CÓMIC PARA TODOS

‘Milenio’ 1, de Richard D. Nolane y François Miville-Deschênes

Editorial: Yermo.

Guión: Richard D. Nolane.

Dibujo: François Miville-Deschênes.

Páginas: 168.

Precio: 36 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2017.

De menos a más. Así transcurre Milenio en este primer libro integral, que comprende los tres primeros álbumes de la serie. Comienza la aventura propuesta por Richard D. Nolane y dibujada con mucho criterio por François Miville-Deschênes con mucha lentitud, con una escena contundente y violenta que atrae mucho pero con muchos misterios alrededor, con una falta de información en ese instante muy grande sobre lo que nos espera o sobre los protagonistas. Conocerlos, de hecho, hace que la lectura se vaya haciendo más y más amena. El cambio de escenario y sobre todo la entrada de algunos personajes dan a Milenio un poso que no termina de verse en su primer álbum, mucho más lento en su desarrollo. Es verdad que el misterio en torno a los protagonistas, el hecho de que sean una suerte de investigadores religioso-paranormales y el buen equilibrio que hay entre la realidad histórica y la fantasía oscura sirve bastante bien a la historia. O, mejor dicho, a las historias, porque aunque haya una continuidad entre los álbumes sí que se pueden leer como relatos independientes. Como Nolane juega mucho al misterio, queda la impresión de que todavía nos falta mucho por conocer sobre Raedwald y Arnulf, incluso también sobre Rowena, un personaje que se antoja fundamental para la mejora del relato.

Nolane parece consciente de que Los perros de Dios, el álbum que abre la serie, es el más complicado de todos, y por eso arranca la narración con un terremoto, con una escena que marca el tono de violencia que tiene la obra. Es un aviso a navegantes, una guía para saber que Milenio va a ser un cómic de intriga, de investigación, pero también de aventura, de fantasía oscura, y sin perder de vista el escenario medieval en que transcurre. La mezcla es buena, pero se aprovecha mucho más y mejor en El esqueleto de los ángeles y, sobre todo, en El aliento del diablo, que parece el mejor de los tres álbumes, beneficiándose de que cuanto más sabemos de los protagonistas y de su mundo, más y mejor entramos en sus aventuras. Lo mejor que tiene esta serie es, en ese sentido, el ritmo que sabe imprimir Nolane. Porque lo que cuenta corre en muchas ocasiones el riesgo de caer en un desarrollo lento, incluso farragoso por las necesarias explicaciones detectivescas, pero nunca se siente de esa manera. Al contrario, el lector tiene ante sí siempre todos los elementos para participar de ese juego. Por eso el primer álbum es el menos completo, porque falta mucha información para poder entrar en ese desafío, pero cuando se entienden las claves deductivas de Raedwald todo va mucho mejor.

Donde no hay problema alguno es en el dibujo de Miville-Deschênes. Su estilo, realista y detallado, muy propio de la tradición que en el género tiene la BD francobelga, engancha desde el principio, porque es un dibujante que sabe entender la violencia del mundo que retrata, domina perfectamente el diseño de los personajes, del vestuario y de los entornos en los que transcurre la obra, e incluso el aspecto de todo lo que entrar en el terreno de lo fantástico es muy adecuado. Quizá también en la faceta gráfica haya un elemento que permite concluir que el primer álbum es el más complicado de asimilar, porque el color es obra Sabrina Lim y Fabien Alquier y, sin necesidad de verlo como algo negativo en conjunto, sí es cierto que optan por tonos mucho más oscuros que los que Daniel Pérez lleva a los dos álbumes siguientes. Miville-Deschênes, en todo caso, se adapta bien a ambas labores de coloreado porque su dibujo es francamente bueno y, cuando se hace algo más cuesta arriba la lectura de Milenio, la razón fundamental por la que se sigue adelante con la suficiente fluidez. No se puede negar que Nolane construye un universo con muchas posibilidades, y que lo que muestra en este primer libro es bastante atractivo por momentos, aunque se admita también que le cuesta llegar al punto óptimo de su idea.

El volumen incluye los tres primeros álbumes de Millenaire, Les chiens de Dieu, Le squelette des anges y L’haleine du Diable, publicados originalmente por Les Humanoïdes Asocieés en septiembre de 2003, el mismo de 2004 y octubre de 2005. El único contenido extra son las portadas originales.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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