CÓMIC PARA TODOS

‘Camino a la perdición’, de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner

Editorial: ECC.

Guión: Max Allan Collins.

Dibujo: Richard Piers Rayner.

Páginas: 304.

Precio: 27,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2017.

A estas alturas, Camino a la perdición tiene una muy merece fama, a la que ha contribuido de forma decisiva la espléndida adaptación cinematográfica que dirigió Sam Mendes con Ton Hanks, Paul Newman, Daniel Craig o Jude Law. Pero en esta ocasión el cine, siendo muy bueno su trabajo, no crea de la nada. La novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner es espléndida. Es, como el mismo escritor ha reconocido, un formidable homenaje a El lobo solitario y su cachorro, el manga de Kazuo Koike y Goseki Kojima que traslada al escenario a finales de los años 20 del siglo XX en Estados Unidos, cuando la mafia gobernaba sobre unas ciudades afectadas por el crack del 29 y por la posterior ley seca, donde Al Capone era un nombre temido y Eliot Ness la única esperanza de justicia. Ahí, en ese complicado marco, Collins sitúa una extraordinaria historia de venganza protagonizada por un personaje formidable. Siguiendo el homenaje, lo que nos cuenta Collins es el paso de Michael O’Sullivan de samurái a ronin, pero de una manera violenta y dramática que cuenta con un narrador de excepción, su hijo Michael. Narrador y actor secundario, presencia imprescindible para dotar a este soldado, como él mismo se define, de una razón de ser y para que la historia tenga un altísimo grado de sensibilidad.

Partimos de una base, la violencia. Camino a la perdición habla, reflexiona y hasta teoriza sin adoctrina sobre ella. Por eso no estamos ante una historia de buenos y malos. Estamos ante un relato de venganza, uno duro, sobrio y contundente, que además se construye sobre códigos de honor y una violencia trazada con mimo, nunca irracional ni absurda, sino con justificaciones planeadas por un buen escritor. Es, al mismo tiempo, un retrato sobre la mafia norteamericana. Y es una historia sobre un padre y un hijo. Colocar a Michael Jr. como narrador aporta una frescura enorme al relato y permite a Collins dosificar la información que nos va dando el devenir de las páginas. Incluso el final es perfecto, por mucho que sea lo que se aleja de la versión cinematográfica de la obra, porque introduce aspectos diferentes en la historia que, pensados con sosiego en el tiempo de reflexión al que obliga el espectáculo que se acaba de leer, tienen todo el sentido. Camino a la perdición es, en ese sentido, una obra compleja y completa, que funciona casi a la perfección desde casi todos los puntos de vista, y que precisamente por eso puede satisfacer a los lectores habituales del noir, a quienes conozcan el género sobre todo por las cúspides cinematográficas, pero también para aquellos que, simplemente y como si fuera fácil de encontrar, quieran una buena historia.

Y una bien ejecutada también desde su aspecto gráfico. Dejemos claro, no obstante, el único aspecto discutible del dibujo de Richard Piers Rayner, y es que en ocasiones es difícil identificar a los personajes. El hecho de apostar por un blanco y negro sucio, con muchas líneas, hace que los protagonistas no siempre se atisben con la misma facilidad, y eso pasa sobre todo con Michael Sullivan. Pero hasta ahí las dudas. La ambientación es tan impresionante desde el uso de los negros y las sombras, siempre con fines narrativos, la forma en la que Rayner interpreta la violencia es tan descarnada, incluso con el uso de las grandilocuentes y básicas onomatopeyas, que es facilísimo entrar en este universo salvaje, con resonancias que nos remiten al western y al noir casi por partes iguales. Y lo bueno es que el dibujo no olvida que estamos ante una historia sobre un padre y un hijo, sobre una venganza. Eso, aunque no sea el aspecto central de la obra, exige ternura y empatía. Y la hay en las páginas de Camino a la perdición, una de esas historias que dejan un poso inmenso, y a las que uno no se cansa nunca de regresar. Puede que ya la hayamos leído, que la conozcamos por el cine, o que no tengamos ni idea de lo que nos espera al abrir el libro, y lo más normal es que en todos esos casos salgamos tan emocionados como lo pretende Collins. Una espléndida novela gráfica.

DC Comics publicó originalmente, a través de Paradox Press, Road to Perdition en septiembre de 1999. El único contenido extra es una introdución de Max Allan Collins.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 8 agosto, 2017 por en ECC, Max Allan Collins, Richard Piers Rayner, Vertigo y etiquetada con , , .

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