CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Fernando Llor y Pablo Caballo: “Nos decían que ‘El espíritu del escorpión’ era arriesgado, experimental y poco convencional”

Nos encanta descubrir talento joven, y más cuando es nuestro. Fernando Llor y Pablo Caballo nos han deslumbrado con El espíritu del escorpión (aquí, su reseña), firmando un tebeo hipnótico, arriesgado y de los que de verdad merece la pena leer, con una temática compleja y un desarrollo que sabe moverse entre la realidad, la fantasía y casi el terror. Quién iba a decir que eso era lo que iba a salir de la historia de Radovan Karadzic, condenado por genocidio y que cuando estuvo huido de la justicia se mostró como una persona totalmente diferente a la que conocíamos. Es una apuesta que merece la pena hacer, y por eso hemos querido hablar con sus dos autores, para que nos cuenten cómo han conseguido hacer realidad este cómic.

En una entrevista que te hicieron en 2016, Fernando, ya hablabas de El espíritu del escorpión como un proyecto para que el buscarías salida en breve… Veo que el camino ha sido largo, así que contadnos cómo nace el cómic y cómo va tomando forma…

Pablo: Fernando y yo nos conocimos a través de un grupo de Facebook. Yo llevaba cerca de un año, desde que finalicé mis estudios de Ilustración, dibujando historias con guion propio de mayor o menor extensión que nunca terminaba. Mi actividad en redes sociales era nula, tampoco es que ahora me haya vuelto un fan, pero dio la casualidad de que ingresé por curiosidad en un grupo orientado a que gente que estaba empezando en el mundo del cómic pudiera contactar y formar grupos creativos. Tuve la fortuna de que Fernando fuera el primero en contactarme y así empezó todo… La fortuna vino por partida doble cuando me comentó que se traía entre manos un guion en torno a la figura de un genocida que había cambiado de identidad y se había ocultado a la vista de todos con un burdo disfraz.  Automáticamente me atrajo la historia, ya que era afín con mis gustos e intereses generales. En cuanto a cómo va tomando forma, pues igual que la mayoría de los cómics, imagino. Fernando me pasó el guion de las primeras dos escenas y empecé a trabajar con él para preparar un dossier que poder enseñar a las editoriales. Lo típico: diseño de personajes, escenarios y, lo más duro, idear el aspecto gráfico del cómic y el tipo de narrativa. Me supuso un esfuerzo ímprobo, ya que me faltaban muchas tablas, apenas habría dibujado unas 40 páginas de cómic en mi vida y de estas tan solo 4 como mucho consecutivas… Tuve que romperme la cabeza más de la cuenta y tratar de aprender lo más rápido posible si quería que la cosa arribase a buen puerto.

Fernando: La idea para hacer un cómic con el personaje de Karadzic y su transformación surgió mientras buscaba documentación para otra historia, que nunca vio la luz. Rebuscando me encontré con un artículo de la cineasta y escritora Jasmina Tesanovic que llevaba por título ¿Quién era Dragan Dabic? En ese momento empecé a elaborar un primer planteamiento, puse un anuncio en un grupo de Facebook que nacía por aquel entonces, La Cantera (del cómic). Pablo vio el anuncio, empezamos a preparar las primeras páginas y a elaborar un dossier que poder enseñar. El proceso a partir de ahí sí que resultó algo complejo, tuvimos bastante feedback por parte de editores y compañeros y aunque siempre, o casi siempre había muy buenos comentarios siempre había por delante conceptos como “arriesgado”, “experimental”, “poco convencional” u otras cuestiones de este estilo que dificultaban una apuesta directa por la historia. En el Salón del Cómic de Barcelona de 2017 enseñamos el proyecto a Panini y gracias a que confiaron en nosotros pudimos llevarlo adelante.

Abordáis el final y las consecuencias de una guerra, la de los Balcanes, que, junto con la Guerra del Golfo orquestada por Bush padre, fue la primera que vivieron varias generaciones a través de los medios de comunicación, y sin embargo da la sensación de que sabemos muy poco de este conflicto… ¿Por qué os interesó esta historia?

Pablo: Por mi parte he de reconocer que conocía bien poco sobre el conflicto bélico y lo primero que me atrajo de la historia fue la figura de Karadzic, sobre todo en su encarnación de Dragan Dabic. Fue al empezar a documentarme sobre la historia cuando empezaron a revolvérseme las tripas ante los horrores y desmanes que se cometieron durante la guerra. Creo que es una de tantas cosas apasionantes al hacer un cómic, los conocimientos que adquieres de cosas en las que tal vez nunca hubieras profundizado.

