CÓMIC PARA TODOS

‘Joe Shuster. Una historia a la sombra de Superman’, de Julian Voloj y Thomas Campi

Editorial: Dibbuks.

Guión: Julian Voloj.

Dibujo: Thomas Campi.

Páginas: 192.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2018.

A casi todos nos gusta la intrahistoria, el making of de esos comics que tantos buenos ratos nos dan a lo largo de nuestras vidas. Hoy vivimos en un mundo en el que tenemos acceso a todo a través de Internet, no parece haber historia que no se haya contado, y sabemos más de las obras que vemos y leemos antes incluso de que estén en nuestras manos. Pero Superman nació en 1938, cuando las redes sociales no eran ni siquiera un sueño de una mente imaginativa que quisiera cambiar el mundo. Entonces había mucho oscurantismo y poco interés por los creadores. Tuvieron que pasar muchos años para que conociéramos la verdadera historia no ya detrás de la creación del Hombre Acero, sino sobre todo la pelea de sus autores por recibir rédito económico y reconocimiento por ello. Joe Shuster. Una historia a la sombra de Superman se centra en uno de ellos, aunque el otro, Jerry Siegel, es también parte activa en el relato que montan Julian Voloj y Thomas Campi con una precisión documental envidiable. La defensa de los creadores se ha convertido en algo fundamental con el paso del tiempo, y obras como esta contribuyen a que se mantenga la importancia de ese reconocimiento. Decir que Superman es creación de Jerry Siegel y Joe Shuster implica mucho más de lo que encierran esas palabras, que no es poco.

Lo que nos explica esta obra es el alcance real de Superman, y eso es imposible no disfrutarlo. Voloj apuesta por una narración en primera persona que, en este caso, ayuda a que sintamos como propio el camino de Shuster, su entusiasmo juvenil, sus dudas ante una idea, la de Superman, que tardó en despegar, y sus reticencias a la hora de plantear cara a la industria que les daba de comer, no todo lo que merecían eso sí, tal y como se aprecia en la historia de la mano de Siegel. El tono casi documental no hace que el relato sea más lento o aburrido de lo que requiere, aunque todo es muy clásico. La inmersión en el mundo creativo de Shuster es tan intensa y el homenaje tan sincero (no podía empezar de mejor manera, con un Siegel ya entrado en años presentándose como el creador de Superman pero sin darle la importancia del extraordinario logro que realmente fue) que se convierte en una de esas lecturas fascinantes para saber cómo ha funcionado siempre la industria del cómic, o cómo gente del calibre de Neal Adams contribuyeron a cambiar para que el reconocimiento a los autores fuera mucho más justo. Y el gran acierto de Voloj es que nos presenta toda la historia sin que haya buenos ni malos categóricamente establecidos. En esta historia hay bandos, por supuesto, y razones.

Pero Voloj no asume un papel de juez, sino que traza una identificación perfecta con Shuster para ser el narrador de una historia tan extraordinaria en su fondo como cotidiana en su superficie. Y es que Shuster, pese a ser parte integral de Superman, nunca quiere dejar de ser alguien normal. El dibujo de Campi es importante a la hora de tener esas sensaciones y abraza un tono realista. Eso sí, con alguna que otra maravillosa licencia que sirve para entender que estamos en un mundo de viñetas, o para introducir magníficas señales como la conversión de Bob Kane, del durante décadas idolatrado Bob Kane hasta que se supo de su ninguneo al cocreador de Batman, Bill Finger, en uno de los personajes que se atribuyó. Las acuarelas de Campi son perfectas para que nos sintamos siempre dentro de las décadas centrales del siglo XX, para que el escenario sea otro personaje más y para que no haga falta ver a Superman para tener la sensación de que estamos leyendo un tebeo imprescindible para entender su leyenda y conocer a unos creadores de los que no todo el mundo conocer su historia. El cómic sobre cómic, contado con esta sinceridad, es algo que funciona y que, probablemente, satisfará incluso a quienes no se toman en serio al superhéroe. No es nada mala esta forma de acercar un cómic costumbrista al mainstream del que a veces injustamente se reniega.

Super Genius publicó originalmente The Joe Shuster Story: The Artist Behind Superman en mayo de 2018. El contenido extra lo forman un prefacio de Chelle Mayer, un epílogo de Julian Voloj, un apéndice de notas históricas y bocetos de Thomas Campi para la portada.

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Esta entrada fue publicada en 6 julio, 2018 por en Dibbuks, Julian Voloj, Super Genius, Superman, Thomas Campi y etiquetada con , , , .

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