CÓMIC PARA TODOS

‘El resto del mundo’ / ‘El mundo de después’, de Jean-Christophe Chauzy

Editorial: ECC.

Guión: Jean-Christophe Chauzy.

Dibujo: Jean-Christophe Chauzy.

Páginas: 120 / 112.

Precio: 17,95 euros cada uno.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre / Diciembre 2017.

Las historias de catástrofes seducen no solo por la catástrofe en sí, sino por la forma en la que los protagonistas son llevados al límite de lo humano. El díptico que forman El resto del mundo y El mundo de después, es una propuesta en la que Jean-Christophe Chauzy se centra precisamente en eso. No quiere dar explicaciones sobre el cataclismo que cambia el mundo para siempre, de las tormentas y terremotos que acaban con todos los lujos de la modernidad en la Francia contemporánea, y nos mete de lleno en la lucha por la supervivencia de una mujer separada luchando por encontrar y mantener con vida a sus dos hijos. En el escenario humano hay algo de tópico, y es que estas catástrofes no cogen casi nunca a personajes en plenitud o en fases de felicidad, sino a gentes que arrastran traumas y problemas que afectarán a su lucha por la vida, pero es cierto que eso narrativamente ayuda lo suyo. Lo que sí se disfruta es que el entorno en el que Chauzy coloca a Marie y a sus hijos es natural. No vamos a ver grandes monumentos derruidos, ni ciudades reconocibles devastadas. Es la naturaleza lo que se convierte en la esperanza y la amenaza en esta batalla. Y eso tiene un encanto indudable, a pesar de que no se trata de un díptico perfecto, puede que porque falte un camino marcado.

El resto del mundo es la historia de Marie, ella es la narradora y el foco. Pero en El mundo de después, ambos papeles cambian y pasan a su hijo pequeño. ¿Afecta al relato? En algunos momentos sí da esa impresión, porque lógicamente no tiene nada que ver el punto de vista de una mujer en horas bajas que el de un niño al que la realidad está desafiando de una manera que no está acostumbrado a ver. Chauzy, en todo caso, convence mucho más con lo primero que con lo segundo, y la explicación es sencilla. El resto del mundo podemos verlo a través de los ojos de Marie, la decadencia humana en situaciones límite nos la explica con palabras y miradas de una forma muy atractiva. Pero cuando toca ponerse en la piel de Hugo, el trabajo es mucho más difícil. De hecho, la inmersión nunca es completa. Seguimos viéndolo todo a través de ojos adultos, a pesar de que la narración la haga un personaje infantil. La elección no le basta a Chauzy para mostrar todo lo que muestra y, de alguna manera, se salta sus propias normas. Si hubiera encontrado la forma de mostrarnos lo que sucede de una manera en la que hubiera capas y lecturas, habría conseguido mucho más, pero se conforma con llevarnos de la mano, eso sí con eficacia y solvencia, por la catástrofe que ha planteado, incluso sin darnos explicaciones ni tampoco una resolución del todo definitiva.

De su dibujo sabe sacar partido del escenario escogido, tanto por el retrato de sus personajes como por las grandes viñetas, incluso splash pages, que tan poco habituales son en la BD europea. Se trata de hacer que los personajes sean, por un lado, humanos, y por otro que les sintamos como empequeñecidos por la naturaleza que les rodea, por ese desastre inexplicado que se lleva por delante las ventajas de los coches o los móviles. La progresiva degradación humana, la desesperación y la violencia son palpables, y no es necesario por ello apostar por mostrar de una manera gráfica todo lo que sucede. Eso se agradece, porque sí marca un camino diferente al de los escenarios apocalípticos que hemos visto habitualmente en la narrativa contemporánea. Las escenas oníricas, aunque no tienen tanto protagonismo como probablemente merecen, también ayudan a que Chauzy consigue una narración visual muy interesante. El resto del mundo y El mundo de después no buscan convertirse en la historia definitiva de catástrofes, no tiene esa ambición desmedida, y justo por eso es más fácil entrar en su historia. Tampoco es que marque una diferencia en ese sentido, pero sí consigue funcionar de la manera que se espera durante casi todo el viaje que nos propone y logra la conexión emocional con sus personajes, que no es poca cosa.

Casterman publicó originalmente Le reste du monde y Le monde d’après en marzo de 2015 y octubre de 2016. No tienen contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 7 marzo, 2018 por en Casterman, ECC, Jean-Christophe Chauzy y etiquetada con , .

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