CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Carmen Carnero: “A mí no me vienen las musas y ese día me hago tres páginas. Lo mío es a base de trabajo”

Desde que metió la cabeza en Astro City en Héroes cotidianos (aquí, reseña de ese volumen), una serie en la que muy pocos ilustradores han podido asomarse para sustituir a Brent Anderson, Carmen Carnero se convirtió en una artista a vigilar. Y lo que ha venido haciendo después nos ha confirmado que está en la pista de salida de una carrera muy prometedora en Estados Unidos. En DC ha hecho fill-ins para muchas series, incluyendo Detective Comics, Supergirl, Bombshells y Wonder Woman. Y ahora está en Marvel, en X-Men: Red y pendiente de anunciar un proyecto que no tardaremos en conocer. Aprovechando su visita a la Heroes Comic Con, y por cortesía de ECC, que es la editorial que trajo a la autora al salón, hemos hablado con la malagueña de cómo está yendo su viaje profesional en Estados Unidos, y esto es lo que nos ha contado.

Se dan varias coincidencias contigo, eres la primera mujer que dibuja Punisher, y a la vez una mujer que dibuja muchas mujeres… Calidad en el trabajo, mucha, ¿pero es casualidad o es algo que tiene que ver con el marjeting?

Yo creo que ha sido pura casualidad, de estar en el momento justo y en el sitio adecuado. Creo que ha sido así. Yo tan pancha, porque la verdad es que trabajar con esos personajes es un lujo. A la hora de trabajar me cuesta menos. Si me pusieran un Spiderman, me querría morir (risas). Esas perspectivas, esas poses que hace la criatura, tanto Nueva York… Me volvería loca.

He sido yo el que te lo ha preguntado, pero no sé si el hecho de que hablemos tanto del papel de la mujer en el cómic de superhéroes puede poner algo en duda el talento que tenéis como creadoras… No sé si tenemos nosotros también algo de culpa en ese sentido…

Yo creo que sí, creo que hay algo de culpa vuestra. No sé cuántas veces he llegado a contestar ese tipo de preguntas de “¿y por ser mujer te ha costado más trabajo, y cobras menos, y te lo han puesto más difícil…?”. A mí no me ven la cara. Y siempre respondo lo mismo. De hecho, en Estados Unidos como en Italia Carmen es nombre de hombre. Muchos editores y guionistas con los que he trabajado, cuando me han visto, se han quedado así, y han dicho “¡pero eres una tía!”. A mí no me ven la cara y los editores tampoco. Lo que importa es que hagas un buen trabajo. Si yo soy superguapa, tengo 90-60-90 pero no entrego a tiempo, da igual que seas mujer. Eso es lo importante, que trabajes.

Y además con un camino que ha cambiado mucho con el tiempo. Antes, normalmente, cuando este negocio no estaba tan globalizado, el dibujante solía destacar en un mercado nacional y dar el salto a Estados Unidos. En tu caso no fue así, empezaste directamente en Estados Unidos, cuéntanos un poco ese viaje…

No es nada glamouroso, ha sido un proceso bastante largo y agotador. Yo sí que hice pequeñas cositas como entintadora, hace ya muchos años, era joven, y luego me metí en la carrera y ahí descubres un mundo completamente diferente, muchas cosas por aprender, y me desvinculé un poco del mundo del cómic. Cuando fui acabando, con el doctorado, hicieron un curso sobre cómics y trajeron a muchos editores de DC y de Marvel, que enseñaban cómo preparar un book, cómo preparar las entrevistas… Un editor, por fruto de la casualidad, vio mis dibujos y me dijo que tenía que dibujar. Por aquellos entonces no tenía ni pensamiento, jamás se me hubiera pasado por la cabeza que yo iba a ser dibujante. Yo pensaba que como mucho entintadora. Pero este hombre se emperró en que yo tenía que ser dibujante. No sé qué es lo que vio. Me consiguió mis primeras pruebas, más pruebas y otra prueba, y una convención, y otra, y ahora te lías con otra cosa, y te olvidas porque no paran de mandarte pruebas y te vienes un poco abajo. Pero la verdad es que yo fui muy a saco, y hasta que no lo conseguí perdí mi vida prácticamente, mis amistades y todo (risas), hasta que un día te dan la oportunidad. Y después viene lo gordo. Que te den la oportunidad, digamos, es lo fácil. Después tú tienes que demostrar, día a día, que vales y que puedes dar cada día más. Lo duro es mantenerse, como suelen decir.

