CÓMIC PARA TODOS

‘Wonder Woman. Pasado imperfecto’, de John Byrne

Editorial: ECC.

Guión: John Byne.

Dibujo: John Byrne y Phil Winslade.

Páginas: 320.

Precio: 30,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2017.

Es bastante evidente que la tarea renovadora que John Byrne se imponía cada vez que acometía la tarea de encargarse de un personaje no siempre tenía el mismo nivel de éxito, pero el paso del tiempo hace que sea hasta ridículo el nivel de polémica que acompañaba a muchos de sus trabajos. Con Pasado imperfecto finaliza su etapa en Wonder Woman, y aún sabiendo que no estamos ante su mejor trabajo es complicado restarle los méritos que merece. Es verdad que este tramo final es algo disperso, algo que se autoimpone el propio Byrne cuando decidió buscar múltiples escenarios y dar protagonismo a tantos personajes. Y si nos ponemos en clave de corrección política, sorprende que precisamente Byrne recurra a trucos para desnudar a sus protagonistas femeninas (sin que se vea realmente nada, por supuesto) como una suerte de reclamo absurdo para un público masculino, porque por lo visto las camisetas, con o sin sujetador debajo, sirven para hacer torniquetes y envolver espadas llameantes. Pero, además de lo bien que dibuja, siempre con un estilo característico, reconocible y eficaz, hay muchos aciertos en la historia que nos presenta Byrne, no solo en el papel que otorga a Diana sino también en cómo resuelve otras muchas cuestiones, como el pasado de Wonder Woman con la Sociedad de la Justicia o la identidad de Donna Troy.

Se habla mucho del envejecimiento prematuro de la narrativa de Byrne, y en realidad da la sensación de que eso compete más al lector que al narrador. Porque lo que Byrne cuenta, lo cuenta bien. No se puede negar que hay un problema de foco, porque en Wonder Woman a quien menos vemos es precisamente a Wonder Woman. La trama de Artemisa, Donna y Cassie por un lado, la de Hipólita por otro, la presencia de la Sociedad de la Justicia y el mismo hecho de que Diana no viste su traje característico hasta el final hace que ese sea el principal punto de conflicto de este volumen final de la etapa de Byrne con la amazona. Pero no su forma de narrar o la cantidad e texto que incluye en sus páginas, que es mucho, algo que tampoco parece importar o considerarse antiguo cuando lo hace Phil Jiménez o George Pérez. Byrne, además, reviste esa cantidad de información con muchos momentos cargados de imaginación, como la forma en la que reestructura el Olimpo o sobre todo el encaje que da al personaje en un pasado que la continuidad tras Crisis en Tierras infinitas no había sabido explicar hasta ese momento. Y sí, Donna Troy. La forma en la que consigue que sea mucho más que una simple copia de Wonder Woman pero más joven es francamente interesante, de la misma forma que da consistencia a Cassie como un personaje importante dentro de esta mitología.

En otras palabras, si se buscan hay elementos de sobra para disfrutar con la Wonder Woman de Byrne, también por supuesto en lo visual. Porque Byrne tiene la cualidad de hacer que nos sintamos como en casa, que con cada página tengamos la sensación de que nada puede fallar. Quizá es por eso que su trabajo se considera envejecido, pero que le cuenten eso a otros dibujantes que marcaron una época con estilos que hoy no están de moda, empezando por el propio Jack Kirby. Byrne, como demostró muchos años antes en Los 4 Fantásticos (aquí, reseña de su primer libro), sabía entender como nadie el mundo del superhéroe sin trajes ajustados de superhéroe. Por eso es tan disfrtuable su Diana mitológica o ese Flash de traje casi cotidiano, por eso su Artemisa es tan eficaz vestida de calle como con su traje imposible. Tres años estuvo Byrne en Wonder Woman. Y sí, es obvio que no logró tanto como por ejemplo en los mencionados 4F o en su periplo en Superman (aquí, reseña de su primer volumen), pero a día de hoy, dos décadas después de que estos cómics se publicaran por primera vez, siguen siendo una lectura muy entretenida, en la que vemos a un autor hábil buscando terrenos novedosos sin necesidad de caer en rupturas tan publicitadas como otras de la época pero sin renunciar a grandes cambios.

El volumen incluye los números 125 a 136 de Wonder Woman, Adventure Comics 80-Page Giant y material del número 1 de Speed Force, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 1997 y junio de 1998. El único contenido extra son las cubiertas originales de John Byrne, José Luis García-López y Steve Lightle.

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Esta entrada fue publicada en 30 abril, 2018 por en DC, ECC, John Byrne, Wonder Woman y etiquetada con , .

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