CÓMIC PARA TODOS

‘Cazafantasmas. El lugar más mágico de la Tierra’, de Erik Burnham y Dan Schoening

Editorial: Fandogamia.

Guión: Erik Burnham.

Dibujo: Dan Schoening.

Páginas: 120.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2018.

La primera ración de Cazafantasmas que nos ofrecieron Erik Burnham y Dan Schoening (aquí, su reseña) fue un delicioso regreso en viñetas a la mitología ochentera de estas películas. La segunda, un cruce con las Tortugas Ninja (aquí, su reseña) fue una formidable fusión de universo que pecaba, eso sí, de repetir la fórmula. Así que en esta tercera tentativa, segundo volumen de la serie regular, estábamos en la obligación de pedir algo más. Que Schoening iba a responder bien, con su divertidísimo y espectacular estilo, no estaba en duda, pero sí que Burnham encontrara una historia a la altura. Y lo hace. Dos, en realidad, una larga y una corta, que se sustentan en lo que realmente se necesita para dar ese salto: los personajes. Claro que tenemos ectoplasma, espíritus cabreados y escenarios divertidos, en este caso una feria infantil, pero lo que divierte de verdad de Cazafantasmas son sus protagonistas. La interesante disección que hace de Peter Venkman primero y de Egon Spengler después, sin por ello descuidar a los otros dos perseguidores de fantasmas, tiene su mérito. Porque el peligro de que solo veamos la nostalgia en una serie como esta es real, y de momento es algo que se esquiva sin problema. Sí que es una serie sobre todo para fans, pero no solo para fans. Sí que nos hace pensar de nuevo en las películas, pero son historias que se sostienen solas.

Burnham equilibra muy bien lo que se espera de Cazafantasmas y lo que quiere contar, independientemente de los logros (o del recuerdo) de las películas de Ivan Reitman. Se puede pensar que el escenario escogido es más o menos previsible, incluso fácil, pero da igual. ¿Fantasmas en la feria? Un acierto. ¿Ver a los caballos del tiovivo cobrando vida con aspecto demoníaco? Eso es genial. ¿Las posesiones habituales? Siguen funcionando. ¿Y por qué? Porque no se trata solo de contar algo que ya hemos visto, sino de hacerlo divertido. Y, sí, la vía para conseguirlo son los personajes y, sobre todo, los diálogos. Lo que nos lleva a querer a los protagonistas no es que empuñen unas pistolas de rayos que capturan fantasmas, sino que son de carne y hueso, hablan como si los tuviéramos al lado y hacen que esta profesión de cazafantasmas sea una experiencia realista. ¿Qué le pasa a Egon? ¿Cómo puede ayudar a Peter su egocéntrica personalidad a salir de un embrollo de naturaleza ectoplásmica? ¿De qué forma percibe un espíritu las diferentes características personales de cada uno de sus rivales? Aunque pueda parecer mentira viendo el carácter jovial y aventurero de Cazafantasmas, Burnham tiene tiempo para todo eso. Y hasta para llevarnos al pasado de Egon, en una historia casi individual que también ahonda en esos mismos méritos.

En el aspecto narrativo, El lugar más mágico de la Tierra puede verse como un razonable aunque modesto paso adelante, que confirma lo que convencía de las anteriores entregas y a la vez trata de ampliar horizontes. En el dibujo, y dicho esto como un elogio, es un más de lo mismo con un nuevo escenario. Schoening es muy bueno para esta serie. Su caricatura funciona, pero también lo hacen sus fantasmas. Y sus homenajes, que para eso entramos en la historia con el retrato de cierto payaso. El color de Luis Antonio Delgada realza las formas espirituales, pero debajo de esa iluminación verdosa o rojiza hay un trazo lleno de dinamismo. El principal acierto, no obstante, está en el diseño y en el tono. Schoening da vida a los Cazafantasmas sin necesidad de buscar un retrato realista. Reconocemos igualmente a los actores, pero sin necesidad de calcar fotografías. Y cada mueca, cada gesto, ayuda a que su personalidad no se vea solo en los diálogos sino también en los dibujos. ¿Nostalgia? Claro que la hay, tiene que haberla porque para eso es una adaptación de cine ochentero, ese que tan de moda está (¿ha dejado alguna vez de estarlo?), pero cada vez está más claro que Cazafantasmas quiere ser mucho más que eso, que sabe aunar el respeto a las fórmulas que funcionan con un desarrollo interesante de la franquicia.

El volumen incluye los números 5 a 8 de Ghostbusters, publicados originalmente por IDW entre enero y abril de 2012. El contenido extra lo forman una introducción de Brian Lynch, las portadas originales de Jose Holder, Dan Schoening, Nick Runge, Tristan Jones, Casey Maloney y Gaeb Alteb, y un portafolio de bocetos de Schoening y Tristan Jones.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 5 marzo, 2018 por en Dan Schoening, Fandogamia, IDW y etiquetada con , , .

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