Fernando: A mí me llamó mucho la atención la persona de Karadzic y como fue capaz de ocultarse ante la vista de todos con un disfraz tan simple. Pero no es solo el aspecto físico, lo que realmente me parecía impresionante es todo el personaje que creó, porque no comprendo por qué asumió el riesgo de exponerse tanto. Y no solo eso, es muy difícil tratar de entender cómo la misma persona que ordenó un genocidio se dedicó durante una década a ser el guía espiritual y vital de tanta gente.

Imagino que habréis hecho un exhaustivo trabajo de documentación, necesario además porque es una historia tan rocambolesca que seguramente muchos lectores podrán pensar que es inventada. ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción? ¿Qué licencias os habéis tomado para conformar la historia?

Pablo: En el aspecto gráfico me tomé pocas licencias más allá de que mi estilo es un tanto caótico y no me preocupo tanto de dibujar las cosas tal cual son sino como las siento. Tal vez lo que más quebraderos de cabeza me produjo fuera el diseño de los Escorpiones, ya que no quería que parecieran simples soldados y me interesaba que tuvieran un aspecto homogéneo, jugando a desindividualizarles.

Fernando: Toda la parte concerniente a los personajes de Karadzic y Dabic está basado al cien por cien en hechos reales. Es cierto que algunos momentos hemos contado las cosas despegándonos de cómo sucedieron exactamente los acontecimientos, pero respetando el fondo de cada cuestión. El personaje de Jasmina sí que es ficción, aunque está inspirado en el testimonio de una mujer anónima real. Para el personaje del médico que se asocia con Dabic, Boro en el cómic, también utilicé referencias de un médico real y de algún otro colaborador en su mundo espiritual y de gurú de las medicinas alternativas.

Leyendo El espíritu del escorpión, da la sensación de que, en cierta manera, más que ser la historia oculta de Radovan Karadzic, que lo es, también es la de Jasmina, la de cómo el mal que hay en el mundo puede enturbiar hasta las ilusiones más hermosas, en este caso su deseo de quedarse embarazada. ¿Lo veis así?

Pablo: Sí, totalmente, aquí entramos más en el terreno de Fernando pero desde mi punto de vista Jasmina es la verdadera protagonista de la historia, siendo Karadzic un antagonista con mucho peso. Jasmina es el personaje que más evoluciona a lo largo de la historia y la que tiene que luchar por conseguir sus sueños.

Fernando: Cuando me planteé por primera vez la historia buscaba hacer un relato en primera persona de Karadzic y de su transformación. Con el tiempo me di cuenta de que introducir a alguien que sufriese la transformación en Dragan Dabic   aportaba una perspectiva diferente y mucho más cercana, más empática si se quiere. Hablar de un megalómano enloquecido me resultaba complicado, pero hablar de alguien normal, que tiene una preocupación cercana a los problemas reales de la gente y que sufrió el contacto y el engaño de Dabic me parecía mucho más impactante.

Desde los dos puntos de vista, el del escritor y el del dibujante, ¿es más difícil retratar a Radovan Karadzic o a Dragan Dabic?

Pablo: Karadzic, de lejos. Dragan Dabic me resultó muy fácil de representar ya que utilizaba un disfraz que ocultaba sus facciones y no dejaba de ser estrafalario, lo que me permitía además jugar a deformarle con mayor facilidad para tratar de representar sus intenciones ocultas. Para retratar a Karadzic ya sí que tuve que tirar mucho más de referencias para no alejarme mucho de su aspecto en la vida real y hube de ser mucho más comedido con según qué cosas.

Fernando: Wow, pues no sabría contestar con exactitud a eso. Para mí ambos supusieron un gran reto y a la vez de maneras muy diferentes. Karadzic era un político desquiciado, casi un loco y a la vez un hombre muy preparado, leído e incluso con vocación literaria como demostraban sus libros de poemas, además de que sus planteamientos territoriales y étnicos eran increíblemente radicales y fascistas. Resulta muy difícil escoger momentos determinados, escenas que puedan mostrar todo eso sin caer en una caricatura de un señor que grita proclamas radicales. Dabic era otra cosa, era un personaje creado por alguien que escapa de la justicia y, sin embargo empieza a tener un papel público notable muy pronto. Daba charlas, escribía artículos para revistas como Vida Sana, obtuvo reconocimiento y admiración de compañeros médicos y naturistas… De algún modo me parecía todo tan increíble que lo más difícil era seleccionar episodios y conductas concretas para que no pareciese que era todo completamente ficticio y alocado.