En ese sentido, te escuché decir en una entrevista que todavía no estaban en la posición de darte el lujo de escoger proyectos, que coges lo que te dan. No sé si eso puede llegar algo de frustración, lo que me decías por ejemplo antes de Spiderman, que te lo dieran y que no te apeteciera nada hacerlo…

A lo mejor no me pasa como a otros compañeros porque no me considero artista, yo no dibujaba de pequeña, yo lo aprendí. Yo me he tenido que esforzar muchísimo para poder aprender a dibujar. Con que me den trabajo de dibujante… Eso que dicen de la inspiración, para mí no existe. Si que tienes días mejores y peores, porque a lo mejor puedas estar mala, yo he trabajado con fiebre o con gastroenteritis, esos días a lo mejor rindes menos, pero a mí, en mi caso, no vienen las musas y ese día me hago tres páginas. Lo mío es a base de trabajo. Me da igual lo que me den, ¡estoy dibujando! Y no estoy en otro trabajo en el que a lo mejor estaría peor. Da igual lo que sea, es un lujo poder trabajar para Estados Unidos, en DC, en Marvel. Es un lujo, da igual qué personajes sean…

¿Y en cuanto a editoriales? Porque es verdad que antes los artistas solían ser de una casa, y ahora parece como más obligatorio ir saltando de una a otra para hacer fill-ins y pequeños encargos…

Sí, bueno, básicamente vas donde te quieren. Ahora llevo casi cuatro números en Marvel. Es como el resto de los españoles y de mi generación, si te tienes que ir fuera, te vas donde te quieren.

Venga, te lanzo otra polémica artificial en ese sentido… Esa manía que tenemos de tener que elegir entre Marvel y DC, entiendo que no tiene demasiado sentido en vuestro rincón de la industria, saltando los profesionales como saltáis de una a otra, ¿no…?

Para mí no tiene ningún sentido, la verdad. Sobre todo cuando salen las películas, que los fans se ponen superhaters con las películas. Da igual, están haciendo películas de Superman, de los Vengadores… ¡Da igual, lo chulo es eso! Cuando yo tenía quince o dieciséis años no había ese tipo de películas. Cuando Bryan Singer empezó con los X-Men, eso es lo que mola, da igual lo que sea. Vale que te pueden gustar más unos personajes u otros, pero esas cosas algunas veces que ves en Internet… Dices “madre mía de mi vida”. Pero bueno, tiene que haber de todo (risas).

Tus preferencias, eso sí, se van para Superman, aunque no te haya llegado todavía la oportunidad de dibujarlo.

¡Sí, es verdad! No lo puedo negar, es Superman. No sé si me llegará algún día, pero ahí está…

Aparte de Superman, ¿hay algo que hayas visto de cerca o algo que te apetezca hacer…?

La verdad es que mientras tenga trabajo y yo saber que tengo trabajo el mes que viene, con eso me da un poco igual los personajes. Ahora he entrado en Marvel y me han soltado en X-Men: Red. ¡Pum, un montón de personajes, además personajes superclásicos pero no tenía ni idea de la gran mayoría! El primer número estás como “¿y esté quién es?, ¿este qué poderes tiene?”, pero cuando ya pasan diez o veinte páginas son tuyos, son tus colegas. Me implico muchísimo en las páginas, al final me da igual qué personaje sea porque lo voy a hacer mío e intento ponerlo lo máximo posible.

¿Y cómo trabajas? Lo digo porque, en una entrevista de hace mucho tiempo, te leí defender el dibujo tradicional y no en digital, no sé si eso habrá cambiado ya para ti…

Si te soy sincera, he cambiado un poco, pero fue a raíz de una lesión que tuve en la espalda. Estaba trabajando de manera tradicional, para ahorrar tiempo empecé a dibujar con la Wacom, una antigua, la Bamboo esa que valía 80 euros. Mi postura era muy artificial, porque yo tiendo a lo tradicional. Me lesione la espalda y me pillé una Cintiq pequeñita. El proceso avanzó solo. Empecé a dibujar un poquito también. Lo que son los bocetos y layouts los sigo haciendo de manera tradicional porque necesito ver el espacio con el que cuento, la página, dónde van colocados los globos, porque en la Cintiq empiezas a aumentar y aumentar y se pierde la perspectiva de la página. La Cintiq solita me ha ido encaminando al tema del digital, pero porque los ritmos han sido frenéticos. Y por el tema de la lesión en la espalda, me mantenía completamente recta. Nada glamouroso.

