CÓMIC PARA TODOS

‘Doggy Bags’ 4

Editorial: Dibbuks.

Guión: El Diablo, RUN.

Dibujo: Nicolab, Guillaume Singelin, RUN.

Páginas: 108.

Precio: 14 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Junio 2017.

Después de cuatro números, lo mejor que se puede decir de Doggy Bags es que mantiene la frescura, el estilo gamberro y la brutalidad desenfrenado y sin límites que ya vimos en su primer número (aquí, su reseña). La serie se ha convertido en una divertida mezcla de violencia, thriller, misterio y terror servida en pequeñas dosis, las de los tres relatos cortos que forman cada número, como una especie de versión salvaje de En los límites de la realidad, Creepshow o Cuentos asombrosos, sin los frenos que puede tener un producto televisivo y con una libertad que se agradece mucho. Doggy Bags no es un producto para estómagos sensibles, y sí uno para quienes disfruten de esta manera de entender el género, buscando un escenario atractivo y un sorprendente final. Y además, al menos hasta este punto, la serie está esquivando la repetición, incluso con la presencia habitual de algunos autores como RUN, que solo en este cuarto número se encarga de dos de las tres historias. No hay fronteras, no hay corsés, no hay límites. Lo que hay son ganas de contar relatos impactantes y divertidos, incluso desde el lado más insano del género, y sobre hay una voluntad de sorprender al lector, con los escenarios escogidos y con la forma de abordarlos, cambiando de tercio y hasta de género, dándole la vuelta a las historias hasta volvernos completamente locos.

El giro más radical es el que presenta el primer relato de este cuarto número de Doggy Bags, Selección, que puede incluso ser el mejor de los tres que presenta esta entrega. El Diablo nos muestra a un traficante de armas triunfador en su yate, con una mujer deslumbrante, con millones de dólares por ganar y un trato despótico hacia sus empleados. Y de repente, sin mostrarlo siquiera, con una de esas elipsis que enganchan sin necesidad de perder el tiempo en explicaciones o en páginas que sobrarían, nos cambia el escenario. Ya no está en la cima, sino que pasa al otro lado. Y ese empleado al que tanto ha maltratado es quien ahora ocupa su lugar en un escenario mucho más primario. Ese brillante cambio de roles, esa selección natural que nos propone el autor, se convierte en algo tan delirante como delicioso. Y aunque el desenlace pueda ser algo previsible, su epílogo le da de nuevo el cinismo que necesita la historia. Nicolab, por su parte, realiza un dibujo sobresaliente, en el que no solo sabe mostrar el lado más sombrío de la naturaleza humana, tanto en su esplendor como en los instantes más primarios, sino que además logra que el color tenga un significado muy preciso en cada momento del relato. Selección se convierte así, por derecho propio, en uno de los instantes más memorables de la andadura de Doggy Bags.

Como se ha dicho más arriba, RUN escribe los otros dos relatos de esta entrega de la serie. Lady in White es quizá uno de los relatos que mejor entronca con las series de terror, o incluso con las revistas de género que triunfaban en el mundo del cómic en los años 70. No es que sea nada especialmente nuevo, pero RUN ya ha demostrado en muchas ocasiones que se mueve muy bien en este elemento. Él mismo se encarga del dibujo de este relato, haciendo que su toque caricaturesco y sus grandes ojos se ajusten muy bien al thriller de terror. En Gerónimo, en cambio, deja el dibujo en manos de Guillaume Singuelin, un viejo conocido que ya pasó por las páginas de los dos primeros números de Doggy Bags (aquí, reseña del segundo). RUN le brinda una particular adaptación del asalto con el que el ejército norteamericano acabó con la vida de Osama Bin Laden, llevando la historia a un terreno a medio camino entre el videojuego militar y la fantasía de monstruos. No se puede negar la espectacularidad de la historia pero, de alguna manera, es la que menos engancha de las tres que forman este volumen. Eso sí, el nivel es bueno en todas ellas, porque Doggy Bags se confirma como una revista que sabe exactamente lo que hace, que se muestra como una gozosa reunión de amigos para hacer lo que realmente les da la gana y que siempre divierten al lector con su descaro.

Ankama publicó originalmente el cuarto volumen de Doggybags en agosto de 2013. El volumen no tiene contenido extra.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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Esta entrada fue publicada en 18 julio, 2017 por en Ankama, Cómic, Dibbuks, El Diablo, Guillaume Singelin, Nicolab, RUN y etiquetada con , , , , .

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