Me ha parecido fascinante la imaginería casi de terror que hay en algunas escenas, como por ejemplo la de la masacre de Srebrenica o en la forma en la que se percibe a algunos personajes, a los que, Pablo, deformas de maravilla. ¿Es así como os lo planteasteis al escribir y al dibujar?

Pablo: Nunca lo hemos hablado en profundidad, pero estoy convencido de que al igual que yo he intentado adaptarme y, en la medida de mis posibilidades, ser lo más fiel posible a la visión de Fernando, él ha hecho lo propio escribiendo el guion acorde con mis gustos e intereses. Aún con todo, puede que la deriva hacia el terror haya sido un pelín más responsabilidad mía, ya que no puedo evitar ciertos dejes y la cabra siempre tira al monte.

Fernando: En realidad el planteamiento total fue modificándose a medida que íbamos haciendo el cómic y, además en ningún momento paramos y dijimos: “eh, vamos a hacer esto de esta manera y con esta intención”, es algo que fue parte del proceso sin que hubiese un planteamiento concreto. Creo que el terror nos encontró sin que saliésemos a buscarlo y se metió en la historia para apropiarse de ella en muchas partes.

Los dos sois autores relativamente nuevos, sobre todo tú, Pablo, en el panorama comiquero español. Aparte de por la temática del libro, que ya es un atractivo muy sugerente, ¿cómo convenceríais a los lectores de que os dieran una oportunidad?

Pablo: Hombre, no le voy a vender la moto a nadie. Con respecto a mi parte del trabajo, y siendo totalmente sincero, como tu bien dices soy un autor novel con todo lo que ello conlleva: si de mí dependiera repetiría el tebeo entero, ya que tiene mucho de experimentación, de no saber muy bien cómo afrontar ciertas cosas, infinitos retoques sobre la marcha… Pero bueno, que si os apetece ver a un loco inconsciente haciendo malabares sobre la cuerda floja con los ojos vendados en el apartado del dibujo, este es vuestro tebeo sin duda.

Fernando: Pues no sé si es el mejor de los argumentos o el más publicitario, pero me encantaría dejar claro que lo hemos dado todo, que nos hemos vaciado para hacer esta historia porque realmente no había otra manera de hacerlo. Al margen de la historia o del dibujo, creo que lo que se van a encontrar los que se acerquen al libro es a dos autores entregados por completo a contar una historia que les ha atrapado y que intentan ante todo transmitir eso.

Es la primera vez que trabajáis juntos, y después de un primer cómic tan interesante muchos nos hemos apuntado vuestros nombres para seguiros de cerca en el futuro. ¿Desde dentro ha sido una colaboración tan satisfactoria como se adivina leyendo el cómic? ¿Pensáis repetir en el futuro?

Pablo: La colaboración ha sido cien por cien satisfactoria y Fernando es un profesional como la copa de un pino con una energía capaz de destruir el universo. Y no exagero. Estaría encantando de repetir, pero los caminos del Señor son inescrutables…

Fernando: Por mi parte estoy encantado de haber trabajado con Pablo. Hay tres palabras que describen todo el proceso: compromiso, dedicación e intensidad y haciéndolo así el resultado siempre gana miles de puntos. A corto plazo los dos tenemos compromisos que nos impiden meternos en algo nuevo de manera inmediata, pero vamos, seguro que haremos más cosas juntos.

Y ya para finalizar, ¿en qué estáis trabajando ahora?

Pablo: No pensaba repetir con una historia larga, al menos en una larga temporada, ya que compagino mi trabajo en los cómics con otro empleo que me paga las facturas y el esfuerzo ha sido extenuante. Pero, como suele suceder en la vida, ha pasado un tren de esos que no se deben dejar pasar y ya estoy liado preparando el dossier de otra novela gráfica con guion ajeno de la que, lamentablemente, no puedo desvelar nada.

Fernando: Ahora mismo ando metido en varias historias que verán la luz entre finales de este año y la primavera y el verano del que viene en el mercado nacional y también en Francia y Estados Unidos.

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Esta entrada fue publicada en 19 julio, 2018 por en Entrevista, Evolution, Fernando Llor, Pablo Caballo y etiquetada con , , .

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