¿En cuanto a tiempos te ha supuesto alguna diferencia?

Sí, tardo menos, y puedo borrar muchísimo más. Antes mi estudio estaba todo lleno de migas de goma, era horrible andar por mi casas (risas), porque soy muy insegura, borro mucho. Me está creando no seguridad, es más bien al contrario. Como sabes que puedes borrar y volver a recuperar todo lo hecho, esa cosa que te da el digital lo tradicional no te lo da. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Inseguridad dices… Pero Kurt Busiek te reclamó para Astro City, y eso me parece impresionante…

¡Pero es que eso fue una casualidad absoluta! Yo acababa de terminar Dragon Age, dos días antes de volar hacia una convención que tuve en Portland. Y Kurt Busiek y Mark Waid estaban en la mesa de al lado. Mi agente decía que los conocía, y yo le dije que le enseñáramos el book, ahí, con todo el morro. ¡Es que estaban en la mesa de al lado! Kurt Busiek dijo que el dibujante habitual de Astro City tenía que descansar y soltó: “le voy a preguntar a Alex Ross a ver qué le parece”. Vio las páginas de Dragon Age, me dijo que le gustaban mucho mis caras y mis expresiones. “Le voy a preguntar a Alex Ross”. Y yo me quedé así… “¿Alex Ross?” (risas). Le mandó un e-mail y al rato respondió que le gustaba y que daba el visto bueno… Fue como “Dios mío”. Todo producto de la pura suerte, y mira que yo soy la persona con menos suerte de la faz del planeta… Tengo muy mala suerte, pero aquel día agoté la buena por completo, ¡te lo prometo! Hice dos numeritos por eso. Cuando llegué a casa, Kurt Busiek me mandó un e-mail para decirme que Alex Ross, como diseñaba todos los personajes, había hecho un diseño nuevo de un personaje y me lo mandó. Y yo pensaba “este dibujo lo ha hecho Alex Ross para mí en realidad”. Los días que estaba triste me ponía el mail de Alex Ross y me lo guardé… (risas).

Alex Ross es precisamente, una de las influencias que siempre has citado, pero te he leído otros nombres como los de J. Scott Campbell o Bernie Wrightson… Los pones juntos y no puede haber artistas más diferentes entre sí… No sé si eso nos ayuda a saber cómo dibujas o si buscas un camino totalmente diferente…

En realidad, por fruto de la casualidad, a mí me están encaminando por un sitio. Pero yo soy muy caótica, porque me gusta todo. En la facultad me gustaba todo y quería aprenderlo todo. He hecho grabado, he hecho fotografía, he hecho de todo… Poder incorporar las técnicas de grabado tradicional o la manera de hacer un grabado tradicional a un cómic eso sería la hostia. O a fotógrafos muy famosos de los años 20 o 30, esa fotografía noir… Los cuadros de Caravaggio, Rembrandt… Todo aporta. Y luego te metes en cómic, efectos especiales y demás… Aunque sea una piedra, si lo puedo utilizar…

Y ya para terminar, cuéntame en qué estás metida ahora y en qué proyectos estás metida, de lo que puedas contar, claro…

No puedo (risas). Oficialmente estoy en X-Men: Red. No puedo contar nada más, de verdad que no puedo contar nada más… Creo que se hará oficial en la New York Con. No puedo decir nada más…

…pero viéndote la cara es bueno…

Es mucha responsabilidad, todavía no me lo creo porque incluso estando en DC los últimos meses estaba prácticamente haciendo los fill-ins a Lupacchino, cinco páginas allí, diez allí… Todo ha sido muy frenético. Estoy completamente abrumada en Marvel, con el apoyo de los editores… He pasado de que no me conozca nadie a que de repente me conozca todo el mundo. Ni siquiera ha salido mi primer número de X-Men: Red y de repente me conoce todo el mundo, y yo pensando “yo estaba aquí antes y no me conocíais, ¿dónde estabais?” (risas). Todavía estoy descolocada, conociendo a la gente con la que voy a trabajar y haciéndome con la manera de trabajar. Yo creo que todavía no ha llegado el momento de decir “vale, Carmen, estás aquí, haciendo esto”. Cuando salga ya lo diremos.

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Esta entrada fue publicada en 2 octubre, 2018 por en Carmen Carnero, Entrevista y etiquetada con , .

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