CÓMIC PARA TODOS

‘Ninja-K’ 1 y 2, de Christos Gage y Tomás Giorello

Editorial: Medusa.

Guión: Christos Gage.

Dibujo: Tomás Giorello, Ariel Olivetti.

Páginas: 48 / 36.

Precio: 2,95 euros cada uno.

Presentación: Grapa.

Publicación: Junio 2018.

De alguna manera, Ninja-K ha venido siendo en los últimos tiempos un personaje que servía para dar cohesión y diversidad al universo Valiant. Cohesión, porque se ha colado en todos los eventos y en otras series. Diversidad porque Matt Kindt logró que la serie del personaje (aquí, reseña de su primer volumen) fuera un ejemplo perfecto de cómo se puede saltar de género, de ambiente y hasta de secundarios para contar la historia de un héroe singular. Y ahora toca dar un paso adelante que, de la mano de Christos Gage, implica olvidarse un poco del resto del mundo, aunque esté ahí presente, y centrarnos en el universo particular de Ninja-K. Ese es el objetivo de esta nueva serie, dibujada con la espectacularidad necesaria por un Tomás Giorello que ya despuntó en Valiant en el arranque de X-O Manowar (aquí, reseña de su primer número). Y qué mejor, para ello, que meternos de lleno en el mundo de espías al que pertenece Ninja-K y recordarnos el significado de la K final del nombre. El resultado es muy bueno porque es una serie ágil, entretenida, que sabe honrar tanto las claves del género inicial del que parte como las propias características de su protagonista, incluyendo el lazo emocional con el universo del que forma parte, la figura de Livewire, por supuesto, que ayuda a darle el toque melancólico, casi depresivo, que necesita Ninja-K para seguir avanzando.

Gage realiza un extenso ejercicio de contextualización en las primeras páginas del número de debut que, lejos de aburrir, intriga y atrapa. No se puede empezar mejor la serie, la verdad. Con demasiada frecuencia se ha dado por sentado el carácter singular de Ninja-K, y de esta manera no solo se rompe esa imagen, porque se le coloca como el último en una estirpe de agentes pretendidamente singulares, sino que también, irónicamente desde el pasado, se pone la primera piedra para construir el futuro. Y es que la forma en la que Gage maneja el tiempo es espléndida y no deja que eso pueda suponer un problema para que el lector siga atrapado en la historia. Esa conexión entre los diferentes tiempos que tiene el relato, con la excepción de las páginas finales del segundo número que por ahora van un poco más al margen, es inmediata y directa. Y emocional, por supuesto aprovechando la figura de la femme fatale para que Ninja-K también tenga un componente noir que ayude a sostener con firmeza la amalgama de géneros que tan bien le funciona al personaje. Pero si hay algo que convence en Ninja-K es el propio Ninja-K. Gage le hace jugar roles muy diferentes dependiendo de con quién esté hablando, y eso construye a un personaje tremendamente cercano y realista, por mucho que el escenario sea abiertamente fantástico.

Tantos cambios exigen de un dibujante una capacidad de adaptación intensa, y Giorello es, desde luego, uno de los que mejor pueden asumir el reto y salir holgadamente airosos. Sus primeras páginas para Ninja-K son una delicia, la mejor manera de entender la evolución de los agentes Ninja del MI-6, prólogo que conduce además a una de esas splash pages dobles tan impresionantes que es capaz de hacer el que por fuerza es uno de los dibujantes emblemáticos del Conan de Dark Horse (aquí, reseña de su primer volumen). Y si alguien cree que estás características le hacen destacar en la adrenalina pero le impiden acercarse al corazón de la serie, para desmentir esa apreciación no hay más que ir a la escena con Livewire, de una intensidad emocional que alcanza unas cotas de espectacularidad tan grandes como las de sus escenas de acción. Dejar en manos de Ariel Olivetti la trama secundaria que arranca en el segundo número también parece un acierto, aunque está parte de la historia aún tiene que desarrollarse. Desde luego, Ninja-K no ha podido empezar de mejor manera. Cuando se relanza una serie desde el número 1, lo que se espera es que se honre y respete lo anterior, pero sin menospreciarlo. Gage y Giorello lo consiguen y crean una de esas series que pueden dar mucho de sí siempre y cuando consiga mantener este nivel.

Valiant publicó los dos primeros números de Ninja-K en noviembre y diciembre de 2017. No tienen contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 9 julio, 2018 por en Ariel Olivetti, Christos Gage, Medusa, Tomás Giorello, Valiant y etiquetada con , , , .

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