer esto”. Nunca he tenido la oportunidad ni la calidad para trabajar en el mercado francés, o quizás sí, pero la realidad es que era lo que me llamaba la atención. El día que abrí el Arzach de Moebius dije “esto es la biblia, después de esto está todo lo demás”. Y hoy en día de vez en cuando lo sigo abriendo y sigo pensando lo rematadamente bueno es este tío, o era ya. Ver hasta dónde se puede llegar gráficamente es lo que me hacía soñar.

No sé si esas influencias te resumen un poco como compendio, Moebius en todo, Geoff Darrow digamos en el estilo más recargado, Milo Manara por las mujeres…

Claro, es todo un poco, sí. Pero si te fijas, Darrow es un Moebius al que le quitas cuatro cosas, sigue el mismo estilo, lo mismo que yo lo sigo. Y Manara tres cuartos de lo mismo, te vas al primer Manara y es muy, muy, muy bueno. Después limpia ya el estilo y se queda con el trazo y es cada vez más limpio. Yo pienso que Moebius, en aquella época, marcó esa línea, ese estilo, el cual hemos seguido muchos con mayor o menor fortuna en mi caso. Moebius tiene muchos hijos. Esas influencias que dices están en mí muy claras. Manara, no solamente ya en esa pasión y ese virtuosismo dibujando mujeres, en lo que es único, sino también en la narración. Está muy ligado al erotismo y hay un público que por ser erótico ya lo aparta y no ve más allá, pero Manara es un narrador para quitarse el sombrero. A Manara no le hacen falta bocadillos, es un tío que cuenta los cómics como pocos. En ese tipo de cosas es en las que me fijo, más allá de que te dibuje unas señoras impresionantes. A mí me interesa la narración, pese a que la gente me recuerda como dibujante de gore, de detalles o de lo que tú quieras. Puedo estar de acuerdo con una cosa o con otra, pero a mí lo que me gusta es contar historias, de la mejor manera que sé, que es con dibujos. Imagínate las demás formas cómo serán… (risas).

¿Y a quién hay que matar para ver tu época en Lady Death, un personaje del que en España no se ha publicado casi nada…

Lo de Lady Death puede ser, pero es que de Lady Death no se ha publicado nada. Pero yo lo más flagrante, y una de las cosas que más me hiere, es que Clone, la serie que hice para Skybound e Image, Planeta no haya querido publicarla teniendo los derechos. Es una cosa que me hiere, porque es una serie que, cojones, la habré dibujado yo, pero es una serie muy, muy buena. Pues no se publica. No está en mi mano, ni va a estarlo nunca, porque yo a los editores españoles los conozco en las convenciones, y a los que conozco. He tenido experiencias de todo tipo, de pedirte originales para una exposición, pero no te envían ejemplares de los tebeos.

Viendo la pasión con la que hablas, y el conocimiento del medio que muestras, da rabia pensar que hubo un momento en el que casi no te dedicas el cómic, y tuviste que buscarte la vida en otros trabajos, hasta que aparece El Torres y Megamultimedia… ¿Cómo fueron aquellos tiempos?

Es que es muy complicado. Date cuenta que aquella época coincide con el catapúm del cómic, que desaparece. Tú ibas a convenciones como estas, pero estaban vacías, había cuatro señores mayores buscando ediciones facsímiles de El Guerrero del Antifaz y estaba muerto. El único tebeo que mantenía la industria era el tebeo erótico, era Kiss, que aguantaba La Cúpula. Era la época del premanga, muy extraña, y yo soy de Algeciras, que es una ciudad, con perdón, que es el culo del mundo, donde no llegaba nada. Vengo de un ambiente familiar donde nunca se me animó. De crío era “deja de hacer monigotes, que ya está bien y dedícate a algo serio”. Yo no he recibido una clase de dibujo en mi vida. Y ahora dirás “y se nota, cabrón” (risas). Veía que eso era como un sueño, como si hubiera pensado que podría jugar en el Real Madrid, y era como “mira, tío, tienes 23 años y no sabes dar dos patadas, no vas a jugar en el Real Madrid”. Yo pensaba que ya no iba a dedicarme a esto, pero por supuesto seguía dibujando. Mis dibujos llegaron a manos de Mega Multimedia y efectivamente la cosa fue rodando. Pero que conste que entre Mega Multimedia y empezar a trabajar para el mercado norteamericano hubo unos años en los que yo volví a la obra, yo volví al pico y pala, no fue lineal. Hice muchísimos tebeos que se vendieron creo que bastante bien que me dieron un poco de nombre en el mercado nacional exclusivamente, y todos sabemos lo que es el mercado nacional, y ya no lo que es ahora, que hay editoriales muy dignas y haciendo unos trabajos deputa madre, sino lo que era en aqella época. Me vi en la nada. En muchos casos se me ha reprochado que fuera a Avatar, que era una editorial que se apoyó mucho en el cómic de culo y teta. Sí, pero a veces de esos cómics de culo y teta lograron fichar a gente como Garth Ennis para hacer Crossed, a gente como Warren Ellis para hacer Black Summer, o Alan Moore y mucho más. Yo estaba ahí. Fue por casualidad, siempre casualidades. Lo mismo que en Megamultimedia vieron por casualidad mis trabajos y me dijeron “¿quieres hacer un cómic? ¿qué te va más, el humor o lo erótico?”, y yo les dije “mira, el humor, te puedo contar un chiste, pero regulero”. Y erótico, se me daba más o menos bien dibujar chicas, así que fuimos para allá. Y en Avatar, tres cuartas partes de lo mismo, vieron un tebeo que se había publicado aquí en España y compraron los derechos en Avatar y vieron la portada, que era del grandísimo Sergio Bleda, una portada que era de putísima madre, pero a ellos les pareció que no era comercial, porque era una acuarelita, así muy blanda. “Pero me gusta el pollo este que ha hecho un cómic de una tía muy cibernética, ¿puede hacer algo?”, preguntaron. Y era yo, y estaba en paro, bueno, estaba trabajando en la obra. Hice la portada, les gustó y me preguntaron si podía hacer más. Les dije que sí, que cuántas querían. “Oye, quieres hacer una serie?”, y les dije que vale. “Oye, ¿quieres hacer Robocop con Frank Miller?”. De cabeza. Y desde entonces ahí estamos.

¿Y cuántas veces te han dicho esto de que has trabajado con Frank Miller, con Alan Moore, con Peter Milligan…? Y fíjate que eres de los dibujantes a los que más he oído desmitificar el hecho de haber trabajando con gente así…

Es que con grandísimos autores. Ahora con Milligan, es un tío más majo que las pesetas. Y lees los guiones… Yo cuando estaba trabajando en Britannia tenía ganas de terminar para que me mandara el siguiente y saber cómo seguía. Me sentía fan. Era un fan de la historia, de Milligan pero de la historia. Joder, qué bueno eres, cabrón, que me tienes en vilo a mí, que tengo el culete ya pelado… Apasionante. Siempre trabajar con profesionales de ese rango se nota, y se nota mucho. A veces un poco te preguntas qué cojones hago yo aquí… (risas)

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Esta entrada fue publicada en 4 octubre, 2018 por en Entrevista, Juan José Ryp, Medusa y etiquetada con , .

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