CÓMIC PARA TODOS

‘Batgirl. Año uno’, de Chuck Dixon, Scott Beatty y Marcos Martín

Editorial: ECC.

Guión: Chuck Dixon y Scott Beatty.

Dibujo: Marcos Martín.

Páginas: 232.

Precio: 23 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2017.

Es un error creer que la historia de Batgirl empezó cuando terminó, en La broma asesina (aquí, su reseña) o que Barbara Gordon era un personaje falto de interés hasta que se convirtió en Oráculo. Los Nuevos 52 demostraron que la hija del comisario Gordon era una heroína muy interesante también vestida de murciélago, incluso a pesar del irregular camino de su serie, e historias como Año uno evidencian que estamos ante algo mucho más trascendente. Batgirl es un personaje espléndido. Es cierto que nació por razones muy concretas, para contentar a quienes querían un interés romántico para Robin y descartar así las habladurías malintencionadas sobre la homosexualidad del Chico Maravilla e incluso del propio Batman, y que formaba parte de esa moda de crear versiones femeninas de los héroes más populares para cumplir cuotas. Pero su Año uno es la confirmación del brutal potencial que hay en el personaje. El gran acierto de Chuck Dixon y Scott Beatty está en que Batgirl no nace de una obsesión con Batman, sino del problema de que Barbara quiere ayudar y cuenta con el obstáculo de su padre, que no quiere que su hija se convierta en policía, por mucho que entienda su brillantez. A partir de ahí, lo que los escritores construyen es un espléndido guiño a toda la historia de Batgirl, escrito de manera trepidante e inteligente.

Es difícil hacer un repaso más completo por la figura de un personaje que el que hacen Dixon y Beatty con Barbara. Francamente difícil. La suya es una reconstrucción brillante de cómo una jovencita puede llegar a llamar la atención de Batman. Encuentran situaciones realistas y formidables a todos los niveles, en el emocional, con diferencia el más importante porque hacen que Barbara sea una chica de carne y hueso en todo momento, en su frustración, en su ilusión y en su preparación, pero también en el superheroico. ¿Cómo se forja una carrera de luchador contra el crimen cuando no hay superpoderes de por medio? Pues eso también se responde aquí. No hay más que ver una relación tan pequeña como la de Batgirl con Alfred para darse cuenta de que los escritores han pensado en cada detalle como parte de un todo brillante. Si hasta consiguen dignificar a un villano tan aparentemente risible como Polilla Asesina, de hecho el primer gran enemigo de Batgirl, todo es posible en esta historia en la que vamos de la mano de Barbara para todo. Su adrenalina es la del lector. Su relación con Canario Negro se ve con una sonrisa por lo que sabemos de su futuro, como tantos otros guiños que hay en el relato. Lo mismo pasa con el flirteo de Robin con ella. Todo, absolutamente todo, está pensado para engrandecer al personaje y hacer disfrutar a quienes conocen su historia.

Y para quienes no la conocen, siempre está Marcos Martín para salir al rescate. Qué dibujo el suyo. Con sencillez, sin grandes artificios, con figuras muy estilizadas y alejadas de la perfección física por la que apuesta normalmente el cómic de superhéroes. Martín sabe aprovechar visualmente el hecho de que Barbara ha de buscar otro camino precisamente por no llegar a la altura mínima para entrar en la policía o en el FBI. Sabe darle un movimiento corporal propio e intransferible, que nada tiene que ver con el de Robin o, por descontado, con el de Batman. Disfruta con las peleas, por extraños que sean los contrincantes, como en el caso de Polilla Asesina o Luciérnaga, dos villanos de segunda fila que en su dibujo encuentran versiones más que dignas. Y antes de que veamos a Batgirl ya en marcha, por mucho que la historia empiece con ella y volvamos atrás en el tiempo, nos engancha de la mejor manera posible, con Barbara, haciendo que esa chiquilla de tan difícil posición, sin madre, sin hermanos, con el comisario de policía como padre y con una vocación frustrada por los caminos convencionales, nos resulte cercana. Hay momentos memorables en el dibujo de Martín que engrandecen Batgirl. Año uno como una de las pocas historias con este título que, tras marcar historia con Batman (aquí, su reseña), se hacen acreedores a su leyenda.

El volumen incluye los nueve números de Batgirl: Year One, publicados originalmente por DC Comics entre enero y septiembre de 2003. El contenido extra lo forman las portadas originales de Marcos Martín, un portafolio de bocetos del ilustrador y un artículo de Felip Tobar.

Podéis ver imágenes de este título aquí y aquí. Y en nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

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2 comentarios el “‘Batgirl. Año uno’, de Chuck Dixon, Scott Beatty y Marcos Martín

  1. Thor_Maltes
    8 julio, 2017

    Es una excelente mini serie, más que todo por el hecho que refresca de manera oportuna (bueno en su momento) la creación del ater ego de Bárbara Gordon y su relación con los mitos de Batman

    • juanrmillan
      11 julio, 2017

      Creo que das con el verbo clave: “refresca”. Y creo que el relato se mantiene tan vivo como en su momento, lo que da idea de lo bien hecho que está. ¡Gracias por el comentario!

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Esta entrada fue publicada en 7 julio, 2017 por en Batgirl, Cómic, Chuck Dixon, DC, ECC, Marcos Martín, Scott Beatty y etiquetada con , , , , .

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