CÓMIC PARA TODOS

‘Wayward 2. Lazos que unen’, de Jim Zub y Steve Cummings

Editorial: Dimensionales.

Guión: Jim Zub.

Dibujo: Steve Cummings.

Páginas: 136.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Julio 2018.

Si el primer volumen de Wayward, Teoría de cuerdas (aquí, su reseña), era un planteamiento muy atractivo partiendo de lugares comunes, con el segundo, Lazos que unen, podemos quedarnos ya solo con la primera parte de esa evaluación. ¿Lugares comunes? Ya no le hacen falta a Jim Zub para hacer que su serie sea todavía más espectacular que en la primera entrega, y el paso adelante es claro. Si esta debía ser una de esas series que se consolidan con su segundo número, en realidad su segundo recopilatorio y arco argumental, podemos sentirnos más que satisfechos con lo que Zub y Steve Cummings nos ofrecen en esta continuación. Y sobre todo por una razón: la sorpresa. Podríamos habernos pasado números y números siguiendo los pasos de Rori Lane, la chica que descubre Japón al mismo tiempo que unos poderes fantásticos. Ese es el camino fácil que Zub esquiva. ¿Cómo? Muy fácil, buscándose otra protagonista, pero sin olvidar a la primera. Es como si Wayward fuera una película y esto qué vemos es la tardía secuela en la que, por contrato o por interés, podemos contar menos con la actriz original. Desde el principio quedó claro que la historia pretendía convertirse en una mitología, que la anécdota debía ser el germen, y la forma en la que Zub consigue todos esos objetivos tan pronto es notable.

Crecer es la clave. Y crecer no es algo que se consiga solamente mirando hacia adelante. En este segundo libro, Zub da un paso atrás. Es su manera de darnos a conocer a Ohara, una adolescente japonesa que nunca ha roto un plato y que tiene una vida rutinaria y programada. Y de repente, como le sucedió a Rory, algo cambia su vida por completo. No, no es lo mismo que vimos en el primer volumen, aunque haya lógicas semejanzas. Recordemos, se trata de crecer y eso no se logra con la mera repetición. Zub sí repite algunos esquemas, como por ejemplo se han repetido siempre en sagas como El Señor de los Anillos o Star Wars, pero lo hace cambiando contextos, personajes y reacciones. Y haciendo progresar a los protagonistas de una manera notable. No se trata de desvelar las sorpresas de este volumen ni de trazar comparaciones que destripen demasiado, pero sí que resulta casi obligado destacar el cliffhanger final con el que vamos a tener que convivir hasta el próximo número, quizá de alguna manera el auténtico arranque de Wayward después de dos prólogos que merecen muchos elogios por el ritmo, por el espectáculo, por el escenario realista y el fantástico, pero sobre todo por lo mucho que enganchan todos sus protagonistas y en especial las dos principales que hemos tenido hasta este punto.

Como la historia funciona con precisión, las cosas parecen más sencillas para que Cummings dibuje todo lo que figura en el guion. Y no, no lo son. Las series plagadas de personajes jóvenes y adolescentes cometen a veces el error de mostrarlos bien demasiado parecidos entre sí o bien demasiado diferentes, buscando abarcar grupos sociales. En Wayward la sensación es la de que son realistas y creíbles. Punto. No hay cuotas que rellenar y sus diferencias son las que podría haber en cualquier grupo social. Las sutilezas que hay en los diseños de los actores que va pasando por las páginas son las que después permiten al ilustrador dar rienda suelta al caudal imaginativo que requiere la fantasía que estamos leyendo, a la que sabe dar toques aventureros, pero en la que tampoco duda cuando hay que acercarse a escenarios más terroríficos, que también los tiene. Y sí, Japón sigue contando como un personaje más, lo que se agradece bastante porque demuestra el cariño que tienen los autores por un escenario que hacen que cuente. No era una excusa ni un capricho, y eso se ve con más fuerza ahora que ha crecido la familia. Wayward arrancó bien y continúa casi mejor. Desde luego, tiene justamente ganada la atención de cualquiera que haya pasado por sus dos primeros libros, invitaciones formales para volver en el tercero y seguir gozando de un gran relato de fantasía.

El volumen incluye los números 6 a 10 de Wayward, publicados originalmente por Image entre marzo y julio de 2015. El contenido extra lo forman una introducción de Charles Soule, las portadas originales de Steve Cummings y un portafolio comentado de bocetos.

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Esta entrada fue publicada en 8 agosto, 2018 por en Dimensionales, Image, Jim Zub, Steve Cummings y etiquetada con , , .

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