CÓMIC PARA TODOS

‘Sherlock. Estudio en rosa’, de Steven Moffat, Mark Gattis y Jay

Editorial: Norma.

Guión: Steven Moffat y Mark Gattis.

Dibujo: Jay.

Páginas: 208.

Precio: 8,50 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Marzo 2017.

Acostumbrados como estamos a que el cómic recoja en viñetas los éxitos del cine y la televisión, como también por supuesto que la industria audiovisual busque en el tebeo fuentes de inspiración de manera constante, la sorpresa que nos proporciona Sherlock. Estudio en rosa es que nos llega en formato de manga. A eso estamos menos acostumbrados, porque  una adaptación tienda a buscar el parecido más absoluto con los actores, y eso en el caso del manga es algo más complicado. Pero Jay ha hecho un auténtico esfuerzo en esta ocasión para que sus dibujos sean fieles al trazo que se espera de un manga sin perder la referencia, complicada además, de Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, los actores que dan vida a Sherlock Holmes y Watson en esta versión televisiva británica producida por la BBC. Y lo que vamos a leer es la adaptación del primer episodio de la serie, escrito por Steven Moffat y Mark Gatiss narrando el primer encuentro entre los dos protagonistas. La fidelidad, desde luego, está garantizada para los seguidores de Sherlock, que van a encontrar una buena versión en formato de viñetas de ese primer episodio. Pero también funciona para quienes se acerquen al manga sin haber visto la serie, porque, inventando un encuentro inicial, permanece fiel a la esencia del mundo de Sir Arthur Conan Doyle.

La agilidad de los diálogos es la clave. Es esencial para la química entre Cumberbatch y Freeman, y también para que funcione esta revisión del primer episodio. Quizá sea ese el único gran problema que tiene Estudio en rosa, que es directamente lo que ya hemos podido ver en la pequeña pantalla. No es el camino habitual hoy en día, puesto que las adaptaciones de películas o series buscan historias anteriores, posteriores o intermedias y lo que es el traslado directo de lo que ya conocemos en imágenes en movimiento es algo más propio de hace unas décadas. Pero aún así funciona. Es una buena historia y el medio no es obstáculo. ¿Es posible que se hubiera agradecido más una historia original para dar el salto al manga? Probablemente sí, porque la sorpresa, esencial en una historia detectivesca, solo permanecerá viva para quienes no hayan visto la serie. Y el esfuerzo de Moffat y Gatiss merece que la sorpresa esté intacta cuando se desvela, que la investigación sea un reto para el lector. Para el seguidor de la serie, por tanto, este manga será una rareza pero no lo va a disfrutar como podría haber disfrutado viendo a sus personajes en otro relato distinto. En este caso, el principal obstáculo llega desde el proceso editorial más que desde el producto acabado. Este, leído, es notable en todo. Sobresaliente en muchas cosas. Como la serie, en realidad.

Como en la historia no habrá novedades para muchos posibles lectores, el foco de esta versión de Sherlock. Estudio en rosa se puede poner en lo visual. Y el trabajo de Jay es bastante satisfactorio teniendo en cuenta las dificultades ya mencionadas. Se mantiene un estilo bastante reconocible para un manga pero al mismo tiempo una clara conexión en cuanto a los personajes con los actores de la serie. Jay, además, sabe que el plato fuerte de Sherlock está en los diálogos y los respeta. Les da buenos primeros planos, evitando repeticiones y dejando que el lector tenga hueco para respirar. Es decir, en ocasiones sacrifica los fondos para que los personajes y los textos encajen bien. Y la fórmula funciona porque evitamos distracciones. No es del todo realista en ese sentido, pero tampoco lo pretende, porque donde sí quiere esa característica es en cuanto a los personajes y ahí lo consigue sin problemas. Estudio en rosa tiene un buen acabado en su dibujo porque Jay se permite una ambientación bastante psicológica que le encaje muy bien al relato. Y el relato funciona.  Así que el inconveniente llega por parte, curiosamente, del lector, del bagaje previo que trae antes de adentrarse en las páginas del manga. El conocimiento previo resta efectividad a la historia, pero es lo que tiene apostar por una historia que ya hemos visto. Buena es, pero la conocemos.

Kadokawa publicó originalmente Sherlock: A Study in Pink en 2010. El único contenido extra es un portafolio de bocetos de Jay.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 10 agosto, 2017 por en Jay, Kadokawa, Manga, Mark Gattis, Norma, Steven Moffat y etiquetada con , , , .

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