CÓMIC PARA TODOS

‘Flash. La revolución de los villanos’, de Francis Manapul y Brian Buccellato

Editorial: ECC.

Guión: Francis Manapul y Brian Buccellato.

Dibujo: Francis Manapul, Marcus To, Scott Kolins, Diógenes Neves, Marcio Takara y Wes Craig.

Páginas: 176.

Precio: 17,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2017.

Francis Manapul y Brian Buccellato arrancaron su etapa en Flash (aquí, reseña del primer volumen) con buen. Tenían la dura labor de ocuparse del personaje después de Flashpoint y de que finalizara la aportación al personaje de Geoff Johns, un maestro a la hora de revitalizar personaje de la segunda fila del estrellato de DC como también evidencia su completa labor en Green Lantern. Y, sí, empezaron bien. Supieron además bucear en la historia de Flash, como confirma este segundo volumen, La revolución de los villanos, y en esa pintoresca y variopinta galería de enemigos, a cada cual más extraño. El problema que puede tener esta etapa, y se va viendo con más claridad con el paso de los números, es que tratar de seguir la velocidad del protagonista hace que el ritmo sea extenuante, que a veces dé la sensación de que a la historia le falta la pausa que el velocista escarlata no puede tener cuando utiliza sus poderes, que todo va demasiado deprisa y que hay más un desfilo de villanos que una historia verdaderamente trascendente. Esto último se ve más en el número 0, el que sirve para conocer el origen de Flash en estos Nuevos 52, unas páginas que son las que verdaderamente nos acercan al personaje de una manera más consciente y dramática que la mera diversión, pero diversión ala fin y al cabo, que tenemos antes.

Tanto Manapul como Bulleccato han destacado más como dibujantes que como escritores, y quizá estos detalles que se mencionan son producto de la inexperiencia a estos niveles. Son pequeños pecados, en todo caso, porque Flash no está pensada para ser una serie de un poso muy elevado. Se busca la diversión, y esta la tenemos. La tenemos con Barry, con Grodd y el aquelarre villanesco que se desata a partir de ahí. La tenemos también con el origen, inteligente, pensado en todo caso para que el cómic sea mucho más accesible para quienes lleguen al título rebotados de la serie de televisión actual. Flash es una serie de ritmo frenético, de carreras desbocadas, de villanos coloristas y que hasta se resisten a ser villanos al uso. Eso mismo limita su alcance pero ofrece un aquí y ahora tremendamente eficaz. Es difícil no disfrutar con Flash si protagoniza aventuras que le permitan explotar sus poderes al máximo. Pero, claro, esto alejará a quienes necesiten espacio para la reflexión. Aquí, desde luego, no lo hay. Manapul y Buccellato plantean adrenalina pura y hay muy poco espacio para pensar quién es en este momento Barry Allen. Choca, porque hablamos de un personaje que aparentemente ha muerto, sin que eso se desarrolle mucho, pero es que Flash ocupa demasiado espacio como para detenerse en esto. Quizá más adelante.

Si a la hora de construir las historias queda ese punto de duda, en el dibujo eso solo llega cuando Manapul cede los lápices en el Annual que corona la historia central de este libro, ilustrado por hasta cinco ilustradores que completan los bocetos del propio Manapul. Y lo hacen con bastante acierto individual, no hay nada que chirríe especialmente, pero tanta diversidad supone una ruptura cuando precisamente estamos tan inmersos en la historia al llegar a ese punto por culpa del espléndido trabajo del dibujante principal. Manapul es espectacular, vibrante, vivo y complejo, sabe sacar partido del personaje, de los villanos y de los combates, de los poderes y de todo lo que él mismo y Buccellato imaginan para cada historia, incluyendo los momentos más intimistas que hay en el número 0, que terminan de coronar su buen hacer. Es el dibujo lo que hace que la prisa por hacer que las historias avancen sea más trepidante que caótica, y lo que termina de convencer para seguir las aventuras de un Flash que avanza tremendamente rápido y no solo por sus poderes. La revolución de los villanos es más villanos que revolución, pero se lee con bastante facilidad y demuestra que la serie, en los Nuevos 52, trató de suponer una respetuosa adaptación actual de lo que durante años ha sido el corazón de Flash.

El volumen incluye los números 9 a 12, 0 y el Annual 1 de Flash, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y septiembre de 2012. El contenido extra lo forman las portadas originales de Francis Manapul, Brian Buccellato y Tony S. Daniel, así como un portafolio de bocetos.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 18 julio, 2017 por en Brian Buccellato, Cómic, DC, Diógenes Neves, ECC, Francis Manapul, Marcio Takara, Marcus To, Scott Kolins, Wes Craig y etiquetada con , , .

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