CÓMIC PARA TODOS

‘Riesgo suicida’ 6, de Mike Carey y Elena Casagrande

Editorial: Aleta / Evolution.

Guión: Mike Carey.

Dibujo: Elena Casagrande.

Páginas: 112.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Septiembre 2017.

Tiremos de tópico. Bien está lo que bien acaba, ¿verdad? Pues Riesgo suicida acaba bien. Es una serie que ha combinado una propuesta interesante pero a la vez cambiante. Y aunque eso mismo ha hecho que pierda algunas oportunidades de ser algo más original de lo que realmente ha acabado siendo, el entretenimiento siempre ha estado ahí. Ese doble mundo que ha planteado Mike Carey y que ha dibujado Elena Casagrande ha dejado momentos muy interesantes y una narración eficaz. Queda una sensación extraña, la que proporciona el hecho de que la serie de la que nos hemos despedido no es en realidad la misma que comenzamos a leer cuando apareció en España su primer número (aquí, su reseña), hace tres años y medio, pero el conjunto es bastante solvente. Tanto como para sentir la necesidad de volver a leer la serie desde el principio, sabiendo ya cómo acaba. Así se entiende algo mejor la brusquedad de ciertos giros y cambios de escenario, porque es evidente que Carey tenía el plan preconcebido desde el principio. Nunca quiso ser esta una serie de superhéroes en un mundo realista, sino una fantasía sobre la doble identidad y los problemas de una vida múltiple. Fantasía oscura, por supuesto, porque hay bastante de turbio no solo en los elementos que tienen que ver con habilidades sobrehumanas sino con las relaciones afectivas que del desdoblado protagonista.

La cuestión es que Carey ha sabido mezclar las dos facetas de esa confrontación de personalidades, la convivencia o antagonismo, que de todo hay, entre Leo y Réquiem, pero también la lucha entre sus mundos. Ahí ha sabido dar un protagonismo fuerte, intenso y emocionante a los personajes femeninos, que juegan un papel primordial en la resolución de la historia, lo cual se agradece. Lo contrario habría sido decepcionante, porque Riesgo suicida siempre ha tenido un componente familiar muy atractivo. No solo es una historia en la que esté en juego el destino del universo (de hecho, eso es casi lo más decepcionante del clímax de este último número, porque parece demasiado poco para lo que en realidad tendría que ser), sino que las motivaciones personales y el premio de sobreponerse a los conflictos abiertos. Carey no se olvida tampoco de que quienes hemos seguido Riesgo suicida desde el principio queremos una buena ración de poderes, y lo tenemos. Es verdad que eso tiene mucha más presencia antes de llegar al clímax definitivo, quizá resuelto con demasiada prontitud y rapidez, y por eso se disfruta algo más del viaje que de su resolución, pero el buen epílogo que tiene la serie, fiel a lo que realmente quería explorar, acaba dejando un muy buen sabor de boca, al menos satisfactorio para todos lo que hemos venido leyendo.

Casagrande, por su parte, mantiene las constantes de los números anteriores. Su gran defecto sigue siendo el mismo, la costumbre de dejar de dibujar las caras de sus personajes cuando sus figuras tienen un tamaño muy reducido, pero más que nada por el contraste con el buen nivel de detalle que imprime a sus dibujos en los primeros planos. De alguna manera, eso rompe una unidad necesaria para que el dibujo no sea un freno. Es un detalle menor, pero llamativo, dentro de un dibujo bastante completo que responde con el mismo nivel de acierto en los dos planos ya mencionados de Riesgo suicida en general y de su resolución en particular. A Casagrande le gusta jugar con el lado más humano de los personajes, y les da una expresividad notable, pero también disfruta con los grandes escenarios, con lo que en cada página siempre hay elementos con los que deleitarse. Y como es la ya la última ocasión de disfrutar de este mundo, merece la pena quedarse con lo positivo. El cierre de Riesgo suicida tiene mucho de eso, como en realidad lo tiene toda la serie, una buena historia de fantasía, ciencia ficción, realidades paralelas, superhéroes y familia que ha sabido detenerse en el punto justo, sin necesidad de alargarse en el tiempo más de lo necesario y con la suficiente espectacularidad para convencer.

El volumen incluye los números 22 a 25 de Suicide Risk, publicados originalmente por Boom! entre febrero y mayo de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Elena Casagrande y un portafolio de dibujos de la ilustradora.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 22 noviembre, 2017 por en Aleta, Boom!, Elena Casagrande, Evolution, Mike Carey y etiquetada con , , .

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