CÓMIC PARA TODOS

‘Murderville’ 2, de Vicente Cifuentes

Editorial: Aleta.

Guión: Vicente Cifuentes.

Dibujo: Vicente Cifuentes.

Páginas: 68.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2017.

Una historia como la de Murderville (aquí, su reseña) pide a gritos más, por lo que lo primero que sentimos al abrir las páginas de esta continuación es una excitación notable. Volvemos al pueblo, volvemos con sus protagonistas, Sara y Vícror, pero lo hacemos ahora de una manera diferente. Bien por Vicente Cifuentes, que de esta manera sabe responder a las expectativas sin caer en la temida reiteración, esa que ha hecho que numerosas series de terror, más en el cine que en el cómic, caigan con demasiada facilidad en la repetición, en la fotocopia y, por extensión, en el aburrimiento. Murderville no aburre por dos razones. La primera, que es bastante imprevisible en su puesta en escena. Se puede argumentar, de la misma manera que ya sucedía con el primer libro, que hay algunos giros que se ven venir (no todos, ni mucho menos, si sois amigos de los misterios hay puntos que os van a sorprender). La segunda razón es que a Cifuentes no le obsesiona tener que explicarlo todo, otro de los grandes enemigos del género. De esa manera, Murderville sigue siendo una experiencia más que una lectura, un momento íntimo entre creador, lector y personajes en el que sabemos que vamos a pasar por un rato de tensión y que corrobora que Cifuentes ha acertado plenamente en su regreso a este universo cada vez más icónico y que tampoco se agota con esta secuela.

Parece una perogrullada, pero para hacer una buena historia de terror hay que comprender las normas del género y también, una vez comprendidas, respetarlas. Cifuentes recorre ese camino con mucha elegancia. Murderville 2 tiene sustos, tiene diseños deslumbrantes, tiene tópicos que utiliza con muchísima habilidad, pero sobre todo tiene unos personajes con los que se conecta fácilmente. Con Víctor y Sara, porque el autor vuelve a encontrarles una razón por la que han de sobrevivir al pueblo y al misterioso personaje de siniestra máscara veneciana y túnica roja que ya conocemos y otros peligros, pero también con los nuevos personajes que suma, que sirven para añadir una nueva historia humana así como para ampliar los misterios de la serie. Las dos cosas son fundamentales para disfrutar de Murderville y en las dos cumple con lo que promete esta continuación. De nuevo, como ya sucediera en la primera entrega, es la sencillez el gran enemigo de la obra o, al menos, para la percepción que algunos lectores puedan tener, porque sigue quedando la sensación de que el escenario escogido habría dado para algo mucho más complejo, por ejemplo como Señales (aquí, su reseña). Pero se agradece también la propuesta, alejada de la pretensión de contarlo todo en un primer acercamiento, porque abre la puerta a una franquicia más extensa y que no tiene visos de aburrir.

Cifuentes tiene, además, una virtud como dibujante que ayuda a compensar cualquier pequeño vacío narrativo que pueda haber, y es que su puesto en escena es deslumbrante ya desde la primera viñeta. El realismo de sus personajes y la forma en que ambiente la historia son razones más que suficientes para caer en las garras de la historia antes incluso de que el autor despliegue su enorme capacidad para impactar desde el lado más fantástico. En seis páginas, las de la primera secuencia, nos ha hecho recordar todo lo bueno que tenía Murderville y nos ha anticipado todo lo que nos va a enganchar en esta continuación. Cifuentes no solo convence con el dibujo, sino también con el color, con un continuo uso de tonalidades apagadas que generan tensión incluso aunque el lector no quiera darse cuenta. No vamos a caer en el debate, lógico y comprensible, sobre cuál de los dos Murderville es mejor. Vamos a quedarnos mejor con que los dos cumplen con lo que prometen y lo hacen, además, con rotundidad. Ha sido un perverso placer volver a este pueblecito de localización indefinida pero que podría estar en cualquier lado, es un disfrute notable recuperar la historia de Víctor y Sara, y es un muy emocionante comprobar que una buena historia que podría haber quedado cerrada se abre de la mejor de las maneras posibles. Y ojalá haya más.

El contenido extra lo forman un prólogo de José Antonio Fideu Martínez, una galería de ilustraciones de Víctor Santos, Ruizge, Cafu, Jaime Calderón, Juapi, Javi Martínez, Daniel Sampere y Vicente Cifuentes, y dos finales diferentes.

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Esta entrada fue publicada en 12 febrero, 2018 por en Aleta, Vicente Cifuentes y etiquetada con , .

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