CÓMIC PARA TODOS

‘El tren de los huérfanos. Jim y Harvey’, de Philippe Charlot y Xavier Fourquemin

Editorial: Yermo.

Guión: Philippe Charlot.

Dibujo: Xavier Fourquemin.

Páginas: 104.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2017.

Si no hubiera sido una situación real, sería difícil creer lo que nos cuenta El tren de los huérfanos. Pero sí, a principios del siglo XX en Estados Unidos se montaban estas caravanas ferroviarias para tratar de colocar a niños abandonados por sus padres en familias de todo tipo. Semejante situación dio lugar a familias rotas, a hermanos separados y a niños que crecieron en ambientes que nada tenían que ver con los que sus padres habrían escogido para ellos. Philipe Charlot y Xavier Fourquemin erigen a partir de esa situación histórica El tren de los huérfanos, cuyo primer relato, Jim y Harvey, se convierte en un relato tan duro como entrañable, que sabe combinar muy bien el pasado, la situación que viven esos pequeños huérfanos, con las consecuencias que se vive en un presente en el que los protagonistas son ya ancianos. Charlot no pretende complicar demasiado su historia, porque no lo necesita para tocarnos el corazón. Fourquemin tampoco busca un estilo realista, porque no es imprescindible para nos sintamos dentro del relato como si lo estuviéramos viviendo de primera. El tren de los huérfanos arranca así de una manera muy cercana y emotiva, si se quiere sencilla, pero tremendamente eficaz para que conozcamos una situación dolorosa y lo que significó para personas que perdieron su nombre y su identidad sin saber que la tenían.

Charlot nos lo dice todo en apenas tres páginas, traza en ellas la relación entre los dos protagonistas, los dos ancianos que parecen conocerse desde hace tanto tiempo que vemos en la primera página y el salto hacia atrás en el tiempo para verles como niños en las excepcionales circunstancias de este tren de huérfanos. Casi todo lo que vamos a leer a continuación parte de estas tres páginas. En otras palabras, Charlot tiene claro lo que nos quiere contar desde el principio. Pero lo sabe contar bien, siendo coherente con esas intenciones y añadiendo lo justo. ¿Y qué añade? A Bianca. Ese personaje, que nada tiene que ver con la tragedia original, es lo que termina de inclinar la balanza, lo que añade la ternura que necesita una historia que, de otra manera, se habría quedado en lo más cruda. Y es su presencia lo que hace que su resolución tenga una fuerza tremenda. Charlot habla de identidad, pero también de felicidad. Habla de la dureza de la vida y de cómo las casualidades la van conformando. Y eso afecta tanto a lo bueno como a lo malo. Todo parece muy sencillo, pero a la vez hay mucho que rascar en este relato, muchos personajes secundarios que parecen llamados a protagonizar su propia historia, y que complementan este espléndido duelo crepuscular que se erige sobre un drama antiguo.

El dibujo de Fourquemin hace que sea difícil ver El tren de los huérfanos como una obra cercana a Oliver Twist. Su caricatura minimiza el drama. Pero, y ese es su gran triunfo, no lo elimina. Porque este es un tebeo crudo. Hay odio y resentimiento, hay soledad y hay miedo. Y todo eso se siente. De una manera más cercana de lo que probablemente tendría una obra con más resonancias dickensianas, pero está. Y la caricatura hace que el lado más hermoso de la historia se nos agarre de una manera contundente. Bianca, de nuevo, vuelve a tener la culpa, porque es quien ilumina la mirada de uno de los protagonistas de una manera humana y cálida. Fourquemin sobre todo triunfa porque consigue que todos los personajes digan algo con su presencia, que tengan carisma y que nos inviten con la mirada a seguirles, de una u otra manera. Buen trabajo también en la ambientación, y en la manera en la que distingue los dos escenarios de la historia, el pasado, con tonos más oscuros, y el presente, con gamas más claras con la nieve como claro elemento definitorio. Más allá de la denuncia del hecho histórico que se llevó por delante la identidad real de muchos niños, Jim y Harvey, primera entrega de El tren de los huérfanos acaba tocando el corazón del lector por su sinceridad y por la emotividad de una historia que va creciendo página a página.

El volumen incluye los dos primeros álbumes de Le train des orphelines, Jim y Harvey, publicados originalmente por Bamboo en octubre de 2012 y enero de 2013. El contenido extra lo forman las portadas originales de Xavier Fourquemin y un portafolio sobre la historia real en que se basa el cómic.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 9 agosto, 2017 por en Bamboo, Philippe Charlot, Xavier Fourquemin, Yermo y etiquetada con , , .

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 236 seguidores

Archivos

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: